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El ministerio del tiempo: Review 2×04 «El monasterio del tiempo»

posted by Paloma Méndez Pérez 9 marzo, 2016 0 comments

El ministerio del tiempo 2x04

En 1808, una dicharachera abadesa conseguía salvar la vida de tres acusados de espionaje. Pero una nevada, la abadesa no es precisamente joven, sale a la calle y allí mismo fallece. Es entonces cuando no se presenta candidata mejor que Angustias. Se traslada junto con Pacino y Amelia Folch hasta Tordesillas para pasar la Navidad con Napoleón.

La segunda temporada de El Ministerio del Tiempo parece un compendio de lo mejor de cada género. Tuvimos un thriller, la semana pasada una historia de héroes y la última ha sido una comedia. Anoche vimos Plácido y solo faltó ver a El Verdugo.

Era algo distintivo del cine español las comedias con poso serio y contenido dramático. Cosas que en cualquier otro país serían objeto de película de realidad social cámara al hombro, aquí eran razón para echarnos unas risas. Somos gente simpática, el lunes en El ministerio del tiempo casi se cargan a 3, uno de ellos antepasado de Adolfo Suárez y nos quedamos sin democracia y Madrid sin nombre para el aeropuerto, y no nos paramos de reír en todo el capítulo. Las buenas comedias son así, eso que vas a perder la motocarro y no sabes ni cómo acabas a mesa puesta. Enredo, sketches, conexiones con la realidad actual (Napoleón hablando español en la intimidad, solo esa frase, jubila una generación entera de políticos) y varias vueltas de tuerca.

Merecen por tanto una mención especial los guionistas, esta vez, Diana Rojo, Peris Romano, Anaïs Schaaff y Javier Olivares. Chapeau por ellos. Ahí hay mucho Azcona.

Además de un buen guion necesitas actores del género. Ayer destacaron dos de los fijos, Hugo Silva que interpreta a Pacino y Francesca Piñón quien interpreta a Angustias, la secretaria de Salvador. Ambos tienen una impronta para la comedia y cualquier escena con alguno de los dos, aporta ese toque de culpabilidad de Angustias o de hartazgo de Hugo Silva. Son esos los personajes típicos de una comedia y ayer nos encajaron perfectamente, como hacen siempre en El Ministerio del Tiempo. Además de los fijos, en el capítulo de ayer destacó la presencia de Napoleón y no solo porque fuera emperador mientras llevaba una mano pegada al pecho, que ya es nivel, sino por la interpretación de Fernando Cayo. Podría haber estado histriónico o excesivo y prefirió estar contenido jugando al Gran Dictador. Si te toca un personaje como el pequeño francés se te pueden ocurrir miles de tics y ayer descubrimos que no era necesaria la parodia para hacer un Napoleón cómico.

Para conmemorar esta aparición de Napoleón tuvimos un cambio de régimen y Salvador fue relevado de sus funciones y sin puerta giratoria (por si todavía quedaba algún político en España sin un zas). Ahora la nueva al mando es Susana Torres (Mar Saura) la misma que intriga con la empresa americana y que ocultó la liberación de Lola Mendieta (Natalia Millán). Esa será la polémica del próximo capítulo. Veremos si juegan la carta de la mala malísima o intentan endulzarla para hacerle un favor al personaje que por ahora resulta algo tópico. Eso será la semana que viene cuando venga la epidemia.

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