Domingo de serie

Domingo de serie: The Fear

posted by Omar Little 20 enero, 2013 0 comments
Can you see the real me?

The Fear

Si el pasado domingo, en esta mismo espacio dominical, ponía en duda la acepción generalizada que se pliega sin rechistar ante cada ficción que huela a fish & chips, hoy me lavo la boca con jabón AMC, me bajo los pantalones, y me sumo al credo para reverenciar todo un top 3 del 2012. La culpable es The Fear, una mini serie de 4 capítulos de la siempre fiable Channel 4 y cuyo centro del relato, y razón per se para dedicar cuatro horas de tu ajetreada vida, lo ocupa un mastodóntico Peter Mullan, que además de director más que probado es uno de los interpretes más capacitados de las islas británicas. Entre una farra loca con Chloë Sevingy o unas pintas de Guiness en un pub cochambroso con Peter Mullan…. ni lo dudaba.

Pero adentrémonos en lo que ofrece este sólido drama criminal conocido por The Fear. En él se relata el via crucis personal y familiar por el que pasa Richard Cottan (Peter Mullan) un poderoso mafioso local de Brighton con varios tentáculos en el mundo de la construcción (el pan nuestro de cada día) que ve amenazada su hegemonía por las mafias albanesas, cada vez más presentes, y más agresivas por tener su pedacito de pastel. Sin embargo, el verdadero conflicto en Cottan surge cuando empieza a percibir alucinaciones y pérdidas de memoria, signos evidentes de una demencia que merma sus facultades para seguir siendo el capo de la familia.

Nada nuevo bajo el sol, pensarán los más curtidos, y la razón irá hacía ellos, sin embargo, la fuerza de esta serie pivota alrededor de la compleja, poliédrica, agresiva y enferma personalidad de su protagonista, que no podría haber encontrado mejor aliado que en el cutis de Peter Mullan, un interprete capaz, de con solo una mirada, cortar aortas y hacer que los comedores de la casas se conviertan en charcas de mierda y meado.

Pero Mullan no está solo en este retrato negro en un Brighton que ofrece dos caras bien distintas. Lo acompañan sus dos cachorros, cada uno diametralmente opuesto al otro pero ambos convenciendo en sus roles. Matty Beckett (Harry Lloyd) es el cerebro, el calculador, el negociador, el gay, el que viste de etiqueta, mientras que Carl (Paul Nicholls) es el nervio, el músculo, el garrulo, el mujeriego, el visceral, y como podéis imaginar cada uno tiene una visión muy distinta de cómo llevar el negocio del hampa.

Como intentaba decir, el relato navega por mares surcados anteriormente, pero lo hace exponiéndose sin estridencias, cada cosa ocurre dentro de un plano lógico y consecuente con las personalidades e intenciones de los personajes. Incluso los mafiosos balcanes, pese a ser dibujados con el molde del estereotipo (¿qué otro molde se iba a usar? les juro que son así, lo veo con mis propios ojos cada mañana cuando cojo el metro) refuerzan la consistencia y solidez de un relato que no se enreda en artificios ni giros rebuscados sino que busca salirse con el menor de daños colaterales, sin perder la punción narrativa ni la adhesión del espectador.

Además la serie entra por los ojos gracias a una factura cinematográfica impecable, especialmente avispada e inspirada cada vez que se sumerge en los episodios de alucinaciones y locura que atormentan al personaje de Mullan, con mucho primer plano, texturas difuminadas y contraluces cegadores. Algo con lo que también se apoya con otros elementos a su disposición: música diegética o alucinación (la de juego que da la sintonía de los Who en el móvil de Cottan), la puesta en escena, los diálogos, etc.

Quizás lo único prescindible, y algo farragoso para su ritmo, son los constantes episodios que sufre el capo Cottan recordando un trauma del pasado que se le mantiene clavado en el pecho, y muy borroso, como queriendo dotar de mayor dimensionalidad un personaje que no la necesita, ya que vuelvo a remarcar… es el puto jefe.

The Fear es una serie negra sobre lo cercanos que son los bajos y altos fondos, potenciada por un foco inusual y poco explotado, que no es otro que el abordar cómo la demencia hace estragos en un big boss, y como esto, afecta a una organización criminal en apuros. En conclusión es otra demostración del buen cine televisivo que nos llega en formato miniserie desde las islas. Quizás no está a la altura de The Shadow Line (Otro Top 3, éste en la lista de series del 2011) pero sigue su estela de calidad contrastada. ¿Acaso puede ser mala una serie en la que Peter Mullan recuerda con añoranza los conciertos de The Who en Brighton? …pues eso.

8


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