Domingo de serie

Domingo de serie: The Strain (FX)

posted by Omar Little 12 octubre, 2014 1 Comment
Infección pasajera

The strain temporada 1

Nos las  prometíamos felices con este producto, especialmente yo, cuando me apresuré a ponerlo entre lo más esperado de la temporada. Pero a la hora de la verdad The Strain ha aportado pocas alegrías, varios apuntes embarazosos, y a pesar de todo la hemos consumido entera sin rechistar, y sin necesidad de trolear a sus creadores, pero sinceramente…apenas pasa del aprobado como divertimento televisivo, que era todo lo que se le podía pedir a una serie engendrada por Guillermo del Toro, Carlton Cuse y Chuck Hogan para el canal FX.

Da igual si la has visto o no, es difícil spoilear una trama donde apenas sucede nada impactante o revelador. Así que sigue leyendo camarada seriéfilo.

Todo arrancaba a mediados de un muy lejano mes de julio. La serie le robaba sin pudor una idea a un capítulo de Fringe para introducir esta historia de un virus chunguísimo que llega a la ciudad de Nueva York por vía JFK, y que con suma facilidad, y extrema virulencia, se expande por la ciudad de los rascacielos, creando con ello, una turba de newyorkers infectados por un virus que los convierte en vampiros.

A priori, y como apuntaba en la entrada, la combinación de infecciones víricas, vampiros, que a la vez comparten algunos rasgos con zombies, especialmente el smoker del videojuego Left4 Dead, lanzado a la pequeña pantalla por un pareja de freakazos como Guillermo del Toro y Chuck Hogan parecía estimular todo lo estimulable en el cuerpo humano. Sin embargo, un piloto digno acaba por convertirse en el pico más alto de esta serie que se va desmoronando a cada nuevo capítulo.

De entrada la primera cagada es desaprovechar todo el jugo misterioso, si es que pudiera tenerlo, de cuando un extraño virus, cuya procedencia y efectos se desconocen, se propaga por NYC. Una variable narrativa de la que extraer valiosas recompensas que dilapidan a la mínima, transportando la trama científico-vírica hacia la acción-vampírica en apenas dos o tres capítulos de transición.

Como poco comprensibles resultan los farragosos, aburridos, y bajonazos de ritmo, los minutos que la trama destina a explicar todo el pasado del personaje del prestamista viejo en el campo de exterminio nazi. Sinceramente pega poco, y aporta menos.

Tampoco el factor humano está nada bien resuelto. El personaje central, el doctor Goodweather, acumula buena parte de esa inaptitud para construir, no ya personajes emblemáticos, sino con los que el espectador pueda tener una mínima de empatía. Ex-alcohólico, divorciado, perdiendo la custodia de un hijo al que desatiende como padre, volcándose en el trabajo como refugio de su vida personal desastrosa…es decir el manual de clichés de primero de carrera…carrera, por cierto, estudiada en la peor de las universidades. Y es que, ¿qué íbamos a esperar cuando decides poner la peluca de Nicholas Cage en la calva de Corey Stoll y pretendes que asuma el rol de protagonista?

No le andan lejos sus compañeros de reparto. Especialmente dañino, me pregunto quién coño hizo el casting, ver a una tiarrona modelo en el papel de una super hacker. El único que se salva de la quema, por la excentricidad del personaje, y porque los abuelos resultan entrañables, es Abraham Setrakian, ese que es más viejo que Matusalén y todo un erudito caza vampiros.

Como comentaba tres párrafos más arriba, el contenido de este producto rompe pronto cualquier anclaje con una trama que pueda crear expectación e interés semana a semana para volcarse en un simple mata zombies vampiros con una estructura narrativa, que la mayoría de videojuegos le darían mil patadas. A medida que pasan los capítulos, su referente y su aspiración van despejándose y bastante a lo lejos, se puede leer en letras grandes: The Walking Dead.

También aflora por momentos la figura de George A. Romero, pero ni rastro de la mordiente, la acidez o la mala baba del maestro del terror (perdón por mencionar esa última palabra en un texto sobre The Strain).

Lo peor de todo, no es que la serie se postre en carriles transitados y divague sin una dirección clara, o como mínimo, demasiada atractiva. No. Lo peor es el dibujo de un escenario inservible por inverosímil, mal dispuesto para el espectador con un mínimo de criterio. Uno puede conciliarse con los diálogos bochornosos, los giros esperados, la brusquedad de los actos que llevan a cabo los personajes,  lo mal definidos que están estos dentro del molde del estereotipo, los pasos más manidos de su flojo guión,  pero quizá lo más difícil de zamparse sin que la nuez se irrite es un escenario pre-apocalíptico absurdo, que parece afectar solo al grupo protagonista en cuestión. Ni ejército, ni cuarentenas, ni gente por las calles alterada, ni situaciones de pánico, es más las primeras apariciones vampíricas no provocan el más mínimo despunte de preocupación. Todo muy increíble, muy antinatural. Aunque se encuadre como una propuesta de sci-fi o terror, debería responder a un escenario en el que los elementos se presenten en pantalla de forma creíble, de otro modo díficilmente el espectador puede entrar en el juego. Pero bueno, viendo las reacciones de nuestros gobernantes a la llegada del Ébola, quizá tampoco resulte tan irreal su planteamiento.

De cualquier manera, The Strain ha fluctuado entre la guilty pleasure del verano y más allá  y la decepción de que hago yo aquí sentado delante de esto. Es una lástima que todo el elemento de criaturas estrafalarias bien trabajadas a nivel de diseño, tan del gusto de Del Toro no haya encontrado  mejor aliado en la televisión, porque la primera temporada de The Strain prevalecerá como ese ligue de una noche que tras algunas copas de más decides ceder, pero que cuando te despiertas a la mañana siguiente tienes que mirar dos o tres veces a tu lado para quedarte sin saber si la noche anterior rebajaste demasiado el listón. Normalmente, cuando se tienen tantas dudas no se repite de nuevo con esa persona, creo que va a ser así en la segunda temporada de The Strain.

5,5


1 Comment

Arbitrario 21 octubre, 2014 at 09:27

De acuerdo con el análisis. Pero el caso es que este verano me puse a ver ésta, Extant y The Dome…. y esta fue la primera en acabarse.
(Fargo y Outlander están en otra liga)

Debe ser como dices, entretenida de esas de ver con el cerebro apagado…

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