Domingo de serie

Domingo de serie: The Walking Dead (Temporada 2)

posted by Omar Little 25 marzo, 2012 4 Comments
Granjero busca tedio

The Walking Dead Temporada 2

Con la segunda temporada de The Walking Dead se ha rozado lo insólito. Si la primera fue una de las llegadas más celebradas e inspiradas de la pasada temporada televisiva, su segunda ha estado a punto de pegarse uno de los batacazos más sonados de la televisión moderna.

Y digo a punto porque el desastroso inicio se ha salvado medianamente bien con una traca final que ha recuperado el pulso acelerado, entretenido y adictivo con el que nos golpeó su primer volumen.

La pregunta que se ha repetido por la cabeza de los seguidores de esta producción de la AMC ha sido…¿qué ha cambiado entre una y otra temporada para que se haya producido este bajonazo?

Pues más allá de pasar de una temporada de seis a una de trece capítulos, y la caída del pope Frank Darabont como responsable global de los zombies (yo era de los que pensaba que su nombre se trataba más bien de un bonito adorno), pocos cambios más se han llevado a cabo. Sin embargo, lo que en la primera temporada se intuían como pequeños baches, en ésta se han destapado como profundos agujeros.

Empezando por la sensación creciente de que el guión de esta temporada era una gran masa de chicle que han tenido que adobar mediante el alargamiento excesivo y preocupante. Hasta el punto de que sus siete primeros capítulos, en los que sobra la paja, podían ser eliminados de cuajo en la edición en DVD y muchos lo celebraríamos.

Cuidadín te estás adentrando en un campo de Spoilers.

La sensación alarmante de que la historia ha ido dando tumbos en círculos, sin progresar, ha sido muy palpable a lo largo de toda la temporada. Ya de entrada la cagaron enormemente centrando la trama en Sophia y su búsqueda. ¿A quién coño le importaba la suerte de esa niña?, solo a su madre… pero es que su madre nos tiene a todos sin cuidado, tanto al grupo de supervivientes como a los telespectadores. Luego llegó la granja, la puta granja, donde se pasó de una serie de zombies a una especie de reality de granjero busca inquilinos. Por un lado unos se enamoraban y se liaban, otros discutían por motivos de convivencia, otros mataban el tiempo cargándose algún zombi despistado y los dos hombres fuertes, Rick y Shane, se odiaban a muerte y dividían así al grupo.

Y hablando de este último… una de las razones por la que la temporada mejoró notablemente hacía el final es porque finalmente se cepillaron a Shane. No había personaje que molestará más el equilibrio del grupo, pero también el de la serie. No sé que carajos le habrá sucedido a John Bernthal (el actor que lo interpreta) es su vida personal pero es otro de esos actores tocados por el sol, que como al Robert de Niro post Casino, se dedican a repetir una y otra vez el mismo jeto de ceño fruncido como si el sol les cegará la visión, y el cerebro. Así que puerta, confeti y corchos volando para uno de los lastres actorales y elemento perturbador, cuya rivalidad con Rick se había preparado a conciencia, y pese a ser necesaria, todo el proceso resultó, como muchas otras cosas de esta temporada, pesado y alargado.

Unos elementos, los de pesadez, dilatación y repetición, que se han visto potenciados por las incursiones fuera de la granja de los protagonistas. Ha parecido como si solo hubiera presupuesto para la construcción de dos decorados, el pueblo cercano con bar y farmacia, y la escuela poblada de zombies.

La constante de guiones débiles, acción inerte, personajes estancados, situaciones dilatadas y secuencias en modo déjà vu ha sido la tónica de la segunda temporada de The Walking Dead hasta que se produjo la pausa, el capítulo 7. Tras la vuelta, intuyo que productores y guionistas se pusieron las pilas, y cargaron la serie con aquellos elementos potentes que la convirtieron en bandera de muchos freakies devoradores del universo zombie. Los ingredientes son sencillos, solo hay que mezclarlos con cierta gracia, algo de ritmo, y algún giro no demasiado excesivo.

Y esto es lo que han hecho en los cuatro capítulos finales. Poner a los protas en situaciones desesperadas con la mierda hasta el cuello, potenciado además con nuevos enemigos de carácter redneck, hacer saltar las chispas que calientan a los protas, insertar alguna reflexión acertada sobre humanidad y ética, dejar una lista de cadáveres suficientemente larga (y lo suficiente corta para no finiquitar el negocio), y darle al espectador sus dosis de sangre, vísceras, acción, persecución y tensión. La fórmula parecía fácil pero alguien se la dejo en el bolsillo trasero de sus vaqueros y costó recuperarla. Deseo que para la tercera, cuarta, quinta, …temporada saquen a relucirla desde el inicio, el problema inminente es que ya han confirmado que la tercera tendrá 16 capítulos, ¿la volverán a rellenarla con paja muerta del granero?

Temas que han quedado sin esclarecer

– ¿Por qué el tipo que tienen como prisionero recupera su pierna, y en una semana solo muestra una ligera cojera?

– Hay rumores de que T-dog está vivo…en algún rincón del porche, balanceándose en una mecedora y con una harmónica en los labios.

– ¿Por qué cuando hay matanzas zombies pringan personajes que no habíamos visto ni como gazapos en un frame?

– ¿Soy yo?…¿o lo de las migraciones zombies me parece de lo más mal explicado y patillero?

– ¿Quieren decir que Iniesta, o sea Carl, está recuperado del balazo que recibió?

– ¿De verdad hace falta ahora conocer a Ghost Dog, el samurai de los bosques de Atlanta?

– ¿Qué coño significa el plano final?


4 Comments

bleyer 27 marzo, 2012 at 12:38

– ¿De verdad hace falta ahora conocer a Ghost Dog, el samurai de los bosques de Atlanta?

LA samurai de los bosques de Atlanta. Y los lectores del cómic en que se basa la serie saben que es necesario: el personaje es de los más carismáticos de la historia. Y una tía que corta cabezas a los zombies a katanazos mola mil.

– ¿Qué coño significa el plano final?

Que para la tercera temporada, ya tenemos escenario (como bien saben, otra vez, los lectores del tebeo). Lo que pasa es que el plano es muy general y oscuro y no se ve bien, pero el edificio del fondo es… ¡¡una prisión!!

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Omar Little 27 marzo, 2012 at 15:43

Gracias por tus aclaraciones bleyer. Se nota que soy un ignorante que no se ha leído la historieta y que se ha lanzado directamente a la serie. Ese plano final se ve con el culo, yo solo vi una mancha negra en forma de pentágono. Por un momento pensé que en la tercera homenajeaban a Homecoming y su sátira política, y se cargarían al secretario de defensa norteamericano.

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Ojiplático 27 abril, 2012 at 20:23

Es que si te hubieras leído el cómic la mayoría de las cosas que criticas sabrías que salen en él. Y de esa manera, además, podrías criticar con conocimiento de causa qué están aportando al guión las maniobras de los “genios” de la televisión… El final, además, es de lo mejor de la serie. Un homenaje al cómic, un detalle a sus seguidores… Y como le ha pasado a mucha gente, una “salida del armario” para los que no lo han leído, ya que TODOS critican a “el samurai” del final… Y esa imagen tan rara… 😀

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Omar Little 28 abril, 2012 at 17:31

Ojiplático no cuestiono mi ignorancia, pero tampoco considero que esté obligado a leerme el cómic de The Walking Dead para criticar lo que me ha parecido la serie. De la misma manera que tampoco creo que haya que leerse obligatoriamente la novela que inspiró a una película, o viceversa. La novela evidentemente dará una respuesta mucho más detalla y profunda, pero la película también debe responder a las principales cuestiones. De todas formas mi valoración general sobre esta temporada no cambia por las agradecidas aclaraciones que me habéis dado… Eso sí, deseoso de ver si realmente la Ninja girl la corta tan bien como aseguráis

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