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Masters of Sex: Review 3×01″Parliament of Owls”

posted by Paloma Méndez Pérez 15 julio, 2015 2 Comments

Masters of sex 3x01

Que el verano es un sopor con criaturas enseñando más cacho del recomendable hasta en los calendarios de los talleres de coches y niños con bolas de helado derretido cayéndoles por dorso de la mano es una realidad incontestable. Que desde hace 3 años hay algo más de buen gusto y distinción, es igualmente cierto gracias a Masters of Sex.

Comenzaron esta nueva temporada con un salto temporal que nos sitúa 12 años más allá del comienzo y con la presentación en rueda de prensa del estudio de los doctores Masters y Johnson. El comienzo es épico porque nos muestra a una pareja Bill y Virginia, más que asentados como amantes y no solo en lo que al estudio de la sexualidad se refiere. Al capítulo le hace falta un solo minuto y tres frases de dialogo para saber que además de atraerse y de darse placer, están enamorados. También comprendemos a la primera que siguen siendo amantes y pareja de investigadores porque siguen ocupando habitaciones separadas, aunque solo utilicen una, como nos queda claro nada más empezar el capítulo. Esa imagen de Bill deshaciendo la cama, mientras Virginia la recompone, dice más de esta relación que tres cuartos de hora de diálogo. Esa aclaración de términos es algo que nos resulta sorprendente en Masters of Sex donde la metáfora y el símil son un personaje más de la trama. Ahora además de a los términos sexuales que hemos agradecido desde el primer momento que se hayan llamado como el diccionario dice que se llaman y no con nombres de flores, semillas, verduras o insectos; además ahora digo, llaman por su nombre a algunos sentimientos. Los tiempos están cambiando y lo aclara Virginia en la rueda de prensa: Ellos son la revolución sexual.

No todo el capítulo se sitúa en el día de la presentación del libro, también cuenta con algunos flash back con motivo de la llegada de las galeradas del estudio. Así que ayer se fueron de vacaciones lo mismo que vosotros a pelear con sus familias, justo lo que habréis dejado de hacer para leer esta crítica aunque continuéis luego. Eso nos enseñó una cosa clara: que los niños cambian y para mejor y los adultos rara vez lo hacen y si cambian muy extraño es que se enmienden.

Bill está criando a Bill junior, un chico tímido, solitario, que solo busca la compañía de su padre y tenerle de referente y que no acaba de entender la situación familiar que le rodea aunque es completamente consciente de ella.

Virginia no sabe ni lo que sucede, porque como no se considera buen ejemplo está dejando que sus hijos busquen referentes en el ejército o en la ahora drogada Libby.

Libby merece una serie de psiquiatras con ella de protagonista y la primera temporada de Betty Draper. Si Betty luchó contra las convenciones y ganó o perdió pero por lo menos ahí jugó su mano, la Señora Masters está perdiendo por incomparecencia como lleva haciendo desde que la conocemos. Que alguien en semejante entramado cultural, social y familiar no haya sido capaz de evolucionar y encontrar un sitio más allá de ahora medicarse porque hay segregación racial en el sur, es de un vacío y una insensatez dramáticos. Su última charla con Virginia donde veladamente la pone al día de su opinión sobre las familias divorciadas tristes, es un no quererlo ver y tenerlo encima.

A ver cuanto dura porque ahora además tienen un embarazo del que no hablar.

Primer capítulo de la temporada con cambios de rutina y una trama que parece se centrará en oficializar el romance, que tras la publicación del libro es lo único que queda por descubrir al público y en lidiar con el nuevo status de iconos de la Revolución Sexual. Los tiempos están cambiando y yo solo espero que se puedan reír más que Galileo.


2 Comments

Itz 20 julio, 2015 at 01:18

Estimada Paloma: Buena reseña (mejor que otras que he leído por ahí), creo que has reflejado bien el estado anímico de cada personaje, excepto en el caso de Libby. Aunque son inevitables las comparaciones con LA Draper (diosa suprema), Libby siempre ha tenido un punto de bondad y de cordura que la hace esencialmente distinta de Betty. Si se medica no es por ser una ama de casa superficial que se distrae con el drama de las noticias y la lucha por los derechos civiles, sino porque probablemente su amante esté en el sur arriesgando la vida o quizá, quién sabe, incluso haya muerto en estos años que la serie no nos ha mostrado y ella no ha logrado superarlo todavía. Esperemos que siga vivo, ¡porque le alegraba mucho la vida a la pobre!

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Paloma Méndez Pérez 27 julio, 2015 at 19:47

Hola Itz, gracias por tu comentario. Sobre Libby la verdad es que carga un poco. Está en ese estado de querer y no poder que es incómodo solo verla. A lo mejor por eso resulta tan difícil empatizar con ella. Porque no tiene esa maldad de alta cuna que pueden tener Betty Draper o Cersei Lannister. Ella está aplicando a las esposas perfectas y tomando pastillas por un amante en el sur, (ojalá sea por él y volvamos a verlo en escena porque la historia daba mucho juego).

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