Domingo de serie

Domingo de serie: Transparent (Temporada 3)

posted by Omar Little 16 octubre, 2016 3 Comments

Transparent temporada 3

La superioridad de Transparent sobre otros dramedy con los que pueda competir en la actualidad resulta incuestionable. Lo certifica de nuevo otra temporada tocada por la sensibilidad especial, como la que define a la familia protagonista, que tan bien dispone su creadora Jill Soloway.

Si nunca te has sentado en la mesa de la família judía más encantadora de América perteneces a los indignos.

Amazon tiene en Transparent su anclaje con la televisión de calidad.Un reducto encontrado además con una producción asequible, y con una comandante tan cómoda y fiable en su mando, que las temporadas no se resienten, y se puede confiar en su labor ciegamente…sin presiones.

Que el estado de las cosas no varíe, en este caso, no puede ser más satisfactorio, y así ha sucedido en su tercera contienda. Transparent sigue suponiendo ese vínculo con nuestras familias, ese anhelo de formar parte de una hermandad más especial, de vivir escenas más movidas que las de nuestro hogar, de discutir sobre temas más peliagudos y desconcertantes que sobre si este año celebramos el cumple en casa o en un restaurante. Transparent sigue siendo esa invitación tan irrefutable a una familia entrañable nadando a contracorriente en una una marea de cotidianeidad excepcional.

Pero la criatura de Soloway va a un paso más allá, porque en sus breve relatos encapsulados en  25 minutos también propone una mirada nostálgica y agridulce – presente desde los propios y magistrales títulos de créditos – que de algún modo conecta con nuestra propia experiencia, con nuestros caminos y trayectos vitales, que pese ser bien dispares a los de los Pfefferman (en la mayoría de los casos, al menos), termina conectando de algún modo, y el placer emocional que uno sonsaca de esos momentos de puentes entre la ficción y nuestra realidad es alargado y a veces demoledor para el que espera mantener las cuencas oculares secas.

Como insinuaba antes de perderme en la difícil tesitura de describir lo que provoca este genuino producto, la tercera temporada se ha distinguido con la habitual elegancia, madurez y sentimiento que las anteriores. Soloway sigue supliendo con tacto, emoción, sutileza – ni una sola palabra o gesto de repetición, todo circula con las mínima dosis y desde el subtexto – lo que indica a pensar irremediablemente que ella tiene que haber pasado por conflictos similares a los que viven los miembros de esta família judía.

Una  temporada que ha quedado más centrada en el único varón que resta en la familia, un Josh Pfefferman (Jay Duplass) más perdido y solo que nunca ante un cúmulo de circunstancias adversas. Obviamente el otro peso fuerte ha recaído en una Mapa aún luchando para “normalizar” su condición y llevarla un paso más con cirugía estética pese a las trabas constantes de su entorno, especialmente el más cercano, con el personaje de Anjelica Houston ganando peso.

Una temporada que ha tenido como viene siendo marca de la casa, drama, bastante y dosificado en pequeñas dosis hasta esos grandes estallidos que confirman las conjeturas y dudas. También humor, momentos desternillantes, especialmente cuando se reúnen todos, o ese delirio de capítulo – casi como réplica homenaje al “The Fly”de Breaking Bad – con una tortuga desaparecida como hilo del mismo. E incuso, Soloway y su carrusel de directoras se ha permitido salidas delirantes – la pequeña de la família encontrando a Dios en la consulta de la dentista. O ese magistral episodio, dirigido por la genial Andrea Arnold, que como alguno de la segunda temporada, en clave flashback, no sitúa en los antecedentes infantiles y juveniles de Mapa para entender el dibujo completo que la precipita a ser una trans convencida, resolutiva y orgullosa.

Si los Pfefferman de 2016 es la familia de acogida soñada, la de los 50 y 60 es el spinoff o el respiradero que necesita esta serie modélica. Pero ante todo que siga de forma invariable e indefinida por muchos años más.

8


3 Comments

Juanje 21 octubre, 2016 at 00:51

Después de dos temporadas fabulosas, la tercera no se ha quedado atrás ni mucho menos. Ha sido una temporada preciosa en cada uno de los diez episodios que la han conformado, desde ese primero centrado en Maura buscando a Elizah hasta la actuación del final con una Shelly sublime (impresionante la actuación de Judith Light en la sala del barco, perdón, buque, que si no es una falta de respeto XD), pasando por ese octavo episodio en el que podemos ver las dificultaldes en la vida de Maura y (un poco) de Shelly cuando eran pequeños.
Puede que algunos personajes no hayan tenido un arco argumental tan importante como en anteriores temporadas, en especial la pequeña de la casa, Ali (adoro a Gaby Hoffmann y por eso me ha molestado un poco), pero eso no significa que por ello las actuaciones del reparto o los guiones conducidos por Jill Solloway hayan perdido fuelle. ¡Para nada!
Solo espero que la cuarta temporada siga al mismo nivel y que podamos disfrutar de esta peculiar familia judía a la que, pese a sus enormes defectos emocionales, se le coge mucho cariño y cuyos fans deseamos verlos en momentos más o menos felices.
Ha sido muy interesante leer tu review de esta más que notable temporada, Omar, justo después de haber acabado la temporada.
Un saludo a todos los que conformáis y leéis El destilador cultural 🙂

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Juanje 21 octubre, 2016 at 00:56

Más que “defectos emocionales” quería decir “problemas emocionales”. Lo pongo por aquí porque no he podido editar el mensaje anterior.
Un saludo.

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Omar Little 24 octubre, 2016 at 16:14

Hola Juanje, perdona que no habia visto tu mensaje.

Sin duda, se nos ha vuelto a obsequiar con una inmensa temporada de Transparent cargada de ese sensibilidad especial Grandes momentos de comicidad y de drama de nuevo dándose la mano sin transiciones. Tú ya has descrito alguno de los más encomiables, y aún sumaría el de la tortuga, pero qué maravillado me dejó el capítulo 8. Creo que Transparent es de esas series a las que uno puede depositar su confianza sabiendo que apenas sufrirá altibajos. De hecho me imagino a Soloway con gasolina narrativa suficiente hasta que se canse de este barco…perdón buque.

Gracias por seguirnos Juanje, y por tu comentario. Un saludo!

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