Domingo de serie

Domingo de serie: The Hour (Temporada 1)

posted by Omar Little 9 marzo, 2014 0 comments

The hour

Comparar a The Hour con Mad Men denota  pereza mental o bien un background limitado. Por compartir no comparten ni espacio temporal. Vale recordar que la obra magna de Matthew Weiner recorre la década de los 60’s, y la que hoy aquí nos trae emplaza su acción en el año 1956. Si que es verdad, que por estilo, que por las pintas, por cierto deje glamoroso y refinado, por su ritmo sosegado y por ciertas subtramas que la conectan con el melodrama, se podrían trazar paralelismos entre ambas. Pero si hubiera que mencionar las referencias de la serie de la BBC saldría el nombre de John Le Carrè, y su Calderero, sastre soldado, espía, Graham Greene, o incluso, sin haberla visto, el Studio 60 de Aaron Sorkin.

Porque en esas dos corrientes, se mueve, al menos, su primera temporada, editada junto a la segunda por la firma Cameo. Por un lado la parcela de intriga sostenida por una trama de espionaje en medio de la guerra fría y que incumbe al MI6 y al Kremlin, en las operaciones del canal de Suez y Hungría. Por otro lado, todo el ajetreo periodístico, el día a día de los primeros informativos del canal que alberga la propia serie. Además, hay que añadirle, la que para los productores, supone una obligada capa de melodrama y enredos románticos.

Todo enlazado y empaquetado con el habitual sello profesional de la BBC. Una dirección correcta que nunca sobresale, actores sólidos: Dominic West (AKA “The Fucking McNulty), Ben Whishaw (AKA El perfumista) y Romola Garai, y un guión escrito por la mimsa creadora de la serie, la vanagloriada Abi Morgan, capaz de noquearme intensamente con Shame, pero a la vez igual de eficiente en llevarme al hastío más doloroso en La dama de hierro.

Aquí se queda en un punto intermedio, porque a una factura a la que poco hay que objetar, las fisuras se atañen a una trama por momentos sosa (ni la parte de intriga resulta demasiado trepidante, ni los amoríos presentan demasiados puntos de anclaje emocional), a una Morgan condescendiente, que no da el trato que se merece a sus personajes, y que olvida trazar más caminos apetecibles para recorrer junto al espectador. En una de esos productos que lamentan no sacar algo más fornido y meritorio contando con tal cantidad de ingredientes de primera calidad. Además su ritmo se va lastrado por su excesiva duración: 1 hora para cada capítulo de esta miniserie de 6.

Como dije al abrir, las comparaciones con Mad Men resultan improcedentes e odiosas. Lo mejor es entregarse a esta obra, de ideal consumo para el que esté hasta la polla de temporadas largas, sin pensar en Jon Hamm, Weiner, Yates o Sirk.

6,5

 


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