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Las 10 mejores series de 2019

posted by Omar Little 31 diciembre, 2019 0 comments

Completamos el amplio repaso por las materias que alimentan las bodegas de esta destilería con uno de los post más preciados y esperados entre los publicados estas últimas semanas. Llega ese momento de arrojar algo de luz, y poner algo de orden, a todas esas horas invertidas en pura glotonería televisiva.

De entrada 2019 quedará recordado como el año en que terminó uno de los más grandes fenómenos que haya conocido el medio  televisivo. Juego de Tronos abandonó las tertulias globales con una temporada agridulce marcada por ese final decepcionante, aceptado a regañadientes, tras todo lo ofrecido durante ocho temporadas que solidificaron una mitología propia compartida por audiencias millonarias de alcance global. También en el curso que apura sus últimas horas se han ido series que, sin resultar tan trascendentales en el dietario emocional, han ofrecido horas de altísima prestación. Ha sido el caso de Catastrophe y sus tres temporadas como dramedy modélico alrededor de los desajustes sentimentales en pareja, y, especialmente,  la salida de Mr. Robot con ese fabuloso capítulo final y sus lágrimas incorporadas, en lo que ha supuesto un colofón de oro a una muy meritoria temporada final. Y por supuesto la despedida de The Deuce, el Walk on the wild side de David Simon y George Pelecanos cerraba su círculo con una tercera temporada que no quedará como la mejor de sus tres, pero que resonó con parecido acierto y comparable efecto emocional sobre los que ansiábamos un billete de ida a las malas calles frecuentadas por sus personajes. Otra sonada despedida, esta forzada por las acusaciones vertidas sobre su protagonista, ha sido la de Transparent, la criatura de Jill Soloway que sorprendió (para mal) con un musical como cierre inmerecido a unos personajes que tantas alegrías dispensaron. Una de las decepciones dolorosas del curso junto al After Life, de Ricky Gervais.

Pese a las bajas señaladas, la parrilla televisiva no parece tambalearse en su apuesta por la ficción de calidad. Pocos motivos para que los Niños Becerra del mundo saquen su vena agorera. Como certifica el listado que sigue, donde se ha tenido que prescindir de loables producciones (algunas de estas incluidas en “menciones especiales” dado el dolor que provocaba su exclusión), la cosecha de ficción televisiva se ha distinguido por una calidad óptima (al contrario que la cinematográfica). Una selección final donde se evidencia la lucha igualada entre HBO y Netflix, los dos actores que marcan la pauta en la materia que aquí concierne. Aunque es el primero quien sigue configurando el canon estético y narrativo anhelado por el resto de televisiones y creadores.

Resulta también obligado destacar la buena cosecha europea. Con cuatro entradas,  así como la presencia de feudos televisivos no tan consagrados como el británico, apuntan a esta revalorización de la ficción europea frente al avasallamiento de producción yanqui.

Un exceso de stock que se ha visto agravado con la incorporación de nuevos actores para mermar, aún más, nuestro tiempo de ocio. Tanto Apple TV+, como la próxima llegada de Disney + (31 de marzo por estos lares), aterrizan con la intención de desestabilizar las cuotas de audiencia a través de un riego de ficción que desemboca en caudal desbordado que no hace más que angustiar al serieadicto.

Por estas causas, y otras ligadas a circunstancias personales (tres meses desconectado del mundo), en la lista que sigue puede lamentarse la ausencia de ficciones bien recibidas como Euphoria, Catch-22, Barry, Ramy, Fosse/Verdon, Years & Years, Lodge 49 u otras susceptibles de haber sido celebradas entre lo mejor del año si este servidor hubiera podido echarles el ojo. También se echará en falta (ojo spoiler) la presencia de Chernobyl, la que para muchos ha sido una de las series del año, y que, para el que esto firma, no es más que uno de los productos más inflados de la temporada. Otra baja notable es la muy celebrada segunda segunda temporada de Fleabag, la cual tampoco ha conseguido pasar un batallado corte.

Propiamente excusado, basta aclarar que la que sigue ni es una lista completa, ni, muchos menos, canónica, simplemente resume la agenda seriéfila que más se ha disfrutado y de mayor calado en las córneas de quien escribe.

10. Lo que hacemos en las sombras (FX)

Showrunners: Jemaine Clement y Paul Simms

Un mockumentary sobre unos vampiros compartiendo choza era la imbatible premisa de la película Lo que hacemos en las sombras, trampolín para sus autores. Taika Waititi y Jemaine Clement (especialmente para el primero). Sin embargo, su adaptación a serie spin off por parte del segundo y Paul Simms, no solo encara con firmeza el envite, sino que mejora las prestaciones de la película. Y lo hace a través de la explotación cómica de las interioridades domésticas de esta casa de Staten Island compartida por tres vampiros milenarios y un pobre mayordomo humano a su servicio. Mediante un fondo de carcajada amplio, sus creadores disponen un cúmulo impagable de situaciones tan absurdas, como delirantes y desternillantes. Entre sus picos de genialidad se hallan probablemente los dos momentos cómicos de mayor desgaste torácico de la temporada: la llegada de un barón “nosferatu” y la salvaje farra que le montan como bienvenida, así como el posterior juicio que afronta el trío protagonista delante de vampiros ilustres del cine y la televisión. La invitación a esta house party alocada ha sido, sin dudarlo, unos de los placeres extáticos de la temporada que se cierra.

9. The Deuce (HBO)

Showrunners: David Simon y George Pelecanos

El recorrido por las bambalinas de la industria del porno, y por extensión de la industria del sexo, en las inmediaciones del Times Square apache cerró su ciclo en tres temporadas tal y como prometió un autor que ha llevado su máxima del “Fuck the average viewer” como estandarte de la mejor televisión de los últimos años. Tras dos temporadas zambullida en los laboratorios zolanianos que acostumbran a apasionar al autor como mecanismo para diseccionar las fallas del sistema capitalista, todo ello, relatado mediante un universo coral compuesto por una galería de personajes tirando a emblemáticos, por lo bajo, la tercera de The Deuce concentró su estudio en los estragos del SIDA en los años 80, en la mercantilización a gran escala del porno y la intentona por parte de Eileen por implantar una nota femenina en ese microcosmos machista y despiadado, y, todo ello, sin prescindir de ese halo nostálgico que suelen caracterizar parte de las criaturas simonescas, aquí, utilizado como lamento al barrido de una era turbulenta y salvaje, un derrumbe del Nueva York canalla en pos de la reconvención especulativa en parque temático. Una tesis que es llevada hasta sus últimas consecuencias con este discutido e innecesario epílogo, en el que el superviviente Vincent pasea desconcertado por un irreconocible Times Square en pleno 2019 mientras se cruza con los fantasmas de esos personajes marcados por el drama que nos acompañaron durante las apasionantes estancias por ese Nueva York peligroso, punk e idomesticable. Ese espacio para la fantasía emotiva chocó con el trazo realista e inmisericorde que caracteriza la obra de Simon. Y The Deuce no fue una excepción pese a una última temporada por debajo de las dos anteriores.

8. Black Earth Rising (BBC 2)

Showrunner: Hugo Blick

Tras labrarse un estatus de showrunner de culto (y quilates) con varias miniseries en el medallero (especialmente la incomparable The Shadow Line), Hugo Blick volvió al ataque con unos de esos guisos tan propicios para sus dotes de narrador con consciencia crítica. En este caso clavaba su mirada incisiva en un artefacto que basculaba entre el thriller judicial y el noir de altos estamentos con el que cubría la lucha vigorosa de una víctima del genocidio ruandés empecinada en destapar las fosas de vergüenza y crimen depositadas por las naciones del primer mundo en el continente africano. Vaya, un rapapolvo que no dejaba títere con cabeza (especialmente para las altas instituciones europeas). Ni su enrevesado recorrido, ni su amplitud de marco (casi como si Blick hubiera decidido ponerse la toga de David Simon) repercutían en el trepidante visionado de esta miniserie de sabor noble. Además de servir como presentación oficiosa de un talento brutal, esa Michaela Coel (AKA la próxima actriz que debería  interpretar a Nina Simone) cargando con el peso (moral) de este relato cuyos intricados quiebros zurran la estructura judicial, económica, política y moral de los países de la Unión Europea y sus vergüenzas soterradas (y no tan soterradas) en Ruanda y el Congo.

7. Mr. Robot (USA Network)

Showrunner: Sam Esmail

Las andanzas ciberguerrilleras de Elliott Anderson encontraron su merecido fin de trayecto en una encomiable temporada final redondeada con uno de los giros finales más bien llevados, compactos y limpios que servidor recuerda. Un giro revelador con el que impregnar de nueva luz las cuatro temporadas al filón de este justiciero cibernético de los nuevos tiempos. Y Sam Esmail lograba semejante gesta completando esta trepidante temporada final que cerraba todos los conflictos abiertos en la trama principal, así como los desajustes emocionales en ese protagonista que tantos réditos ha ofrecido y que, en sus últimos tres episodios, se veía obligado a ajustarse a tremendo vuelco que, en lugar de descarrilarlo todo (como los malpensados temíamos a la primera curva), solidificó la propuesta, sin dañar esa clarividencia a la hora de detectar las turbulencias del presente, o la admirable ejecución técnica con la que esta serie sobresalió desde su entrada. Un colofón que ha estado a la altura de aquellos que nos agarramos al vagón en su primer frame y seguimos con atención todo el trayecto pese a los baches de su segunda temporada.

6. El caso Alcàsser (Netflix España)

Showrunner: León Siminiani

El true crime autóctono engrosó su archivo con este robusto trabajo de no ficción alrededor de unos de los casos más horrendos de la historia negra criminal española. El asesinato de las niñas de Alcàsser le sirve al cineasta León Siminiani (quien ya había demostrado su buen tino con el subgénero documental con El Caso Asunta) para retratar la España profunda donde tuvo lugar el atroz crimen, saldar cuentas con el despiadado circo mediático que se orquestó alrededor del caso, y para trazar un inquietante y fascinante perfil sobre Fernando García, ese padre coraje que acabó desfigurado por la sobrexposición mediática y el infierno familiar de esas jornadas. Todo ello empaquetado con abundante material de archivo, a la vez que el cineasta no rehuye ni esa pátina autoconsciente que procura a su trabajos, ni una factura cinematográfica que pone en valor su apuesta como una de las cumbres de la no ficción serial y el true crime de nuestras tierras.

5. Succession (HBO)

Showrunner: Jesse Amstrong

La familia Roy se ha convertido desde la primera temporada en una elemental degustación en el menú del seriéfilo gourmet. El descarnado retrato de las élites del 1% se torna en una montaña rusa edificada sobre bases shakesperianas. Un termómetro inserto en las nalgas de esta milmillonaria familia con tal de medir la ansia febril de poder y dinero que corroe esta manada de hienas domadas por el patriarca más vil y despiadado visto en tiempo. Jesse Amstrong redobló su apuesta en otra temporada trufada de situaciones memorables, planes urdidos bajo el egoísmo en su máxima expresión que desembocan en momentos embarazosos y en tensión irrespirable, como la que reina en el ambiente de ese final leído como un whodunnit anticipado, y que concluye con la deflagración provocada por ese giro final que predispone a enormes satisfacciones en una tercera temporada confirmada. Una que esperemos que siga bajo su paso firme de tragedia contemporánea, de melodrama familiar, espolvoreada con toques de thriller financiero y de buddy com cuando la pareja cómica más hilarante de los últimos años toma la acción y la palabra.

4. The Virtues (Channel 4)

Showrunners: Shane Meadows y Jack Thorne

the virtues

El binomio Shane Meadows y Jack Thorne volvió a reivindicarse como uno de los tándems creativos más sólidos y cotizados del panorama de la ficción británica tras ya haber señalizado el terreno con artefactos tan incontestables como los distintos regresos a This is England. En su nueva aventura conjunta siguen escudriñando las cepas más pobres y olvidadas de la Gran Bretaña bajo las consignas de ese cine social tan arraigado en su código postal. Aunque esta vez optan por apoyar su visión en la espalda dolorida, retorcida y atormentada de un padre alcohólico carcomido por un trauma de la infancia que la miniserie va revelando en flashbacks de emulsión fascinante, provocando, a su vez, un regusto turbio y perturbador de imposible desquite. Esos recuerdos recurrentes, bajo esa potente estética fantasmagórica, agitan la inestable personalidad de este personaje golpeado por la vida cuya cura parece inalcanzable. The Virtues se posiciona en apenas cuatro dosis  como el relato más demoledor de la temporada; una miniserie que, impulsada por la colosal interpretación de Stephen Graham, y el quehacer visceral de Meadows (la secuencia de la flagelación etílica a la que se somete el prota es una de las cúspides dramáticas de este 2019), hiela la sangre y contrae músculos en el abdomen. El puntapié en la nuez más crudo y aturdidor del curso.

3. Así nos ven (Netflix)

Showrunner: Ava DuVernay

Así nos ven

El formato miniserie ha sido el gran triunfador del año, y lo ha sido, en parte, gracias a trabajos tan espléndidos como el desempeñado por Ava DuVernay en Así nos ven. Removida por la historia real de “Los cinco de Central Park”, la directora de Enmienda XIII dotó a su criatura ficticia de rabia, emoción y pulso para cubrir todo el sumario de uno de los casos más flagrantes de la historia policial y judicial norteamericana. Lejos de infringir solamente su encolerizada mirada al sistema judicial, al policial y al mediático, DuVernay amplia el foco a través de los familiares de esos cinco chicos, las estancias dramáticas de los jóvenes en prisión y cómo las consecuencias de esa fatídica noche en Central Park siguen golpeando sus vidas incluso cuando vuelven a respirar aire en espacios abiertos. Vecina de Making a murderer  (aunque desde postulados de la ficción ), Así nos ven permanecerá como un pormenorizado recorrido por las fallas raciales en las instituciones del país de la barras y estrellas, a través de un estilo visual que se apropia de los colores y texturas de los 90, y que sobresale por las interpretaciones de su elenco y por la elocuente y valiente mirada de DuVernay para descubrir las manchas de podredumbre e injusticia de su nación.

2. Coincoin y los extrahumanos (ARTE Francia)

Showrunner: Bruno Dumont

Coincoin and the extra human

Bruno Dumont se descolgó de etiquetas y corrientes con un nuevo objeto de ficción no identificado. Presentada como secuela de su no menos loable El pequeño Quinquin, el director galo encumbró a sus personajes a la iconocidad favorecidos por una disparatada trama que gravita alrededor de una “invasión de ladrones de cuerpos” sui generis. Aunque lo que trasluce bajo su desternillante, surrealista y absurdo tapete narrativo, es una mirada punzante al racismo imperante en ciertas zonas rurales de Francia, las mismas en las que abundan cepas de imbecilidad endémica a las que castiga con su intransferible humor, uno que lanza deferencias a Tati y a los Python. Ya, de paso, Coincoin y los extrahumanos se erigía en el producto cómico más genuino y delirante no de la cosecha anual, sino, probablemente, de la década.

1. Mindhunter (Netflix)

Showrunner: Joe Penhall

Mindhunter temporada 2

Sin perder esa seña de identidad (tanto a nivel narrativo como a nivel estético) tan deudora del Zodiac de David FIncher, la segunda temporada del serial del que más pueda enorgullecerse el catálogo de Netflix ha subido un escalón respecto al altísimo nivel ya demostró en la primera entrega. Con esa cocción a fuego lento, ese detalle y mimo por los personajes y sus zonas oscuras y ambiguas, esa desviación acusada del thriller arquetípico para acomodarse en el drama comedido y psicológico, en definitiva, con esa asimilación del molde de procedimental rara avis y excepcional, la segunda temporada ha invertido buena parte de su recorrido en el angustioso caso real del serial killer que aterrorizó la población de Atlanta entre 1979 y 1981. Ese hincapié en la trama se desenvuelve en momentos de terror acuciante y en esa impotencia angustiosa que recorre tanto la espina dorsal de la impotente pareja del FBI, como su contagio sobre el espectador.  Todo ello sin olvidar esa primera parte inserta en la estructura más familiar, y desde la que elucubran momentos de gran valor para la memorabilia seriéfila: como fue el encuentro con Charles Manson y con “El hijo de Sam”. Pero es que además la temporada se ha visto agigantada con ese inesperado conflicto doméstico que aflige al enorme Bill Tench, con el que sus guionistas abarcan peliagudas aristas morales y pedagógicas. Una buddy cop que se desmarca por su esbelta factura cinematográfica, su depurada narración, su apremio por los diálogos brillantes, y por esa determinación por no recrease en la violencia (tiene guasa con la cantidad de serial killers por frame) que lo convierte en un visionado de deleite continuado, y en una de las ficciones más compactas del actual panorama.

 

Menciones especiales

Watchmen (HBO)

Showrunner: Damon Lindelof

Gomorra (Sky Atlantic)

Showrunners: Stefano SollimaClaudio Cupellini y Francesca Comencini


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