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Masters of Sex: 4×08 “Topeka”

posted by Paloma Méndez Pérez 1 noviembre, 2016 0 comments

Masters of sex 4x08

Ya sabíamos que la terapia sexual era buena (hasta las imitaciones lo son) y servía para arreglar algunas disfunciones sexuales entre parejas. Lo que no sabíamos era que también servía para las disfunciones amorosas, curaba el mal de amores y arreglaba corazones rotos. Es más efectiva que el Reiki, el yoga y la imposición de manos de Raticulí todo junto.

Antes tuvimos más sorpresas. La primera es la historia del amor del instituto de Bill (Michael Sheen). Parece que al final la realidad fue cruel y ambos amantes pensaron que habían sido abandonados por la otra parte cuando en realidad había ocurrido un despiste con unas flores. Como en El Diario de Noah, pero esta vez en lugar de la suegra fue la enfermera la responsable de que los mensajes no llegaran. El final esta vez es diferente y Bill rechaza las insinuaciones de su viejo amor. Parece que la explicación que Bill necesitaba era simplemente entender la verdad y poder dejar de culparse por ella. Es curioso como una realidad tan triste y con unas consecuencias tan importantes parece tan aceptable para el doctor Masters, será que en comparación con su impresión de las cosas es un rato mejor.

Para lo que sirve esta historia es para provocar la intervención de Virginia (Lizzy Caplan) al saber que Bill había tenido una cita con una mujer. Y es que Virginia había planificado el fin de semana que la llevaría de vuelta a los comienzos en los que eran sujetos de estudio entregados a la atracción sexual. Parece que a Bill la liberación de la culpa y de la sensación de abandono le permite cerrar la puerta por la que se escapaban los fantasmas del rechazo, que saboteaban sus decisiones amorosas y después de cierto empujón terapéutico, acaba abrazado a Virginia dentro de una sala de estudio mientras hacen el amor y ella le declara su amor. Hasta este punto nos ha traído la terapia para bien o para mal. Es decir, somos producto de nuestras decisiones y de nuestras experiencias, aunque siempre seamos responsables, la terapia no convierte a las buenas personas en seres abominables por mucho que a Lester le parezca lo contrario.

No hay nada mejor que una persona con un plan y eso es lo que tiene Nancy. Conseguir el caso Clevermore, el acceso a la pareja, convertirlos en inversores y finalmente llevarse a su marido con ella, acabar la celebración con su amante y que todos piensen que es víctima de las circunstancias. Gente así dominará el mundo. Como ella misma dice, “una vida que se vive con temor no es una vida en absoluto”.

La que vive una historia desatada es Libby, actualmente poseída por el espíritu de Madonna, pero la de los 80. Qué no pare la fiesta de sexo y demandas.

La historia de Betty no avanza demasiado, aunque la aparición de Dr. Langham (Teddy Sears) promete un próximo capítulo con trama para ambos. En este capítulo nos ha bastado con escuchar un “te quiero”.

 


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