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Nuevas ventanas para la ficción

posted by Omar Little 29 julio, 2012 0 comments

The House of cards

Netflix fue la primera en lanzar una piedra desestabilizadora contra la televisión tradicional. Pronto se le han ido sumando otros actores online con el fin de adherirse a un cambio en el panorama que les permita pasar de simples contenedores a productores de ficción. Internet es el presente, también para las series.

 

Netflix, un nuevo modelo

El pasado febrero la plataforma Netflix, líder en streaming de películas y series en EE UU, cogió a muchos por sorpresa: por primera vez en la historia una serie de ficción se lanzaba en bloque, sin premieres, pilotos ni final de temporada; los ocho capítulos de Lilyhammer, a disposición de los suscriptores desde el primer día. Resultó aún más desconcertante la estrategia adoptada por la compañía de no desembolsar ni un billete para promocionar lo que suponía su primera incursión en la producción propia. Ni un spot, ni un banner, ni un simple recordatorio en su homepage. Esta decisión llevaba implícita la voluntad de la plataforma estadounidense de cambiar las reglas del juego. De entrada, invirtiendo el 15% del presupuesto en producir contenidos originales y exclusivos que le permitiesen competir, a largo plazo, con canales de cable como la todopoderosa HBO.

Lilyhammer

Parece que Netflix tiene la voluntad de no sentenciar prematuramente sus series en función de las audiencias. Sus parámetros para evaluar el éxito de una producción están sujetos a los visionados acumulados en relación con el coste total. El objetivo principal es atraer más suscriptores, así como potenciar la imagen de marca. Todo esto para el perceptor supone una garantía: la seguridad de que no le dejarán en la estacada aunque los números no acompañen a sus ficciones. Un trato que solo se ha podido ver en canales de cable estadounidenses, nunca en las cadenas generalistas, prisioneras de los dictámenes del share. Tal es la apuesta de Netflix en ese sentido, que no ha dudado en resucitar series ya difuntas que en su día no cumplieron con las audiencias. Es el caso de la cuarta temporada de Arrested development (producción de culto que la Fox canceló en 2006 y que actualmente está en desarrollo) o de Jericho, serial que la CBS ajustició en 2008 y de la que ahora la plataforma de vídeo on line se plantea el rescate.

Después de allanar el terreno con Lilyhammer, serie que relataba en clave de comedia el exilio forzado de un gánster de Nueva York —interpretado por Steven Van Zandt, Los Soprano— a un pueblo perdido de Noruega, la compañía pretende fortificar su estrategia con producciones más ambiciosas. Por ejemplo, el remake de la inglesa The House of cards, con David Fincher como productor ejecutivo (y director del piloto) y Kevin Spacey en el papel que interpretó Ian Richardson en la original de la BBC. La nueva versión traslada la incisiva radiografía de las vergüenzas de la clase política inglesa a los homólogos estadounidenses. Con un presupuesto de cien millones de dólares, su estreno está previsto para finales de año y ya existe un acuerdo para una segunda temporada. Y no será el único caso… a principios de 2013 le acompañará Hemlock Grove, un relato de terror, misterio, asesinatos y licántropos ambientado en un pueblo de Pensilvania. Dirigida por Eli Roth (Hostel), encabezan el reparto Famke Janssen y Bill Skarsgard.

 

Hulu y los otros jugadores

Netflix no son los únicos que han emprendido su particular cruzada para dinamitar las tradicionales ventanas de explotación de la ficción. Hulu, su principal competidora, también se ha lanzado este 2012 a las series en exclusiva pero con unos presupuestos más ajustados. De ellos ha surgido A day in the life (con la segunda temporada lista), una serie documental en la que el controvertido Morgan Spurlock (Super size me) sigue durante veinticuatro horas la vida de personajes notorios. O la más reciente Battleground, dramedy creado por J. D. Walsh centrado en la arena política que rodea al partido demócrata en unas primarias para el Senado. Por último, este verano llega Up to speed, serie en la que el cineasta independiente Richard Linklater recorrerá Estados Unidos junto a Timothy Speed Levitch y contará sus experiencias a modo de documental de viajes. La tendencia indica que nuevos actores se irán sumando a la causa emprendida por estas dos grandes compañías on line. Amazon ya prepara su entrada mediante la división Amazon Studios, y a ellos se podrían añadir en las próximas semanas o meses Yahoo, Google, YouTube y AppleTV.

Battleground

¿Y el caso español? Jaume Ripoll, director editorial de Filmin (uno de los principales portales españoles de cine y series en streaming), no ve viable de momento de implantar este modelo en el mercado español: «Sería posible en series de bajo presupuesto creadas directamente para Internet, en caso contrario es complicado plantear una ficción televisiva producida por un portal. Porque el mercado en España es mucho menor que en Estados Unidos y las posibles ventas internacionales de una serie son la excepción, no la regla». Eso lo conocen bien sus análogas estadounidenses, que ya han empezado a dar los primeros movimientos para ceder los derechos de sus contenidos a terceros.

Como tantas otras veces, el modelo made in USA marcará las pautas en el panorama on line de nuestro país y sus futuras líneas de negocio. Lo que ya no genera dudas es que a los serie-adictos se les abren nuevas ventanas que explorar.

Artículo publicado originalmente en la edición n. 70 de Calle 20


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