Domingo de serie

Domingo de serie: The People v. O. J. Simpson: American Crime

posted by Omar Little 2 julio, 2017 0 comments
Racial por pecadores

American Crime Story 1

Con considerable retraso (asumamos el pecado  a la primera de cambio) disfruto de una de las series más vitoreadas de la pasada temporada. Esta serie antológica sobre los crímenes más sísmicos ocurridos en los Estados Unidos, que a su vez es un spin off de American Horror Story, se convirtió pronto en la comidilla en bares y cafés con una primera temporada erigida alrededor del juicio más mediático de la historia de los Estados Unidos, y seguramente, el segundo más mediático si hacemos zoom out hasta el ámbito mundial.

Creada por Scott Alexander y Larry Karaszewski – con Brad Falchuk y Ryan Murphy, ideólogos de American Horror Story como productores ejecutivos – y basada en el libreto The Run of His Life: The People v. O.J. Simpson de Jeffrey Toobin, The People v. O. J. Simpson llegó con la fórmula precisa en el momento adecuado. Primero porque de algún modo la videografía alrededor del asesinato en el que O. J. Simpson dejó impresas hasta su perfil y password de Netflix (lo hubiera hecho de haberse cometido en nuestra era) no era demasiada amplia justo hasta el pasado año, que coincidió con el aclamadísimo documental ganador del Oscar O. J. Made in America. Segundo porque los guionistas y showrunners se beneficiaron del rebufo propulsor que sigue gozando el subgénero del True crime tras la explosión auspiciada por The Jinx y Making a murder.

Aunque en el caso que aquí nos ocupa el acercamiento se transmite desde la ficción, con Cuba Gooding Jr. haciendo de O. J., John Travolta del abogado Shapiro y Sarah Paulson como la fiscal, entre otros ilustres actores. Sin embargo el True crime sigue avivando el morbo en el telespectador, y si este se consuma con la presencia de un deportista y su caída en desgracia con un buen surtido de twists, entonces el éxito era asegurado por poco que el escenario dispuesto fuera mínimamente estable.

Y de hecho durante el arranque, y el segundo capítulo, este resulta impecable, a prueba de brincos, agarres y sacudidas. Aunque tampoco tarda ese impulso inicial en perder potencia cuando el show se incrusta, para ya no salirse, en el drama judicial. No es que el juzgado le baje perspicacia y calidad a la ficción de FX, sino que afecta un poco el ritmo, y especialmente, el magnetismo irrenunciable del crimen y la escena de este.

Con todo, el producto sobresale por el riguroso entramado dispuesto, las múltiples capas de profundidad perforadas con la ayuda del libro en que se basa y que aborda los diferentes estratos y relatos con los que las dos partes jugaron hábilmente sus cartas – especialmente una defensa que hizo bandera de la circunstancia racial, que con el cercano e incendiarios caso de Rodney King resultaría definitivo para el veredicto final -, y que aporta multitud de apuntes y  detalles sobre los entresijos de ese juicio que acaparó la atención de la sociedad estadounidense como si de una Super Bowl prolongada durante meses se tratara. Aparte trabaja a la perfección las diferentes motivaciones y conflictos que se aglutinan en la sala donde tiene lugar petado de ego jurídico.

De hecho no hay nada que reprochar al trabajo de Alexander y Karaszewski, y al increíble plantel actoral involucrado. Ficción bastante modélica, que aligera la calidad del magnetismo inicial, pero que aporta gran luz sobre el famoso caso sin perder los resortes de serie y su componente adictivo.

marco 75


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