Series

Mad Men: Review 7×11 “Time & life”

posted by Omar Little 28 abril, 2015 8 Comments

Mad Me 7x11

Lo veníamos pidiendo en los corredores (aka hilo de comentarios) de estas reviews semanales, y Matthew Weiner lo ha servido en bandeja de rubíes y esmeraldas. El “The Strategist” que cambia toda la distribución del tablero de la serie ha mutado y en esta séptima temporada se llama “Time & Life”, y es otra de esas muestras de genialidad extraídas de Mad Men que hay que guardar como oro en paño.

Si no te han entrado ganas de que la AMC abra una delegación en Tokio deja de leer de inmediato

Weiner ha dado ese golpe esperado sobre la mesa que reconfigura el tablero y nuestros pronósticos. Y ese golpe, como a sus implicados, ha llegado de sopetón, como una sonora bofetada inesperada, a través de un trasunto de impago de alquiler que casi le cuesta el puesto a un batallón de secretarias. Pero en realidad descubrimos, después de que Roger haga unas llamadas para indagar, que detrás hay la intención de McCann Erikson de absorber la antigua Sterling & Cooper y cerrar sus costosas oficinas en Madison Avenue.

Cae la bomba sobre las oficinas. Reunión de urgencia improvisada en la oficina de Don, donde los cinco socios actuales son informados de la hostia traicionera. Algunos se lo toma con cierta calma, otros con serena resignación, uno sale cabreado, y la mayoría se da a la bebida. Ese proyecto de agencia que construyeron años atrás, levantada con sudor, divorcios, y horas y horas enganchados a la silla, parece llegar a su última parada.

Pero ellos aún no lo saben, y menos los empleados, que asisten desconfiados pero ignorantes a esas caras serias y a esas reuniones entre los jefazos. Realmente cualquiera que haya trabajado en una oficina, sabrá reconocer la maestría con la que el capítulo capta ese runruneo en los pasillos propio a la tomas de decisiones importantes, y de cuando uno tiene total incerteza ante su futuro.

Pero antes de la reunión definitiva con Jim, y el mandamás de la multinacional McCann, Don da con la solución creativa que evite el descalabro, que aplace la desaparición de esa marca por la que tanto han luchado, y algunos incluso colgado de una viga. Don da con el desencaje oportuno: el conflicto de intereses de una absorción haría perder a la firma muchos clientes, cosa que se pueden evitar mudando a la modesta oficina de California (un movimiento que supongo tiene lógica teniendo en cuenta las rentas de la época, a día de hoy no creo que hubiera demasiada diferencia entre el alquiler en LA y NY) aprovechando que Lou se va a ir a Tokio, fichado por un estudio de animación donde dar rienda suelta a su habilidad con el dibujo, algo que restriega a Don en toda la cara, quien en su día se había reído precisamente de ello, mediante una llamada coast to coast que además le crea un enredo mental momentáneo.

Con esa idea en prespectiva, los socios se vuelcan en asegurar esas cuentas que permitan a la empresa sobrevivir. Pero encuentran en la cuenta de Ken, un escollo insalvable. Éste se la tenía jugada a Roger y a Pete, y vaya si se la ha devuelto. Mientras tanto, Peggy, a quien Pete le ha dado el chivatazo de lo que está al caer, ya tantea su futuro profesional con una especie de agente, quien le recomienda pasar una temporada en McCann para engrosar cartera, a pesar de que a ella no le atrae la opción.

Los socios siguen a contrarreloj para atrapar clientes y poder presentar en la reunión con MccCan un plan viable para evitar ser absorbidos por el pez grande.  Pete, quien se desdobla en funciones de padre acudiendo con Trudy a una reunión hilarante en un centro educativo, consigue un cliente en el último suspiro.

El momento boxeo de Pete, motivado por una delirante historia familiar detrás, no ha sido la única nota cómica del capítulo, esa niña solitaria que asiste desprotegida al espectáculo dantesco de los mayores trabajando también ha reportado bastante humor, sin olvidar los sarcásticos comentarios que Roger siempre está dispuesto a soltar.

Y finalmente hemos asistido a la reunión, con un Don de cabeza visible con la misión de hacer recapacitar a los directivos de McCann sobre la crucial decisión. Pero esta vez las dotes persuasivas del director creativo, su ingenio, no han servido para nada. El jefazo de McCann lo ha obligado a sentarse y a afrontar la realidad: su agencia ya ha sido absorbida. Es un hecho. Pero les convence que no deben tomárselo como una desgracia, como un paso atrás, sino como el reconocimiento culminante de todos esos años de trabajo que han invertido. Y para acabar de redondear su jugada persuasiva ha empezado a enumerar la cuentas en las que trabajarían en McCann, dejando a todos sonriendo al oír la asignación, incluso a Don, de los más escéptico, al sentir el burbujeo de la chispa de la vida en su coco.

Haciendo caso a su nuevo jefe han ido a pillarla a base de jarras de cerveza, a brindar por cada uno, y a recordar las batallitas. La primera en dar el difícil paso de dejar una mesa de alcohólicos ha sido Joan a quien le esperaba el entregado nuevo novio. Antes de marcharse le espeta a Don un significativo “Nos lo pasamos bien”. Le acompaña Pete, quien parece decidido a limar asperezas con Trudy y a trabajar más en el rol de padre, les seguirá Ted, quien está emocionado con una universitaria divorciada que ha conocido. Como era de esperar los dos senior alcohólicos se quedan alargando las rondas, oliendo a shots de whisky, despeinados y descamisados, recuerdan batallitas, y bromeando sobre el brillante futuro que les espera como jóvenes promesas de la compañía. Finalmente es Roger quien deja la barra, dándole un beso a Don y soltando la otra bomba napalm del capítulo… está saliendo con la madre de Megan , la locaza que interpreta la siempre hermosa Julia Ormond. Todas esas salidas en búsqueda de la pareja o cierta estabilidad no hacen más que subrayar la soledad en la que se ha autoinstalado Don, que en un intento desesperado de alcohólico de 5am sale en busca de su último capricho, encontrando en su lugar una pareja gay, uno de ellos se le insinúa incluso. Absolutamente impagable toda esa secuencia, como echaré en falta esas borracheras.

Otro de los momentos más resplandecientes y emotivos nos lo han brindado Peggy y el barbas, de los que estoy convencido nacerá algo. Tras el episodio con esa niña abandonada que se ha clavado una grapa y la discusión posterior con su madre, Peggy y su súbdito empiezan a discutir de las graves diferencias entre ser madre y padre a la hora de conciliar trabajo y vida familiar, y la cosa termina con Peggy contándole el niño que tuvo y que dejo en adopción a una familia que ni ta siquiera conoce. Historia trise desenvuelta en instantes de sinceridad que solo esta serie sabe capturar en toda su dimensión.

Como esa ultima secuencia, en que el runruneo en las oficinas es cada vez más molesto e inevitable, tan solo roto cuando Roger y Don anuncian la adquisición por parte de McCann, causando reacciones adversas en la mayoría, por mucho que Don intenté apaciguarlas, pero eso resulta totalmente inútil, porque ni le escuchan, quizás Don haya perdido sus poderes de persuasión, quizás se ha quedado caduco, y le haya llegado la hora de echarse a un lado.
Eso es algo que aún no sabemos, pero que el próximo capítulo despejará, recolocando a cada uno en una nueva posición, y echando algunos a la calle, tal y como adelanta Joan, quien no le ha pasado desapercibido que en la reunión que tuvieron, el jefazo de McCann no le asignara ninguna cuenta.

La última ráfaga de la ficción de la AMC ha adquirido el nivel deseado, y ya no parece que vaya  a disminuir hasta su conclusión.


8 Comments

Christian 29 abril, 2015 at 00:06

Excelente review como siempre, finalmente Mad Men desde sus inicios expresa la historia de hombres y mujeres insatisfechos, solos y alienados que se enrolan en una loca carrera por ser feliz, por cumplir aquellos sueños que ellos mismos se encargan de vender.

Cuando Jim dijo Coca Cola, se me erizaron los pelos!! siempre he pensado desde que veo la serie, que si existe una cuenta definitiva para Don, esa es Coca Cola, la escena en su conjunto es perfecta (la cara de Don cuando escucha la Coca Cola es impagable!). Jim les ofrece el cielo de la publicidad en bandeja, una oferta que no pueden rechazar. Por fin Jim obtuvo lo que siempre quizo, recordemos que desde la primera temporada (capitulo 9 para los olvidadizos) que quiere a Don en sus filas.

De este modo el final de SC&P simboliza el fin de la serie. los insatisfechos tocaron techo, su hora ya llego, estan en el cielo de la publicidad, ya no hay mas Sterling, ni mas Cooper. Ganaron su batalla profesional, de todas formas tengo que reconocer la genialidad de Weiner, ya que jamas pense ese cambio de planes en la agencia.

Don es un aventurero por naturaleza, siempre se esta moviendo, buscando, hurgando mas alla, es el hombre de las historias inimaginables, en definitiva Don Draper es un superviviente, sera su incursion en McCann una aventura mas?, Coca Cola esta en bandeja de plata, y parece que Draper esta mas vivo que nunca en el mundo de la publicidad, o se ve lejana la opcion de seguir con la vida profesional que lleva?, o de una vez por todas se va a terminar por aceptar a si mismo con sus defectos y virtudes, con sus aciertos y sus errores -como un hombre imperfecto- exponerse ante el mundo como una persona normal que tiene emociones humanas?

Mencion honrosa a la conversacion post celebracion de Don y Roger, finalmente queda expresada la amistad de ellos dos, de una forma tan intima, tan genuina, que no hace falta describir la genialidad con la que Mad Men aborda estos asuntos, el beso de Roger fue sincero, su “You are ok” simboliza el consejo y el deseo de quien finalmente es tu compañero de mil batallas, ya esta, ya lo hicimos, ya ganamos, no mas Sterling’s, ya podemos irnos a casa. Senti en todo momento que el subtexto que subyace al dialogo entre los personajes expresaban esas ideas, como bien dijo Jim: Estan muriendo y yendo al cielo de la publicidad, el viaje ya termino o recien comienza?

Final elocuente, los viejos estandartes de la SC&P ya no imponen la presencia de antes, la gente cambio, ya no les tienen miedo, exigen y hacen respetar …. ahhh como se nota que dejamos atras los años locos 60’s, la serie termina, pero la vida continua para cada uno de los Mad Men que populan en la Madison Avenue, ya finalmente la vida es una eterna busqueda, lo importante es el trayecto

Reply
Arnaldo 1 mayo, 2015 at 09:39

Nunca suelo hacer comentarios…

Pero después de ver el capitulo 11 quise ver mas información del mismo (esplendida review y genial comentario) comparto todo lo que ha escrito Christian, esta segunda temporada esta siendo sorprendentemente la guinda que nos hacia falta, el broche de oro para una serie irrepetible.

Yo me quedo con la escena final dando la noticia, y como la cámara se aleja con el murmullo e indiferencia del personal.

Reply
Omar Little 1 mayo, 2015 at 23:59

Brillante comentario Christian, como de costumbre.

Muchas gracias Arnaldo.

Capítulazo en todos los sentidos. Esa secuencia final vuelve a ser impagable, pero memorable también resulta toda la reunión con los jefazos de McCann, el posterior post match etílico, especialmente el mano a mano entre Don y Roger que describe Christian, o ese plano de Don acostado en el sofá de su oficina, con actitud de ya nos han vencido, no hay nada por que luchar, y que termina, como mente inquieta y bulliciosa que es, aportando un plan para escabullirse de la fusión.

Un capítulo que ha devuelto la grandeza que se le resistía a los primeros capítulos de esta tanda final, y no puedo tener más hambre con lo que va a llegar en la próxima comanda dominical. Nos leemos.

Reply
Juan Jesús 3 mayo, 2015 at 10:44

Este episodio nos ha echo ver de una vez que Matthew Weiner lo tenía todo planeado para pillarnos desprevenidos. Después de unos episodios por debajo del nivel deseado en una temporada final, ha demostrando con este “Time & Life”que Mad Men es lo que es, y no lo que ha sido.

Me ha encantado la review tanto como el comentario de Christian. Destacar detalles de este episodio es casi imposible, pero ha habido tres momentos que pasarán a la historia de la serie: el momento boxeo de Pete Campbell, la reunión post-llegar al Cielo en el bar todos los socios juntos y, sobre todo, el susurro de Jim al pronunciar Coca-Cola (IM-PRE-SI-O-NAN-TE).

Como bien este les dice, ya han llegado al Cielo, pero en el caso de Don Draper: ¿qué significará esto?, ¿mantenerse ahí con su tristeza o dejarse caer para empezar de cero, abandonándolo todo? Sigo sin ver un final alegre para Don (pues no es lo que pretende mostrar esta serie), pero este episodio, junto a vuestras opiniones del mismo, me ha hecho plantearme la idea de que lo bueno y lo malo no lo es todo en Mad Men, y que a veces lo uno (pensar que iban a ser despedidos) lleva a lo otro (el susodicho “Cielo”).

Como sea, este episodio ha sido genial. Jared Harris (AKA Lane Pryce), en su primera dirección, ha demostrado que se le da tan bien estar detrás de las cámaras como se le dio actuar en esta joya de la AMC. Y, dicho sea, le ha puesto en bandeja a Campbell dar el golpe que no le pudo dar a su personaje. Otro detalle que no se puede dejar atrás de Weiner.

Deseando que llegue mañana para poder echarle el guante al antepenúltimo capítulo de esta novela hecha televisión, pues Mad Men es lo más cercano que hay a una esplendorosa obra literaria en las pantallas.

Un saludo a todos y nos leemos pronto 🙂

Reply
Juan Jesús 3 mayo, 2015 at 10:45

Reply
Juan Jesús 3 mayo, 2015 at 10:47

Aquí os dejo un GIF que creo que os gustará, pero no pude añadirlo a mi primer comentario: [IMG]http://i57.tinypic.com/fxdz82.jpg[/IMG]

Un saludo.

Reply
Omar Little 5 mayo, 2015 at 00:18

:DDD ese gif es oro….

Reply
Omar Little 5 mayo, 2015 at 00:19

Me voy a ver excitadísimo el nuevo capítulo. Mañana publicamos la review.

Reply

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.