Domingo de serie

Domingo de serie: Vergüenza (temporada 1)

posted by Omar Little 7 enero, 2018 0 comments
Bendito patetismo

Vergüenza

Vergüenza es de esas producciones que desde el primer capítulo deja fijadas sin vacilaciones los impulsos cómicos y el tono que la hilvanan, y por lo tanto, lo que va a suministrar a lo largo de los nueve episodios restantes. Por eso, mientras un servidor se desplazaba por su visionado no le cabía ninguna duda que estaba ante una de las comedias mejor paridas del curso 2017, y por ende, su inclusión en la famosa lista de “Best of” no admitía recursos ni apelaciones.

Y es que desde la presentación de Jesús, ese patético fotógrafo de bodas que alardea de ser en realidad un “fotógrafo artístico” mientras convive con Nuria, la principal afectada por esa metedura de pata constante que acompaña Jesús a todas partes  y que termina contagiándola con una buena ristra de fracasos, por lo tanto, de risas encadenadas para el que no se embarra con el mal trago.

Dentro de su sencillo esquema argumental que avanza mínimamente entre los capítulos, apoyado consistentemente en las situaciones disparatadas y descacharrantes en las que se ven envueltas la pareja protagonista,  aguardan las notas de hilaridad más desarmantes y desternillantes de la temporada pasada, casi diría, que sin distinción de nacionalidad. En la cúspide incluiría la cata de vinos, las clases de inglés, el intento de Javier por ligar con la novia toquetona, la jodida ventana del baño y todos los efectos colaterales que provoca, y un sinfín de situaciones irrisorias de difícil encaje para las cajas torácicas.

Ese tejido incómodo que hilvana el día a día de esta pareja torpe y patética se traduce en risotadas incontrolables y en punzadas molestas acto seguido. Como el humor de grandes del género como Ricky Gervais, el maquinado por Juan Cavestany y Álvaro Fernández-Armero tiene su punto ácido y mordiente, puesto que en su interior se esconden reservas dramáticas y una incorrección de dos pares.

Todo ello hubiera sido trabajo en vano si no hubiera sido por la magnífica interpretación de un Javier Gutiérrez en constante estado de gracia. Su incorporación no solo hace creíble las disparatadas y embarazosas situaciones en las que se ve envuelto el personaje, sino que le añade una capa de carisma y hasta de entrañabilidad, muy difícil de plasmar en una actuación. No se queda lejos Malena Alterio como su reverso femenino.

Con todos estos parabienes mencionados a la chepa no ha resultado inesperada la renovación por una segunda temporada, más teniendo en cuenta la escasa inversión (dentro de los presupuesto que se manejan) que supone una sitcom modesta como la de aquí. Una comedia desternillante que no decae en ninguno de sus capítulos y que toma como rehén la corrección política para hacer de ella trizas cómicas.

marco 75


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