Domingo de serie

Viernes de serie: Luke Cage (temporada 2)

posted by Paloma Méndez Pérez 7 diciembre, 2018 0 comments
Luke Cage y la amenaza jamaicana

Luke Cage

Luke Cage se pone en cabeza como héroe Marvel con esta segunda temporada, aunque la felicidad del deber cumplido le durara poco a Cheo Hodari Coker, su principal responsable, porque Netflix ha decidido cancelar la tercera temporada y dar la serie por terminada con esta segunda.

Interesante decisión, porque bien está eso de despedirse en la cúspide, pero también por la situación de antiheróe en la que Luke quedaba al final de la segunda temporada y que ya parece va a cristalizar como el final de Luke Cage.

Antes de ir a la conclusión, bastante interesante por cierto, pasemos a analizar los principales motivos para hacer la segunda temporada de Luke Cage lo mejor que Netflix ha ofrecido en colaboración con Marvel.

Harlem’s Paradise. Parecía imposible conseguir un ambiente musical mejor en el Harlem’s Paradise, pero esta segunda temporada lo logra a la vez que consigue sustituir las conversaciones en la barbería de Pop por otro sello único en cada episodio, en este caso el directo en Harlem’s Paradise. Además, la lucha entre ambas comunidades enfrentadas en la segunda temporada, la jamaicana y la afroamericana queda retratada de alguna manera en el vestuario y en la comida, pero especialmente en la ambientación musical. La segunda temporada es un homenaje al oído. Harlem’s Paradise, por cierto, está basado en el Small’s Paradise, ya clausurado, un local que abrió en los años 20 y del que Wilt Chamberlain fue dueño en los 60.

Otra de las marcas de la casa es la incorruptibilidad del héroe. Es cierto, que menos por Jessica Jones, los demás Marvel en Netflix tienen bastante madera de héroe, Luke Cage había emergido como una especie de referente moral. Esta temporada deja al descubierto a un Luke Cage enrabietado y problemático que resulta difícil de controlar. Mike Colter, como Luke Cage consigue dar un punto de rechazo en una interpretación que ha evolucionado desde la primera temporada. Un acierto también por parte de los guionistas en no hacer énfasis en la vieja historia de quién vigila al vigilante, sino simplemente enseñarnos a un Luke Cage más violento y desatado que antes. Esto nos lleva al gran acierto de esta temporada, el villano.

Luke Cage tiene una mala malísima Mariah Dillard, que cae mal nada más verla y de cuya interpretación de criminalidad histérica y pasional podrían aprender muchas y muchos villanos. La actriz que la interpreta, Alfre Woodrard (la vimos en True Blood), está excepcional y te hace incluso dudar de que no esté interpretando y en realidad es que la pobre mujer esté así de majara. A este enfrentamiento se suma como novedad en esta temporada Bushmaster interpretado por Mustafa Shakir. Un casi invencible enemigo para Luke Cage que basa su poder en una mezcla de medicina alternativa y hechizos varios. La misma combinación que se lo está llevando a la tumba.

Una modernización evidente de la serie, abrirse a nuevas comunidades y amenazas, volverse más violenta y de paso más sensual, este Luke Cage se hizo famoso por las escenas en la primera de Jessica Jones, que culmina en un estilo visual más ligero, con más movimientos de cámara y que intenta potenciar otros sentidos. Por primera vez Luke Cage es derrotado (eso pasa por querer correr más que Usain Bolt), consigue la reconciliación con papá y se alía con Danny Rand (Iron Fist). Toda esta evolución desde la cúspide de la violencia; atraviesa la pared de la casa de Claire de un puñetazo y Claire pone fin a la relación inmediatamente, hasta poner las cosas en orden; termina con en un inesperado giro de los acontecimientos con Luke Cage como dueño del Harlem’s Paradise y ejerciendo, con lo que eso implica.

Por ejemplo, no más sudaderas con agujeros de bala.

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