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Las mejores series del 2011

posted by Omar Little 8 enero, 2012 3 Comments

Podría empezar esta entrada de las mejores series del 2011 soltando una ristra de idioteces al estilo: no soy partidario de este tipo de listas porque no me gusta hacer encaje de bolillos con algo tan subjetivo, porque te dejas a unas que merecerían estar, te olvidas de otras que también, porque el orden es más variable que los estados de ánimo de uno, porque no queda satisfecho ni uno mismo, y además produces polémica y disconformidad con el lector. Bla, bla, blablablba. Pues no. No voy a decirlo. Porque hacer esta lista me motiva más que ningún otro post (bueno quizás los de David Simon), porque resumir toda cosecha seriefila de un año en cuatro líneas es al fin y al cabo lo que nos llevaremos a la tumba con suerte, si nuestra memoria es vasta y el alzheimer no anda desmontando el chiringuito antes de hora. Así que dejarme disfrutar con esta lista y disponeros a expresar vuestra disconformidad con ella.

Antes de entrar al trapo, tampoco voy a caer en el topicazo de la extrema dificultad que me ha llevado escoger estas 8 series que han entrado en la criba, ni mucho, menos… no ha sido así de entrada porque la cosecha anual del 2011 no es comparable con la del 2010. Las duras negociaciones de Weiner con los directivos de AMC han provocado que esta temporada no hubiera season de Mad Men, esto ya de entrada ha servido para disfrutar de una delicatessen menos y para despejar el camino hacía el trono a la otra joya del canal, pese a no regalarnos su mejor temporada (por mucho que todos piensen lo contrario) Sobre las nuevas propuestas, y salvando Game of Thrones, el gato al agua se lo ha llevado, y de calle, las producciones inglesas, que como a continuación veréis se reparten el pastel en igualdad de condiciones que con las todopoderosas series yanquis. Como cada año han habido decepciones (la de The Walking Dead está siendo mayúscula), cancelaciones y series que surfean la cancelación desde la propia línea del abismo. De las decepciones los grandes canales de los EEUU saben y mucho. Si el año pasado fue la intentona de cubrir el vacío en nuestros corazones tras la marcha de Lost, este año han querido apuntarse al carro de las retroseries en la estela Mad Men con producciones irregulares o canceladas directamente.

En general ha sido un buen año, donde los tótem dramáticos y cómicos siguen siendo los mismos (y entre ellos anda el juego de los Grammy), y donde se ha destapado la clase inglesa por cascarse mini series de cuerpo y talento.

8. American Horror Story (FOX)

Ryan Murphy y terror es una ecuación que ya se formalizó en Glee, pero American Horror Story calza un pie distinto, y en ocasiones hasta da miedo, miedo de terror o miedo de pastiche, alguna cosa da. La nueva serie de Fox es un desacomplejado patchwork de referencias que van desde El resplandor a Scream, donde se mezcla sin pudor, y a ritmo acelerado, sangre, sexo, casa encantada y personajes estrafalarios. Sin terminar su primera temporada, hay que decir a su favor que la extraña mezcla resulta muy apetecible pese a que sus tramas, sus giros y personajes bordeen siempre lo excesivo y la sobrealimentación (¿pueden pasar más cosas en un piloto?). El olor a Stephen King, el terror chusquero, la banda sonora de Bernard Hermann (con o sin copyright), el toque Tigretón a lo Almodóvar, los geniales títulos de crédito, y sobre todo volver a ver a Jessica Lange, son razones más que de sobras para que la serie entre en este top, a pesar de que de aquí un año me pueda avergonzar de la decisión. Ahora mismo es todo un gozoso guilty pleasure.

7. Carlos

Esta ambiciosa mini serie de Canal + Francia sobre Ilich Ramírez “Carlos”, el famoso terrorista que puso en jaque las naciones del bloque occidental durante un par de décadas, entra con derecho propio en lo mejor del año, pese a ser hija del 2010 (ahora la acaba de editar Cameo en DVD) y así como su versión cinematográfica (reducida a las dos horas y media) podría haberlo hecho en las mejores películas del añoOlivier Assayas dibuja una anomalía en el parque audiovisual europeo con una producción televisiva concebida como una mega película de 330 minutos. Recorrido suficiente para indagar con profundidad, rigor, garra y realismo en la apasionante vida de este histórico personaje que interpreta con precisión Edgar Ramírez.

6. Juego de tronos (HBO)

El invierno llegó y lo hizo a lo grande, como ya no se recuerda por aquí. La nueva mega producción de la HBO dejó más que satisfecho a los fieles de George R. Martin, y tocados y sorprendidos a los aventurados que nos adentramos sin pistas. Su primera temporada nos ha servido generosas jarras rebosantes de épica, honor, traición (y de la seria), sangre y coitos. Para ser la primera toma de contacto no podíamos esperar más, pero hay que ser consciente de que esto es un convite inaugural, que la tralla salvaje y descomunal que tiene a millones de lectores depositando velas a la virgen de Guadalupe para que Martin pueda terminar su obra maestra, está por llegar. Y lo que es más importante, que la HBO debe plegarse ante su filosofía y aguantar la serie por muchos devaneos que dé la audiencia, y entonces, si todo esto se cumple, en lugar de ocupar la sexta plaza es probable que se encarame al primer puesto, cuando además los dos boletos ganadores de la AMC hayan desaparecido de las parillas.

5. Black Mirror (Channel 4)

En las últimas semanas ha sido la comidilla en Twitter y reuniones de la Academia de las Letras Españolas. Su nombre es Black Mirror y viene firmada por Charlie Brooker, el brillante crápula que vertió toda su bilis infecciosa sobre los reality en la genial Dead Set. Ahora regresa con las reservas de bilis hasta los topes para verter su mala leche ácida, algo amarga también, hacía diferentes estamentos, y sobre todo, con las nuevas tecnologías como hilo conductor de estas tres historias que componen esta mini serie de tres capítulos. Sus dardos afilados cargan contra la política, la telebasura (ahora pillan programas tipo Operación triunfo), las redes sociales, Internet y la tecnología deshumanizada que nos envuelve. Cada historia es independiente, y al contrario de la opinión de la mayoría, empieza por la más floja, sigue por la más excepcional y mantiene buen pulso con la última. A pesar de que el nivel no es estable, si no hablaríamos de un genio, se sonsacan ideas más brillantes y lúcidas con ciertos detalles con los que amuebla sus universos que en toda una temporada de alguna serie con millones de audiencia de las majors estadounidenses o que en toda la vida de alguno de sus directivos. Con Black Mirror, Brooker vuelve a dar muestras vitales, y geniales, de su lucidez crítica y negra sobre nuestra realidad.

4. This is England 86/88 (Channel 4)

El díptico naturalista sobre la clase obrera en pleno Tatchersimo que nos ha brindado Shane Meadows desde que se adentrará con la película This is England resulta una delicia visual y sonora para los televidentes con los sentidos agudizados. El año pasado fue This is England 86 (Channel 4) donde recorríamos los relatos claroscuros de esta gang de amigos (cada vez más familiar) con el Mundial de fútbol como ruido de fondo y con un final sobrecogedor. Este mismo año Meadows recuperaba sus personajes en This is England 88 donde la pandilla está fracturada por los importantes sucesos en los que se han visto envueltos sus miembros principales. Todo cubierto por un halo de existencialismo trágico, propio del retrato de clase obrera que han mascullado Ken Loach y Mike Leigh, y revestido por un olfato tremendo de su director por la fotografía realista, la realización con criterio y sentido, el encuadre cinematográfico y la música, esa música, que nos transporta directamente a los escenarios lumpen, nos describe sus personajes, y nos sumerge en el ambiente obrero de esos crudos años gobernados con mano de hierro.

3. The Shadow Line (BBC)

La BBC nos brindó uno de los productos de ficción más estimulantes, brillantes, atrevidos e inquietantes del año. The Shadow Line indagaba en el cine negro más hosco, crudo e irrespirable para presentarnos una complicada trama de corrupción que salpica por igual al bando criminal como al policial. Deslumbró por el talentoso dibujo de personajes, por recrear escenarios grises y por dejarte a tu suerte en atmósferas densas y peligrosas. Es una serie que requiere paciencia, que hay que degustar apreciando todas sus aristas y matices (de las que está plegada), y con la que llevarse a algunos de sus personajes antológicos hasta la tumba, como el temible Gatehouse que interpreta Stehen Rea. Nunca habíamos visto el submundo de Londres tan arisco e intransitable (con el permiso de Croneberg), hacía mucho que no veíamos un tratamiento de personajes y subtramas tan contundente y maduro, pese a que hacía el final se rizara el rizo en exceso. The Shadow Line ha ofrecido los mejores fogonazos noir del año, con el permiso de los más estilizados que ofreció Drive.

2. Mildred Pierce (HBO)

Flanco favor haríamos a este producto de la HBO si a estas alturas empezáramos a discernir sus bondades equiparándolas con el séptimo arte. Basta decir al respecto, que si la Academia de cine norteamericano fuera un tribunal de justicia y no una casa de putas, esta mini serie debería llevarse tres estatuillas: Mejor actriz (Kate Winslet), mejor dirección artística y mejor actriz secundaria (Evan Rachel Wood). Todo en este melodrama de claro deje Sirkiano, y moldeado partiendo de una novela de James M. Cain, transmite elegancia, emoción y brillantez. Todo esta empaquetado con tacto, delicadeza y sentido. Todd Haynes inyecta exquisitez a todos los planos de esta historia de una mujer enfrentada con todo tipo de adversidades: personales, amorosas y con la misma Gran depresión. Si con ella no sentís amor por el melodrama de corte clásico, y no odiáis a la arpía de la hija, es que vuestro corazón dejó de latir con las campanadas presentadas por la Pantoja.

1. Breaking Bad (AMC)

A estas alturas no escatimaré ni un segundo de mi limitada vida en enumerar las virtudes de la que lleva tiempo ganándose el derecho de ser considerada… la serie. Vince Gilligan y sus guionistas fabricantes de amfetamina televisiva han seguido avasallando nuestras neuronas con su explosiva dosis de drama, acción, violencia, desenfreno, todo de color muy negro. Su cuarta temporada no es para este demente la cima artística de la serie, la tercera estuvo más cerca de conseguirlo (y mi propósito del próximo año es que lo sea la quinta), pero en este imparable, alocado, intenso y trepidante tiovivo en el que nos hemos subido, y repito pese a los altibajos, ha dejado momentos y capítulos para la memoria, no ya la personal, si no para el Hall of fame televisivo, que cuando lo abran estará repleto de los caretos de Bryan Cranston y Aaron Paul. Como por ejemplo el tremendo final con el que descolocaron a todos (sin excepeción) las mandíbulas, haciendo más mella en los rostros desencajados que consiguieron tras el espectacular Crawl Space, y todo sin necesidad de piruetas narrativas forzadas, sin meter a presión sus brutales giros. Como solo seria capaz de arremeternos… la puta serie del momento.


3 Comments

Starman23 8 enero, 2012 at 17:14

Que pasa con Boardwalk Empire???????

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Omar Little 8 enero, 2012 at 20:21

La segunda temporada de Boardwalk Empire la tengo por ahí esperándome, pero la quiero dejar enfriar un poquito después de que cierta persona me sirviera un Spoilerazo

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maria 27 enero, 2012 at 17:17

Una de mis series favoritas del año que terminó, fue juegos de tronos y espero con ansias el estreno de sus nueva temporada, al igual que el estreno de Luck que por lo que he escuchado sera un seria muy diferente y original ademas de que narr el oscuro mundo de las apuestas.

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