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Los eslabones perdidos de True Detective

posted by Omar Little 23 marzo, 2014 6 Comments

Yellow king

Han pasado dos semanas de la conclusión de la primera temporada de True Detective, pero su rastro sigue siendo alargado y ancho. Desde este tiempo no son pocos los que se han cagado en la madre de Pizzolatto, decepcionados por un final, o un tramo final diría yo, anticlimático, que ha bajado la pistonada inicial, para concluir con un desenlace un tanto bobalicón, místico, casi romántico. Un final que además dejó en el aire varios de los enigmas planteados durante la serie.

Sin embargo, hago constar en acta, que soy de los defensores de ese final, como paso lógico y coherente a lo planteado en toda la serie. Aunque también entiendo a la perfección los que se mosquean con tantos caminos abiertos cuyo destino final desconocemos. Y añadiría, que pese a ser una gran serie, de lo mejorcito que se va a poder degustar este año, por no decir lo mejor, tenía el potencial para haberse convertido en una ficción inolvidable, en una jodida obra maestra de la televisión.

Por eso, la función de este post, no es otra que rastrear esos pasos dados en falso, y especialmente, señalar esos caminos que Pizzolatto/Fukunaga podrían haber seguido explorando para volarnos los sesos con su criatura, y que sin embargo evitaron.

La conexión entre Errol y los Tuttles

A veces para entender el mundo no hay ser muy avispado, ni listo, ni incluso disponer de  mucha información. Algo similar podríamos decir para hablar de la conexión entre Errol (Aka Marlon Brandon meets Apache Tevez) y los Tuttle. Es obvio que existía esa conexión, por mucho que su narración se mantenga algo críptica y que en ese final se omita la información en el mismo momento en que el personaje de Martin, (en un claro guiño a la estructura y filosofía de la serie) les invita a los dos policías a que se ahorren darle más información sobre el caso. Sin embargo, más allá de la cinta de vídeo que Rust roba a lo Splinter Cell, y que pone al reverendo Tuttle directamente en el ajo, los trapos sucios de la familia Tuttle no salen a luz de la opinión pública tal y como se aprecia en ese telediario que Rust ve en el hospital, donde una reportera niega la conexión entre el senador Tuttle y Errol Childress. Precisamente con ese detalle, y con nuestro conocimiento de cómo funciona el podrido mundo en el que vivimos, se nos está dando aliento para creer en la versión de que los Tuttle y los Childress se los pasaban en grande celebrando encuentros en Carcosa.  Todo ello sin necesidad de ser muy gráfico o explícito, desde la sutileza y dando cancha a las interpretaciones del telespectador.

Ritos satánicos

Un tema que nos lleva directamente al de los ritos satánicos y todas las atrocidades cometidas en Carcosa. Un asunto peliagudo y sórdido del que no hubiera estado nada mal adentrarse más a fondo. Vale, teníamos esa misteriosa cinta en VHS que parecía sonsacada del rodaje de Kill List, pero con lo bien que Fukunaga y su equipo técnico han recreado las atmósferas malsanas que se multiplican por Louisana, hubiera sido un acierto indagar más en esos pasajes turbios y terroríficos.

The Yellow King

Sobre The Yellow King se habían arrojado litros y litros de tinta digital. Que si su conexión con la novela de culto de Robert W. Chambers, que si los símbolos que iban haciendo acto de presencia en determinados momentos de la trama. Todo un trasfondo que la serie ha cuidado, y que denota un mimo y un estudio concienzudo. Sin embargo, que a la postre tenga tan poca relación (o nula que dirán muchos) con la historia y los personajes, no solo me refiero a lo del The Yellow King, sino a muchos otros elementos que parecían tener mucha relevancia dentro del cosmos de True Detective, y que al final, su conexión real ha resultado insignificante o irresoluta. Todo ello hace que el mantel argumental huela un poco a trampa. Aunque al menos se agradece esto, que intenten dar forma a un universo propio con significados, pistas y símbolos, aunque luego no quede ligado, o ligados de forma tosca.

La sinestesia

¿Delirio o realidad?

Rust Cohle, gracias al empeño de Matthew McConaughey, se ha convertido en un personaje inmortal digno de estar en esta lista elaborada años atrás por un servidor. No le faltan matices al dibujo de su personaje. Pero como mínimo extraña, que su singular sinestesia, la que unida al consumo prolongado de quaaludes , le lleva a tener visiones de profeta a lo Michael Shannon en Take Shelter, se descuidara durante un largo tramo de la temporada. Más allá de un momento en que se nos presentan las alucinadas visiones, y alguna otra reaparición intermitente, no se volvió a saber de éstas hasta el clímax final en Carcosa. Una lástima vaya.

La América white trash

Al principio la serie bordó su capacidad para transportar al serieadicto a las zonas más prohibidas, pantanosas y peligrosas de Louisiana: el campamento prostíbulo, el bar de los Sons of Anarchy, las comunidades ultra religiosas, las largas carreteras rodeadas de cayos e imponentes refinerías, o incluso los ghettos de las urbes con ese inolvidable plano-secuencia del cuarto capítulo. Todos esos ambientes, que Pizzolatto conoce a la perfección y que tan bien describe, y que en los primeros capítulos, convirtió en un personajes más. Sin embargo, tengo la sensación de que la serie los fue dejando atrás, apostando por las zonas seguras de sus personajes, y desaprovechando una ocasión inmejorable de recoger el testigo de Day Pollock, o David Lynch, en el retrato aterrador y enfermizo de la América profunda, la alejada de las rutas turísticas.

La sombra del terror

Carcosa

Creo que no habrá discusión en que el hábitat en el que vive Errol con su hermanastra es todo un acierto del equipo artístico. La exploración que llevan allí Martin y Rust está entre los momentos más tensos y terroríficos de toda la serie. Es obvio en ese caso, la sombra de película como El silencio de los corderos, Seven y La matanza de Tejas. Pero a la vez, resulta una pena que no se haya aprovechado más ese ambiente tan aterrador, ni sacado más rédito de las incursiones de la serie hacia el terreno del terror. Un buen ejemplo, marcado a fuego, fue el espeluznante plano final con el que cerraban el tercer capítulo. Una detalle que vuelve a confirmar que estamos ante una serie más difícil de clasificar de lo que parece a simple vista. Nihilista, multi género, mucho diálogo, capítulos frenéticos, seguidos por reposados, con una estructura de capítulos anticonvencional, y un planteamiento y concepto autoral en toda ella. Una serie única. Para bien, y para mal respecto a lo que podría haber sido.


6 Comments

Juanlu 23 marzo, 2014 at 23:49

Buen artículo, ahora que ha pasado un tiempo es momento de darle vueltas a la serie (a la que habrá que darle un 2º visionado cuando pase aún más tiempo), que tiene tela que exprimir. La verdad es que viendo lo que escribes, más que cabos sueltos los considero más bien opciones no explotadas o poco desarrolladas, quizás lo que le faltase a “True Detective” eran 2 capitulitos más (qué más quisiéramos), aunque también es interesante ver en muchos de estos detalles abiertos el realismo contrario a lo que se suele dar en casi todos los policiacos en los que toda la organización cae y todo queda perfectamente cerrado, aquí se plantea otra opción a la que no estamos acostumbrados, más realista y menos precisa pero ni mejor ni peor si está bien hecha. No todo está mascadito, aquí hay cosas que hay deducir e incluso suponer, se nota que está escrita para que sea así y no como incoherencias, es el camino que se ha tomado. Particularmente, tomando por ejemplo eso de que no sepamos nada de quienes participaban en los rituales, que los Tuttles siguen ahí fuera, no les vemos las caras…apunta a que esa eterna lucha entre el bien y el mal que ha existido y existirá siempre y que es el trasfondo de la serie sigue en marcha, y que ha estado ahí durante toda la serie, que como bien apuntas es muy coherente (“[…] y como en muchos sueños hay un monstruo al final de él”). También creo que la serie ha sufrido un hype excesivo, verla mientras se van haciendo especulaciones a diestro y siniestro, muchos se han decepcionado porque no era lo que ellos querían que pasase. Es lo malo de seguir la serie en el momento, la acabas viendo con condicionamientos, rumores que crean expectativas…Personalmente a pesar de todo lo que se dijo del Rey Amarillo, éste sí me parece algo muy bien resuelto acorde con esa lucha del bien y del mal, el Rey Amarillo es el Mal, en abstracto, su representación, que está siempre ahí…además hay un momento clave sobre el que no he visto escrito mucho , cuando Rust entra en Carcosa y le habla esa voz (que no es la de Errol)que puede ser otra ida de olla de Rust (no es de extrañar dado que después ve un torbellino azul ¡!) pero creo que claramente hace referencia a ese Mal (Rey Amarillo) y que se refiere a Rust como sacerdote y a Ledoux (creo) como a uno de sus acólitos…de nuevo otra referencia a ese juego del bien vs mal. En fin una serie que a mí tampoco voy a calificarla de obra maestra (quizás lo haga o no, pero estoy empezando a aborrecer ese término, no creo que se pueda usar hasta pasado por lo menos unos años) quizás porque también me choca esa estructura y esos “eslabones perdidos”, quizás sea sólo cuestión de verla de nuevo ya más tranquilos. Pero sí que se trata de una gran serie, prueba de ello es de lo que está dando que hablar. Lo que sí es definitivo es ese imborrable Rust, nihilista/cabreado con la vida/lo que sea en realidad, habrá habido más personajes de ese estilo, pero no como éste, sino que abran bien los oídos y los ojos.
PD: Y hablando de Rust, eso de la supuesta conversión teísta que tanto ha molestado a algunos…la verdad es que no lo veo de ninguna manera, veo una inversión de roles y de nuevo el cierre del círculo planteado a este gran personaje que además por mucha transformación que haya siguen resonando sus monólogos. Saludos y os dejo ya de mis paranoias.

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Omar Little 24 marzo, 2014 at 10:47

Juanlu me saco el sombrero y lo que haga falta. A veces escribir un artículo solo tiene sentido cuando alguien deja un comentario como el tuyo. Subscribo cada punto que mencionas. Y aclaro, porque no sé queda del todo claro leyendo mi texto, que para mí True Detective es un producto de una enorme calidad, como bien dices marcado por un hype excesivo, pero coherente desde su arranque. Y que sí, que podría haber dejado mejor atados sus cabos, pero que ese no era su propósito de un policíaco preocupado en los dos protagonistas más que en el enigma, aunque los críticos hacia ella, y con razón, esgrimirán que si el misterio era secundario por qué se soltaron tantas pistas y conexiones si luego no conducían a ningún puerto. Aunque en realidad lo quería señalar con este post es que la serie tenía a su disposición todos los ingredientes necesarios para hacer un manjar inolvidable, sin embargo, por alguna razón que no alcanzo a comprender, los fue dejando de lado o desaprovechando. Y sí, magnífica interpretación del gran tema que sobrevuela la serie…. la lucha entre el bien y el mal, un tema clásico que resuena en todos los pasajes y en la propia personalidad y psique de los dos protagonistas, y como adelanta muchas veces el inspirado/visionario Rust con sus demoledoras frases, el mundo seguirá girando en círculo y el bien y el mal seguirán retroalimentándose en la superficie, o en la mayoría de los casos, bajo la superficie.

PD: Hay que volver a verla con más calma y sin interferencias emocionales, sí.

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Daniel 27 marzo, 2014 at 04:33

Si me permitís el meterme en el debate. La verdad es que en True Detective también se nos presenta de una manera un tanto sutil, las dos formas de modus vivendi del hombre actual.

Por un lado, tenemos a Marty, el típico prohombre norteamericano que vive la típica relación de pareja de casado, pero que en el fondo no soporta los grilletes de la monogamia, y cede ante la pulsión sexual de seducir y acostarse con jovencitas. Sin embargo, su psique demuestra tener unos conflictos internos de mayor envergadura, aunque uno de los más obvios es el paso del tiempo y el envejecimiento. En el caso de Marty, su contacto con la maldad proviene mas desde una perspectiva moral de corte judeocristiana de aquel que cede ante el pecado. Es por eso que Marty aunque es el “bueno” tiene ese lado de malicia socialmente aceptado de infidelidad y de escape de la realidad a través de la ingesta excesiva de alcohol.

Por otro lado, tenemos a Rust el antihéroe, el hombre solitario que hace con su vida lo que le place porque está de vuelta de todo, tras vivir una experiencia traumática que le arrebató la posibilidad de vivir una “vida normal”. Y es Rust quien mas interés ha despertado precisamente porque es un personaje uraño, que dice lo que piensa sin importarle el protocolo social estipulado. Y que no teme en ningún momento bañarse e impregnarse de la maldad para llegar al fondo del asunto. De este modo, Rust es un workaholic no al uso, porque gracias a su trabajo de investigador y detective, puede mutar como un camaleón para vivir en primera persona aquellas actividades que están fuera de la ley, como el contrabando, la venta de estupefacientes y la propia drogadicción, etcétera. Y de hecho se juega la vida plenamente consciente de ello, por eso la cacareada escena del cuarto capítulo, mas allá de su efectismo lo que nos muestra es como al jugar con diferentes capas y personajes es normal que Rust se pierda él mismo. Dado que hay emomentos donde no está muy claro qué es parte del caso y qué es parte de la propia vivencia de Rust.

Sea como fuere habrá que dejar que True Detective adquiera su poso como buen vino, y podamos disfrutarla sin el hype del momento, especialmente por la omnipresencia de Matthew McConaughey.

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Mariol 27 marzo, 2014 at 15:25

¿y habéis visto Top of the Lake? creo que es una serie que se puede comparar bastante bien con esta primera temporada, por sus características y duración,y que en mi opinión la supera.
¿estáis de acuerdo?
Sobre True Detective, estoy bastante de acuerdo con lo de ciertos cabos sueltos, no porque no se resuelvan o se “pille a todos los malos”, en ese sentido coincido bastante con el primer comentario. pero x ejemplo se hace mucho hincapié en los ritos y cultos satánaicos y me habría gustado que desarrollaran un poco más qué clase de ritos eran, cómo se hacían y porqué.
Y el personaje de Rust, la verdad es que a veces resultaba ya un poco impostado, metían reflexiones filosóficas de una forma muy reiterativa, muy superficial aunque parezca lo contrario, como muy forzado todo, y Rust como todo el rato demostrando que es un maldito, un inadaptado, un crítico del sistema de vida establecido, un profundo tachado de loco por la sociedad… no sé, creo que no hacía falta machacar tanto con eso, porque, para mi, se cargan un poco el personaje.
pero en general muy buena serie aunque no taaan maravillosa como algunos dicen.

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Omar Little 30 marzo, 2014 at 19:48

@Daniel: Interesante lectura de los dos protagonistas que apenas había leído sobre ella. Creo que das en el centro de la diana con la última frase…a True Detective se le tiene que dar una nueva oportunidad cuando pase todo este vendaval hype, y la podamos gozar sin estrés, ni presiones.

@Mariol: Sí, he visto Top of the Lake, y me parece una serie muy digna. En su día ya escribimos sobre ella. https://www.eldestiladorcultural.es/series/domingo-de-serie/domingo-de-serie-top-of-the-lake/

Veo algunas conexiones con True Detective, pero si puedo elegir, me quedaría con la de la HBO con bastante margen.

Te doy la razón con lo que apuntas del personaje de Rust, a veces su nihilismo, su filosofía, entran en calzador, sin embargo, lo compensan con la maestría actoral de Matthew McConaughey, y en ese sentido, la balanza queda equilibrada.

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sofia martínez 4 julio, 2015 at 00:44

¡Es estupenda! Es una serie fuera de serie, además las frases que ha tenido la primera temporada sin duda inmortalizaron la historia. En la nueva etapa se ve que se va a poner bueno.

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