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Las 10 mejores series de 2016

posted by Omar Little 8 enero, 2017 0 comments

Fidel Castro

Antes de dar el portazo definitivo al 2016 resultaba ineludible repasar una de las áreas que más tiempo nos usurpó a lo largo de este.

El funesto curso quedará recordado también por el de la expansión y consolidación de las plataformas VoD en territorio español. Tras el desembarco de Netflix, el serie adicto no tuvo que esperar demasiado para que la HBO y por último Amazon completaran un panorama de servicios de streaming dispuesto a mirar de tú a tú al de los países más desarrollados del globo. La consecuencia directa, sin posibilidad de escape, ha sido un consumo insano de series. Cataratas y glaucomas al orden del día para dar cabida a todo un ingente de producción buscando a dentelladas una afiliación al otro lado de las pantallas. Ante esta avalancha de títulos (la tardanza de la publicación de la lista obedece a que a un servidor aún le quedaban varios pendientes, y le siguen quedando: Bloodline, Broad City, Review, Red Oaks, You’re the worst y siete episodios de American Crime Story: The People V O.J. Simpson, por citar los más imperdonables) ha habido diez producciones que han brillado con luz propia en un año en que la HBO ha vuelto a achantar a Netflix pese a su exhibición de músculo, o precisamente por ello, contraatacando a la producción masiva, el sobrepeso fast view, con masajeos neuronales de lo más placenteros, y aún más importante, de lo más perdurables.

10. Stranger Things (Netflix)

El fenómeno televisivo del verano, y a la postre del año, incrustó el binge watching en el vocabulario de todos los hogares. Resultó imposible desprenderse de las tramas y los personajes de esta ficción que supuso la llegada de los hermanos Duffer al medio televisivo con honores de jefe de estado. Pese a no ser un producto perfecto, pese a tener el molde muy palpable en sus inmediaciones, Stranger Things fue la comidilla del verano en los abrevaderos seriéfilos gracias a un ajuste modélico sobre el rastro nostálgico de la memorabilia de los 80. Estética, personajes, tramas, BSO, el propio casting,  todo rezumaba una nostálgica dulcificada y entrañable, y cuando te dabas cuenta de las pequeñas grietas tu médula ósea ya andaba completamente adherida a esta ficción y tu mano rastreando el halo de las lucecitas. Un clásico instantáneo para la generación Netflix construido sobre el material perenne de otros clásicos de los 80.

9. Quarry (Cinemax)

Quarry Cinemax

El relato negro encontró en Cinemax el clic soñado. Una trama sencilla, acercándose a lo manido, era más que suficiente para levantar un furioso, realista y tremendo noir en el Memphis de los revueltos 1972. Además de coronar a Logan Marshall-Green con una de las interpretaciones más intachables de los últimos doce meses, Quarry se distinguió como un producto serio, maduro, con un guion, que sin complicaciones ni zarandeos narrativos innecesarios, estrujaba al máximo el dramatismo de sus personajes, impedía los “peros”, y dejaba unos diálogos que hubiera obtenido el beneplácito de los responsables de la editorial Sajalín. Un neo-noir con Vietnam como pesadilla de trasfondo recurrente que se ha edificado como una de las sorpresas más gratas de la cosecha del año despedido, y de cuyos encantos menos se ha vociferado.

8. Horace & Pete

Horace Pete

Un Cheers regentado por el genio imprevisible e indomesticable de Louis C.K. presagiaba un chute de endorfinas enfilándose hacia el encéfalo, tal y como ha resultado. Una sitcom marcada por ningún patrón ni tono. Pasando de la lágrima a la carcajada en un santiamén, moviendo mínimamente los muebles de sitcom a lo feng shui para dejar penetrar esos aires de creatividad desbordante que caracteriza a su maestro responsable. El resultado barriles y copas rebosando humor, drama, surrealismo, delirio, apuntes de radiante actualidad, y conversaciones para llevarse a la tumba. Al humorista pelirrojo no le hace falta ningún concepto ni trama (aunque la hay), solo regocijarse en una retahíla de personajes de oro interpretados por actores mayúsculos  (ahí está Steve Buscemi, Jessica Lange o Alan Alda pidiendo a gritos su spin off), en unos clientes extravagantes y pintorescos que no desentonarían en el “bunker” de Burroughs del Lower East Side, añadirle visitas, giros inesperados, y cambios temporales y ya puede convertir esa sitcom de apariencia arcaica en otro tirabuzón creativo al que anexionarse y absorber hasta la última gota de genialidad servida desde su barra.

7. Atlanta (FX)

Atlanta

Otro que desborda talento y creatividad (en todas las áreas donde asoma su hocico) es Donald Glover , quien en su debut como showrunner se ha colado merecidamente en lo alto de muchas listas. Mediante un producto desencorsetado, imprevisible, refrescante donde el realismo colisiona con el surrealismo sin maniobras aparatosas. Glover se atreve con todo, y lo hace con una finura y elegancia dignas de estudio en escuelas que se precien. Para enmarcar por ejemplo la salida del club del personaje que interpreta Glover y su primo el rapero, el capítulo que gira alrededor de Justin Bieber negro, la cita con su ex en la que pasa verdaderos apuros para pagar la cuenta o esa sátira televisiva sin desperdicio. Una comedia sin igual, de corte FX pero tallada bajo un nuevo patrón sin categorizar, el de alguien capaz de sonsacar humor a un retrato genuino y fiel de una parte de la ciudad de Atlanta y de paso contagiar con el latir de la población afroamericana que lo circunda. Probablemente el producto más libre, bullicioso, desacomplejado, disparatado y sorprendente de la temporada.

6. Better Call Saul (AMC)

Better call Saul

He aquí una de esas series que prometía alegrías incluso antes de materializarse, y que en la segunda temporada ha propiciado un salto de calidad que la sitúa entre las mejores comedias de la parrilla seriéfila actual y en el mejor universo spin off de la actualidad. La base estaba ahí: unos personajes tallados en oro, cuyos hilos maniobraba el padre creador Vince Gilligan, pero en un tono alejado al de su obra magna. Sin embargo, la segunda temporada ha redoblado el espacio arquitectónico que dio cobijo a la primera, potenciando las tramas, especialmente esa principal que incumbe a la tensa y diabólica relación bíblica entre Jimmy/Saul y Chuck, que en el tramo final de la temporada se desenvuelve en formato de thriller industrial. Un mayúsculo trabajo que bucea en la protohistoria de dos personajes míticos de una serie madre a la que siempre deja suficiente distancia de seguridad, consciente de lo inútil que sería intentar sobrepasar cuando situándose detrás se beneficia de la inercia estética y narrativa que desprende el bólido original.

5. Transparent (Amazon)

Transparent season 3

La creación de Jill Soloway para Amazon tiene un reinado estable en el territorio dramedy. No se aprecian signos de agotamiento en la capacidad de su autora a la hora de seguir indagando en las interioridades de la familia judía disfuncional más encantadora de América. Una tercera temporada que se ha volcado obviamente en Mapa, pero también dejando mucho minutaje a la crisis del único varón convencido de la familia. Cuando no hay disputas, crisis severas, giros inesperados o reuniones familiares, siempre pueden sorprender con una réplica del mítico “The Fly” de Breaking Bad pero esta vez con una tortuga como animal de compañía, pasajes surrealistas de espiritualidad que irrumpen en una consulta dental o ese mayúsculo episodio dirigido por Andrea Arnold en el que se nos emplaza a la niñez de Mapa, donde ya se marcaba sus pinitos para salirse de lo convencional, como ocurre con esta delicia que otorga pedigrí a la plataforma de Jeff Bezos.

4. Gomorra (Sky Atlantic)

“La mejor serie europea de la última década”. Así reza el claim de esta serie en la plataforma que tiene los derechos exclusivos en España, Wuaki. Y por primera vez un copy no desvaría en su tentativa, porque si no es la mejor se acerca peligrosamente. Un tratado exhaustivo e hiperrealista del caldo mafioso que remueve el suelo napolitano y sus más invisibles tentáculos a través de una galería de personajes bordados en pólvora ardiente. Gennaro, Don Pietro y Ciro vuelven a levantar a los altares esta monumental ficción mafiosa que en lugar de perder cilindrada en su segunda cometida sigue llevando al euronoir a las plazas norteamericanas para competir a dentelladas con su producto homólogo. Ahora mismo, el pegamento más sólido para persistir con el sentimiento europeísta.

3. Girls (HBO)

Girls season 4

Las vicisitudes sentimentales  y los caprichosos de la controvertida Lena Dunham y su grupo de “Girls” habían alcanzado sus cotas de impopularidad más altas tras la cuarta temporada, pero de un plumazo, mediante su formidable quinta temporada, la de Brooklyn se sacó de la chepa cualquier signo de debilidad con una tanda de episodios que recobraron el aliento narrativo talentoso que había demostrado en los primeros compases. Revelaciones dolorosas, emociones soterradas esculpidas bajo formas elegantes y sutiles, y humor, mucho humor, volvieron a ser el pegamento necesario para juntar todas las tramas de estas cuatro Peter Panes afrontando la dura tarea de hacerse maduras.  Una carrerilla ascendente que presagia un buen colofón con la temporada del adiós a punto de aterrizar.

2. Juego de Tronos (HBO)

Juego de tronos 6x9

La historia es cíclica, también en Juego de Tronos. El cantar es siempre el mismo…un inicio que ni fu ni fa, algún pico emocional (“Hold the door”) insertado en el primer tercio, algún capítulo de relleno que conduce al tedio, y cuando las fuerzas y la paciencia flaquean, ese redoble de campanas que anticipan esa traca épica  que arranca siempre con el 9, ay el 9. La sexta temporada se ha movido bajo esos mismos parámetros, con la salvedad que el capítulo 9 fue la salvajada de acción más destroza epidermis de la temporada – y aquí no me refiero solo a la televisión. Un alarde técnico y un realismo salvaje volcados en una de las mejores batallas vistas nunca en una pantalla (y de nuevo sin distinción). Ya luego, para redondear, ese electrificante capítulo final de hora y poco. Y la sensación que uno se lleva es la misma…el haber contemplado la mejor temporada de la historia de la serie (aunque en el fondo no sea así) mientras se espera rechinando los dientes un nuevo suministro de la droga de Martin. ¿Puede entonces que no se mereciera ocupar un lugar tan alto en esta lista?…y qué carajos importa cuando un producto mainstream tan redondo, espectacular y atrevido logra mantener la actividad hater bajo mínimos y engordar tantos grupos de whatsapp e hilos en redes sociales.

1. The Night Of (HBO)

the night of

De nuevo la HBO restaurando su capital perdido…los nombres unidos de Steve Zaillian, Richard Price y John Turturro ya presagiaban que esa serie que llegaba en verano a hurtadillas no iba a dejar el año en modo sigilo. Algo que quedaba reflejado de forma manifiesta en cada uno de los fotogramas imborrables que formaron su piloto de órdago. Un bomba de relojería para los cardios más débiles compuesta por el relato de ese chaval humilde de clase trabajadora en vuelo directo a un infierno palpable, verosímil, al que muchos nos podríamos haber visto abocados en una de esas noches locas como la que atrapa a su protagonista. Pero The Night Of no era solo la magnífica película negrísima con la que arranca, era además el vía crucis por el que pasa este sujeto en las distintas fases de su caída en picado por un agujero de profundidad indeterminada. Drama criminal,  judicial, carcelario y  personal como el fuego cruzado para la inocencia ambigua de un sujeto al que el telespectador acompaña en su trance físico e emocional con todo el lujo de detalles que proyecta la firma rigurosa de Price describiendo esos ambientes tan ajenos al común de los mortales. Y si el material no fuera suficiente para hincar el diente y desparramar las neuronas, aún se podía sonsacar una lúcida y clarividente inspección de la grietas judiciales, policiales y penitenciarias del sistema norteamericano. Ambientes y personajes escupidos en un naturalismo a bocajarro, atmósferas asfixiantes que agudizan la empatía con un sujeto – interpretado por  Riz Ahmed, uno de los descubrimientos más sanos de la temporada- desfilando por la sombra de la duda. Y cuando la falta de aire más apremiaba, ahí sobresalía ese picapleitos conducido por un colosal John Turturro, cargado con unas notas de humor que daban el toque final de genialidad a la ficción más superlativa de la temporada. Larga y vibrante esa noche por los oscuros rincones de este drama criminal que tanto ha ayudado a la HBO a recuperar su superioridad como factoría de ficción.


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