Domingo de serie

Domingo de serie: Vida perfecta

posted by Omar Little 24 noviembre, 2019 0 comments
Mujeres confesionales

vida perfecta

Varios de los placeres catódicos más saludables y divertidos de la última década han sido competencia de un grupo de mujeres abriendo su galería de frustraciones, satisfacciones, vergüenzas, sueños, deseos y quejas al mundo con una honestidad y desvergüenza inédita hasta la fecha. Con Lena Dunham y su Girls en cabeza, la ristra ha ido aumentando desde entonces con muestras de la talla de Fleabag, Catastrophe o Broad City.

Esa vertiente, en clave femenina, de la ficción del “Yo” se ha implantado también en nuestro territorio como demuestra Leticia Dolera en Vida perfecta. La ficción producida por Movistar + celebra esa nueva mirada femenina que se reivindica con autoridad y capacidad para narrar historias mientras no tiene reparos en mostrar en pantalla desde sus cuestiones más íntimas a sus pensamientos o acciones más descaradas o incorrectas.

Dolera encauza ese esquema en un dramedy que parte de una golosa premisa:  María es una chica convencional a quien la ruptura con su novio de toda la pilla en la notaria, justo minutos antes de firmar la hipoteca que debería afianzar su relación. Ese dolor en ella la lleva ese mismo día a probar drogas recreativas por primera vez y a enrollarse con un jardinero deficiente mental, del que poco después, sabremos que se ha quedado embarazada tras esa canita al aire algo inconsciente y removida por el rencor del despecho. A partir de ese punto los episodios se sucederán alrededor del conflicto y la tesitura de una maternidad inesperada e indeseada en las formas en que se produce. A esto se añaden los enredos que uno se pueda imaginar con la situación planteada, y los efectos clolaterales en otros dos personajes femeninos pasando por sus distintas versiones de las angustias y crisis de la treintena.

Lo estimulante de la propuesta es ver como Dolera se aleja del edulcoramiento previsible que asoma de sus sinopsis, descartando el romanticismo caduco, o la consciencia maximalista que hubiera llevado a relacionar sentimentalmente a Maria con el personaje con discapacidad psíquica.  La actriz y directora descarta ese camino pero a la vez ofrece un trato muy sensible a las personas con discapacidad, proyectando un enorme flujo emocional y tierno en el personaje que interpreta con gran acierto Enric Auquer.

La showrunner barcelonesa prefiere enfocar su criatura hacia la ruptura de los convencionalismos asociados a las mujeres en la treintena, y, especialmente, a las madres, de quien desmitifica su rol de mástil irrompible, destapando en pantalla su abanico de miedos, inseguridades y reclamaciones. Tal es su empeño, que carga las imágenes con cierto discurso moralizante y didáctico innecesario, especialmente a la hora de equiparar cuestiones de género, donde la serie explicita sus costuras feministas.

La vida perfecta, como esa impresión del título en pantalla y su posterior volteo irónico, es una defensa férrea a la libertad de movimientos de la mujer en su perspectiva de marcas vitales y objetivos, una peineta a las convenciones sociales y a las presiones hacia las mujeres que sobrepasan la treintena – el personaje de la hermana le sirve para señalar el peso psicológico y la carga social que supone lo anterior en el colectivo de las lesbianas  y las Peter Pan. Todo ello expuesto con un estilo desacomplejado, fresco, divertido (más de sonrisa cómplice que de dolor en el omóplato), y con ciertos apuntes sensibles de gran calado – como esa hermosa secuencia en que María descubre que el hijo no se verá afectado por la discapacidad del padre y se encuentra con este por casualidad emocionado ante la perspectiva de tener un hijo. Leticia Dolera asume las claves contemporáneas y los códigos humorísticos de sus homólogas británicas y norteamericanas para trazar una más que digna incursión desde suelo patrio.


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