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Las 10 mejores series de 2015

posted by Omar Little 10 enero, 2016 0 comments

Trump aguila

A esta distancia del 2015 nos habréis leído lloriquear en más de una lista y repaso de estas que servimos a ritmo de diputado untando concesiones públicas. Sin embargo con las series hay poco, o muy poco, que rechistar y cuestionar.

Sobrepasado el duelo promovido por la desaparición de grandes tótems, este año el golpe letal ha venido con la marcha de los personajes de Madison Avenue. Sin embargo la televisión se ha regenerado de forma envidiable, ahuyentando así los fantasmas de los vacíos en parrilla dolorosos, y reduciendo los periodos de crisis y mono a la mínima expresión. La conquista mundial de Netflix, y otros actores a rebufo, más la solidez de otros canales más veteranos ha propiciado a lo largo del año un manjar del que el seriéfilo difícilmente se habrá salido con peso pluma. 

Si bien productos (miniseries) que reconquistaron lo de la llamada edad de oro esta temporada han quedado en un sonoro bajonazo….  malditas prisas – véase la segunda de True Detective, o la inflada Fargo, temporada 2 -. También es verdad que grandes drogas con muy poco recorrido han mantenido el nivel de pureza, lease The Knick o Transparent. A todo ello, hay que sumar una cantidad ingente de nuevas ficciones que hacen que el verdadero problema sea cubrir todo el espectro de la ficción.

Ante esta situación insostenible, un adicto de pro como quien escribe no ha podido enchufarse toda la ficción, de ahí que encontréis un vacío importante de producciones europeas e inglesas – aunque si Deutschland 83 era la revelación de la temporada me puedo quedar tranquilo – y de otras producciones, que de haber tenido tiempo para verlas, hubieran tenido opciones de ser incluidas: The Affair, Red Oaks, Jessica Jones….

Sin embargo, creo que lo más positivo es quedarse con esta capacidad de la propia tele por cubrir los dolorosos y acusados espacios – este año el vacío lo han dejado dos clase A, Mad Men y Hannibal– y mantener así la calidad de la televisión moderna, con la intención de desestabilizar nuestra salud mental, y no hablo ya de la otrora conocido como vida social.

Sin más palabrería pasemos a desglosar las 10 grandes ficciones de 2015 para este servidor

10. Better Call Saul (AMC)

Better call Saul

La apuesta de la AMC era terriblemente arriesgada. La devastación de la bomba BB lanzada el 29 de septiembre de 2013 equivalía al territorio de diez desiertos de Atacama. Volver a remover las ruinas emocionales, eliminando además a Walter White y Jesse Pinkman de la ecuación, y hacerlo en clave de spin off alrededor de los orígenes de Saul sonaba a paso suicida. Sin embargo, la apuesta se materializó desde los primeros instantes de un lejano febrero del 2015 en una droga sólida, que no había sido puesta en el mercado como un sucedáneo de Breaking Bad, sino con voluntad de crear otra dependencia para el seriéfilo. Y lo lograban con una composición basada en los orígenes de un picapleitos penoso y deshonesto, pero entrañable y sumamente divertido. El Saul pre Breaking Bad, un Jimmy “resbaladizo” labrándose una carrera como estafador como paso previo a la de abogado de poca monta. Un producto sumamente divertido, diferenciado del universo del que partía, que no llegaba con voluntad de sustituir lo insustituible, sino de acomodarse como un nuevo miembro de la família catódica, un miembro, eso sí, de lo más familiar.

9. Hannibal (NBC)

Hannibal promo

El rastro culinario de Hannibal será imposible de suplir en los fogones de la NBC. La misma cadena que ajusticiaba el único producto con el que podía sacar pecho y ser incluida en una antología de la edad de oro de la televisión. Pero al menos dejó al chef Bryan Fuller despedirse por lo alto. Con una tercera y última temporada con sabor a doble. Una temporada cargada de tantos acontecimientos que la misma podría servirse en dos temporadas y el comensal saldría igual de encantado con el envite. Una que ha reportado grandes satisfacciones; las que han entrado por los ojos, y las que se han disfrutado con parsimonia en el paladar sináptico. Los dos egos que protagonizaban la serie enfrentados y entrando en comunión orgásmica, como expresión máxima de ese amor homosexual soterrado que ha marcado todo el devenir dramático de la serie, y con ellos, un espectador como invitado excepcional a esa orgía de estímulos visuales (estéticos), pero también intelectuales (los duelos verbales entre Will y Hannibal). El resultado se traducía de nuevo en una sinfonía de placeres inconfesables, y en una simpatía por el antihéroe difícil de explicar mientras uno toma el café de la mañana con los compañeros de curro.

8. Master of none (Netflix)

Master of none

2015 ha sido el año de la eclosión de Aziz Ansari en territorio europeo. El año en que el seriéfilo ha querido irse de copas con el nuevo Apu de la comedia, cenar con sus padres y cruzarse con su perfil en Tinder. Un salto al grupo de whatsapp de los más allegados propiciado por una sitcom de apariencia autobiográfica que ha impacto en Netflix para coronarse como una de las comedias de la temporada. A través de los quehaceres lastimosos de este actor treintañero sobreviviendo en la jungla de Brooklyn (aunque el tipo encaja en el perfil de nuevos yuppies desembarcados en Williamsburg) hemos disfrutado de situaciones hilarantes, momentos entrañables, salidas frescas y apuntes rabiosos del comportamiento de los urbanitas con carencia de amor. Una romcom con una salidas imaginativas de carácter surreal que lo han emparentado con Louie. Aún compartiendo la pátina looser, Aziz se ha desmarcado de Louis C. K. con un producto más amable, romántico y entrañable, condimentando con un toque curry que le ha aportado esa autorreferencialidad respecto a su condición de norteamericano de origen hindú, dejándole una amplia pista para romper los estereotipos de su colectivo, y de otros que lo acompañan como amigos: el asiático ligón, la amiga afroamericana lesbiana. Ingredientes amasados con ingenio, inteligencia y mucho humor con los que ha conseguido ganar la partida esta temporada a Louie en el apartado de stand-up comedian show.

7. Daredevil (Netflix)

Daredevil

Hasta los cojones de los superhéroes de Marvel….y entonces llega Netflix y lanza Daredevil para achantarnos de golpe…bueno no fue de golpe, porque este Daredevil hiperviolento, oscuro y realista se crecía a partir del capítulo 3, cuando el retrato de sus personajes se desdibujaba de las viñetas y de ese chusco cinematográfico acometido por Mark Steven Johnson y Ben Affleck (los dos siguen en libertad) , para acercarse a la visión adulta de Frank Miller y Nolan, o sea, llenaban a Daredevil y a su némesis, el glorioso Kingpin, de miedos, traumas, temores y contradicciones, o sea, los humanizaban para acercar su suerte a la empatía  del seriéfilo. Netflix demostraba con creces que un superhéroe tratado con seriedad y perfil adulto tenía cabida en su catálogo, y miles de seriéfilos se lo agradecimos, y ellos respondieron con Jessica Jones y con una segunda temporada gestada en la cocina del infierno que no tardará en impactar. Todo en orden en la viña de Netflix.

6. El pequeño Quinquin (Arte)

El pequeño Quinquin

La inclusión de este miniserie de Bruno Dumont para el canal Arte no obedece llanamente al postureo, ni a plegarse a los cánones de Cahiers du Cinema, que la coronaron en su lista del 2014. No, su inclusión obedece simplemente a 200 minutos de recorrido por un singular e insólito hábitat situado en algún rincón de la Bretaña francesa donde cohabita el espíritu de Jacques Tati con el de David Lynch. Explosiones surrealistas se dan de la mano en un marco costumbrista. El humor absurdo se cruza con el noir marciano. Un relato detectivesco envuelto en un humor que marida el slapstick y lo absurdo. Grandes dosis disparatadas en una historia incierta, y que como ocurría con la obra magna de Lynch, hallar el asesino es lo de menos, lo primordial es ese camino repleto de revuelos inesperados y personajes carismáticos que clavan su uña ortopédica en la mollera. ¿Os parece poco?

5. Bloodline (Netflix)

Bloodline netflix

El producto más sólido de la brillante mercancía Netflix del 2015 ha sido ninguneado, sin alcanzar entender el porqué, de listas y premios. Este relato noir cruzado con el melodrama familiar reportó algunos de los momentos más memorables de la temporada. Un guion modélico, sin apenas fisuras, una historia electrizante que te atrapaba ya con ese flashforward inicial y una vez en off anunciando un acto repudiable (ese Caín bíblico destrozando el vínculo familiar), un ritmo trepidante en su desarrollo, un escenario convertido en un personaje más (esos Cayos de Florida pantanosos e ideales para ocultar las vergüenzas familiares), unas actuaciones formidables para hacer creíble la descomposición de una familia de apariencia modélica, eran los pilares con los que esta ficción levantaba diez capítulos de empaque. El duelo entre Ben Mendelsohn y Kyle Chandler se traduce en uno de los picos de la temporada televisiva.

4. The Knick (Cinemax)

The Knick 2x1"Ten Knots"

Ay qué sería de la televisión actual sin este doctor que se mea en la boca del Dr. House, le rompe el otro menisco, y aún es capaz de arreglarle el desperdicio bajo los efectos de un globo de mescalina y chupitos de absenta. Solo un prodigio de la medicina más rupturista e innovadora es capaz de pegar las dentelladas que pega esta ficción mimada por  Steven Soderbergh. Ya conocíamos las interioridades del The Knick que regenta, con lo cual, el chute de adrenalina no ha sido tan descomunal como la primera temporada, pero esta segunda temporada ha mantenido en el mejor estado esos cimientos que convierten este edificio de Cinemax en uno de los más sólidos de la producción actual. El nivel excelso de su diseño de producción, vestuario, peluquería, y especialmente esa fotografía de filme de Visconti, la alucinante banda sonora electrónica de Cliff Martinez y el elenco actoral que se deja la piel en los quirófanos del The Knick convierte a la apuesta de Cinemax en caviar para el seriéfilo. Si además le añades una profunda mirada costumbrista a una época en constante cambio, especialmente para una medicina rompiendo esquemas y tabúes, entonces das con un producto que puede seguir la estela perfeccionista de Mad Men. Das con una historia coral que se tambalea con cada irrupción lunática, elocuente o prodigiosa de su epicentro dramático, el Dr. John W. Thackery. Entrar en The Knick es una acumulación de sangre en las retinas no apto para gourmets repipis. Ingresar en el The Knick es como una colonoscopia en la que uno termina disfrutando del trance.

3. Mr. Robot (USA Network)

Mr.Robot

Aunque por presentaciones gratas en 2015 la de USA Network con su díscolo Mr. Robot. Este ignorado canal norteamericano se ha atrevido a subir el “Everest con espardenyes”, y la jugada le ha salido brutal. El artefacto más desestabilizador parido por la televisión moderna se presentaba como un ingenioso rompecabezas repletos de giros mayúsculos que confirmaban los temores iniciales. Vale, el hedor de Palahniuk y su Club de la lucha impregnaba todo el recorrido pero nos la resoplaba cuando éste venía guiado por una voz en off magistral, que como la de Tyler Durden escupía todos los males que atenazan nuestra sociedad, y que pocos observan, o se atreven a observar, con ese grado de lucidez y atino. Dosis de bilis volcadas en un artefacto antisistema, y sí, la contradicción es evidente, pero la negociación resultante entre Rami Malek y los directivos del canal para dar luz verde a un producto tan crítico, incorrecto, desviado, esquizofrénico tuvo que dejar la de la CUP y Junts pel Sí en pecata minuta. Mr. Robot implosionó en la cara de muchos serie escépticos con una virulencia atroz, y tras recomponerse y recuperar la morralla seguía viva la imagen de una ficción eléctrica. Por fin los millennials tenían su particular “Club de la lucha” televisivo en clave hacker y con guiños cómplices a Anonymous.

2. Mad Men (AMC)

Mad Men Plano Final

Hay un principio universal que dice que las despedidas no molan. Con esa tesitura se presentaban los últimos coletazos de una serie que ingresó en el panteón de la historia catódica desde la primera inhalación de Don Draper en pantalla. La obra magna de Matthew Weiner se despedía tras siete temporadas y ocho años en antena con una carga emocional a sus espaldas demasiado pesada para dar el broche de oro soñado. Sin embargo, la apuesta de Weiner se acercó a ese sueño. Los últimos siete capítulos volvieron a reencontrarnos con esos personajes que son parte de la historia de la televisión, y de la personal de muchos. Y en ocasiones lo hicieron bajo unos preceptos narrativos que volvieron a tocar el cielo de la ficción. Fue el caso de ese “Lost Horizons” que hubiera sido el broche de rubíes de la serie de haber terminado con ese plano de Don alejándose por la gran carretera norteamericana con un sabor pictórico muy hopperiano. Pero no fue la última palabra de Don y los suyos, en su lugar Weiner le dio por cerrar la representación con un jingle conectado al texto del relato en varios niveles, y con este volvía a impulsar a su criatura a esas capas de la estratosfera a las que tantas veces se ha paseado. Había muchas resoluciones posibles para Don, y la de Weiner fue algo condesciente con sus criaturas, pero la manera de ejecutarla, con el spot de Coca-Cola, devolvía el brillo dorado a una serie que siempre ha estado tan asociado con éste. Mad Men se iba para dejar un sitio irremplazable en nuestros corazones. La gran novela americana nos dejaba con la misma sonrisa en el rostro con la que Don Draper señalaba el hallazgo de su paz interna en ese plano final ya icónico.

1. The Jinx (HBO)

jinx

El explosivo más devastador de la temporada se ha presentado bajo la apariencia inofensiva de una mini-serie documental. Sin embargo cualquiera que se haya acercado al radio de alcance del artefacto programado por la HBO ha tenido que pasar a recoger los trocitos de su cabeza a la salida. Una voladura no controlada de no ficción que no han podido impedir ni todos los TEDAX de la ficción. Podrías reunir a todos los equipo de guion del resto de series que conforman esta lista, sumarle el guionista del “procés sobiranista català”, y entre todos no serían capaces de imaginar este relato, ni mucho menos de dibujar el villano más atroz y espeluznante visto en mucho tiempo. Un Robert Durst que para mayor inri se cruzó sobre los pasos de quien escribe, pero esa es otra historia. La que aquí nos incumbe es tan aterradora como fascinante. Andrew Jarecki iba a la caza de un monstruo en libertad, y de su tenacidad por atraparlo brota un relato perturbador, asombroso, inverosímil, de esos que dejan el dicho de la realidad siempre supera la ficción en un mandamiento incuestionable. Siguiendo la estela exitosa de Serial, The Jinx asomaba constantemente la cabeza por la realidad  más actual, colándose en telediarios y en la lectura de la prensa diaria hasta llegar a ese clímax que ni el más curtido de los guionistas podría haberse atrevido a escribir. Un giro final en el que la mirada gélida, estoica e imperturbable de Robert Durst se deshacía para dar confesión al frío asesino que habitaba en su interior. Jerecki, en su piel de investigador privado improvisado, conseguía así lo impensable; construir un documental  casi a tiempo real de las andanzas de un criminal multimillonario de lo más turbador, y además lanzaba una trampa al sujeto principal con la que precipitaba el recorrido dramático de su obra, y para postre dejaba un terrible efecto secundario, esa mirada de Durst que nos perseguirá de por vida. Cúspide de la no ficción del 2015 más allá de formatos, soportes y clasificaciones de ningún tipo.


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