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Juego de tronos: Review 5×09 “The Dance of Dragons”

posted by Omar Little 8 junio, 2015 2 Comments

Game of thrones 5x09

Bueno, bueno, bueno….volvemos a estar aquí con las funciones vitales aún funcionando, y más afiliados que nunca a la droga más popular del momento. Obviamente el 3.000 que coronamos en el anterior capítulo no se iba a repetir por un tema de la capacidad pulmonar media, pero eso no impide, que este “The Dance of Dragons” haya dejado un gran puñado de momentos de oro, y que nos haya convertidos a todos en adeptos a un mismo clero al que desde ahora hasta el final le dedicaremos pleitesía ciega.

Si no has vibrado del circo Mereeniano de la mano de Ridley Scott mejor que no saltes la línea.

La sacudida de “Hardhome” ha tenido varias réplicas a lo largo de la última semana a cada instante que uno recordaba ese apoteósico final. Diría que casi me he plantado a la nueva dosis más excitado que Gerard Piqué ante su encuentro nocturno con Shakira para festejar la quinta orejuda. Un “The Dance of Dragon”, el cual, una vez más, me alegra no haber leído ni su título previamente al visionado, porque el capítulo me ha vuelto a dejar volando, sin bien, esa tralla final de 20 minutos ultra intensos no se ha vuelto a reproducir.

El episodio arranca en el Muro donde Snow, los salvajes y el gigantón son acogidos tras la tremenda batalla librada. No han entrado en muchos detalles sobre cómo encajarán los salvajes en el campamento de los Night’s Watch, pero se intuye que la convivencia puede ser más explosiva que la de los miembros del parlamento bielorruso (¿ no es ahí dónde discuten reformas a tortazo limpio?) encerrados en la casa de gran hermano. Sin embargo, Jon Snow (AKA Current hero) y su noble corazón está ahí para poner orden, y lo hará, sin duda.

Las cosas andan más revueltas en el campamento base de Stannis. El capítulo ha servido para inclinar la balanza en cuanto a la simpatía del público hacia un personaje ambiguo, al que nunca se ha sabido muy bien si abrazarle o escupirle. Ahora, después de cometer filicidio, de la forma más amarga, en una secuencia espeluznante incluso para los que no lloraron con La lista de Schindler (algo de liturgia nazi ha tenido), se han despejado las dudas de manera definitiva sobre la clase de hombre malévolo, frío y mezquino que es. Recordemos que en las horas previas había enviado a su mano derecha, Davos, a buscar suministros dónde Snow y los suyos, solo para deshacerse de su sombra influenciadora, y confiar sus siguientes pasos hacia el trono en la bruja cachonda, los cuales, los más inmediatos, pasaban por sacrificar a su primogénita. Y lo hace al más puro estilo cafre Verhoeveen (el de la etapa holandesa), poniéndola en la hoguera. Sus gritos hacen incluso apiadarse a la bruja de su madre, pero no encuentran la respuesta esperada en el inamovible padre, que observa la escena sabiendo que esos chillidos le acompañaran el resto de su vida, que tampoco creo que se alargue demasiados capítulos más., al menos, ya no se lo merece.

Mientras tanto en Dorne se ha pasado de un clima de tensión, a una relajada sesión de diplomacia fraternal. Lannister, discutiendo con Doran Mejide las condiciones de su liberación, así como la salida de su sobrina y el príncipe Trystane, a quien deberán dejar un espacio en el consejo del rey Tommen. Y no solo eso, si no que también Jamie ha obtenido la liberación de su fiel acompañante, un Custo Dalmau que se ha alejado de las guerreras y se ha posicionado cara a cara con Risto para que le notificase su liberación bajo una condición, una tan simple y cariñosa como la de recibir un guantazo del mastodóntico guardia negro que lo escoltaba. Parece que los dos invasores se van de rositas, Doran Martell ha sido tajante con ello, buscar evitar la guerra a toda costa, ante el desespero de Ellaria, loca por vengar a su difunto, y quien incluso debe implorar clemencia a su rey si no quiere terminar ahorcada con su grupo de guerreras.

Buena parte del capítulo se ha destinado a seguir los avances de Arya, quien se ha desviado de la misión encomendada cuando ha visto bajar de un bote a Meryn Trant, uno de los tipos que forman su kill list. Tras seguirlo por las calles de Braavos, e introducirse en un burdel tras su pista, Arya ha conocido las inclinaciones Sánchez dragonianas del sujeto, de las que seguro sabrá cómo hacer buen uso en un futuro muy próximo.

Y finalmente el capítulo ha sido a desembocar a Meeren, donde no por esperado, junto a lo de la hija de Stannis, nos ha hecho vibrar los intestinos bajos con esa entrada majestuosa al coliseo donde la reina de los dragones, junto a su prometido, y el séquito: su amante, el enano consultor, la chica mulata… han presidido las batallas en la arena. Tras una primera que ha terminado con una cabeza rodando por la arena, después de que el amante celoso de Daenerys vacilara al prometido de la reina, ha llegado el momento más esperado, la irrupción en la arena de Ridley Scott (aka Jorah Mormont) para enfrentare a otros cinco gladiadores. Con un estilo de lucha mucho menos modélico de lo visto, incluso patoso en algunos tramos, Mormont se ha desecho del primer contrincante no sin pasar por algún apuro, con el segundo ha necesitado el comodín del programa, y con el tercero, esta vez sí, se ha lucido con una voltereta para acabar hundiendo la espada en el tío de la lanza, una lanza, que además, como última regalada ante el enloquecido público ha estampado en el esternón de un Son of the Harpy (¿no es eso un tema del sonido Canterbury?) que pretendía colarse en la tribuna presidencial. Tras dar de lleno en la diana, los otros compañeros han empezado a destaparse entre el público y crear el caos ante las tropas de la reina que no han sido capaces de detener la revuelta. Por su parte el núcleo duro, con un incorporado Scott dándole la mano a su querida reina, y obteniendo así su perdón, se ha concentrado en salvaguardar la vida de ella ante el asecho de los sanguinarios de las máscaras. Hasta el punto que han descuidado por completo al prometido Hizdahr, quien nos ha dejado acuchillado por todos lados. Tras tapoanrles algunas salidas en la trampa letal que suponía el coliseo,  el momento de máxima tensión ha llegado  cuando los sujetos capitales han sido rodeados por una turba de los Harpy deseosos de terminar con su vida, lo cuál podrían haber hecho sin demasiado complicación si a George R. R. Martin le hubiera salido de ahí, o si los guionistas no hubieran elegido hacer venir a uno de los dragones de Khalessi para hacer un poco de barbacoa en medio de la arena. Más allá de su entrada triunfal, y del magnífico crossover entre Gladiador y El imperio del fuego que han levantado desde la HBO, y cuando más temíamos por la vida del dragón – una baja de dragón equivale a medio ejército -, hemos visto como Daenerys se subía a lomos de su criatura para largarse de la plaza dejando al séquito, como al espectador, con dos pares de narices,  chorreando mucosidades por los orificios. Especialmente un Tyrion completamente volcado en la causa. Aunque también es verdad que en el fondo, los ha dejado tirados en medio de la arena, a su propia suerte, pero a todas luces esa salida era la soñada, poniendo el broche de oro a un tramo final babeante, y de paso convirtiendo a Daenerys en la jefaza absoluta de los siete reinos.

He leído por algún sitio que el único héroe de Juego de Tronos a día de hoy es Jon Snow, pero es obvio que quién lo escribió aún no había visto el 5×09 porque ahora la humanidad ya se divide entre los que profesan culto a Snow  y los que rezamos oraciones por la reina de los dragones. Fuego, muerte, dragones y arenas…la verdad es que poco más se podría haber pedido a la continuación de uno de los mejores capítulos de la serie.

 

Apuntes post Coliseo

El último capítulo de la temporada no va a ser calmado, hay muchas tramas y conflictos que exigen de una resolución inmediata, y como mínimo habrá una batalla de las épicas. La de las tropas de Stannis reforzadas, aún no se sabe cómo, con los Bolton. También hay que ver qué respuesta entrega Daenerys a las constantes revueltas. Cómo Arya se carga al pedófilo. Y aún más importante, como se resuelve todo el embrollo de los ultra fanáticos en El desembarco del rey. ¿White Walkers y la batalla de contención en el Muro? No, no creo…¿no?


2 Comments

Spaulding 9 junio, 2015 at 09:38

¿Ridley Scott? ¡Xabi Alonso, por amor de Dios!
Pulula por la arena como el vasco en el estadio del Bayern.

Scott era el que lloraba a una esquina viendo cómo le plagiaban su mediocre Gladiator, incluyendo un toque de la peor versión deux ex draco de Peter Jackson…

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Omar Little 10 junio, 2015 at 02:13

Xabi Alonso!!…:DDD… ¡qué nivel de juego más pobre!, con lo que él había sido…¿Tendrá que ver su conversión Marvel?

Scott puede seguir en esa esquina llorando con el nivel de sus propias producciones. Y no diría que en este caso, GoT, supera el referente principal, pero sí que lo dije y me reafirmo, con la escena final del 5×08 “Hardhome”…colosal

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