Domingo de serie

Domingo de serie: The Young Pope (Temporada 1)

posted by Omar Little 15 enero, 2017 0 comments
El Papa indevoto

The Young Pope cartel

Cuando se filtró la noticia de Paolo Sorrentino saltando la alambrada para poner el pie por primera vez en protectorado televisivo, con, además, la intención de dirigir una ficción alrededor de un papado heterodoxo, fuimos muchos los que nos remojamos la entrepierna. De entrada parecía el encaje idóneo para dar cabida al estilo exuberante del italiano en el medio televisivo, y así ha resultado ser en varios tramos del producto levantado con el músculo de HBO, Sky Atlantic y Canal +, aunque a la postre, se esperaban raciones más generosas de dopamina ocular.

The Young Pope arranca con una fumata blanca que acaba de coronar contra todo pronóstico un Papa norteamericano, el más joven de la historia, chulesco y de juicios y prácticas de lo más imprevisible. Una caracterización del populismo actual, pasado por el tamiz del Vaticano y con Jude Law haciendo relucir las vestimentas pontificales.

Lo que de entrada se insinúa como terreno abonado para una sátira punzante y descalabrada de los mandos superiores de la iglesia Católica, da pronto un viraje hacia el mapa de las intrigas palaciegas en Vaticano en el momento que las dudas, las críticas  y los temores se ciernen sobre el nuevo Papa, así como los bandos para reemplazarlo se multiplican. Sin embargo, el producto tampoco se encarrila en el thriller de bajezas morales a lo House of Cards, y como es característico en la producción de Sorrentino, se mueve en terrenos menos definidos, abrazando finalmente el retrato singular de la pieza humana/divina que ocupa el centro del relato.

Porque al fin y al cabo, The Young Pope termina por convertirse en un cuento sobre la fe y la creencia, apuntalada por el imaginario visual de su artífice, tan inclinado hacia lo extraordinario, lo inesperado y esa belleza etérea que bañan sus imágenes. Así pues, el producto saca rédito de la huella de Sorrentino, pero termina desviándose en la atención del relato. Tras ese arranque mayúsculo que presume dosis sin escatimo de felicidad, el asunto pierde fuelle por culpa de un guion cuyo poder de atracción se va devaluando a medida que avanza la temporada y desaprovecha asuntos candentes de la agenda católica de nuestro presente. Llegados a un punto, que uno no sabe bien del todo la función de ese cuento construido por impactantes imágenes pero de baja resonancia en el hipotálamo.

Así pues, The Young Pope desacelera en su avance, desenganchando los carruajes más fastuosos, desestimando un material de altísimo potencial, un decorado poco transitado, y una galería de personajes donde sobresale con derecho propio un cardenal Voiello pidiendo su beatificación por la vía directa.  Serie singular, apreciada, pero por debajo de lo que el elenco artístico parecía prometer.

 


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