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Piloto: Hell on Wheels (AMC)

posted by Omar Little 20 noviembre, 2011 0 comments

Llevaba ya algún tiempo sintiéndome huérfano de series. En concreto desde que la couple formada por Walt y Jesse nos dejará con los ojos como platos, de hecho fue mucho antes de todo esto, casi desde mi muerte. Por eso me lancé de cabeza cuando descubrí que ya estaba en el aire el piloto de Hell on Wheels.

La nueva serie del canal de cable AMC es una ambiciosa producción ambientada en el Oeste americano del año 1865, y narra un relato que versa sobre la construcción del primer ferrocarril transoceánico que cruzó los EEUU. La historia la seguimos desde el punto de vista de Cullen Bohannan (Anson Mount), un exsoldado confederado que acaba de regresar de la recién terminada guerra de secesión, y que empieza a trabajar como encargado en la construcción de las vías del tren pero con el objetivo real de apaciguar las cicatrices personales que arrastra de la contienda mediante la venganza.

Un relato que lleva a comparar esta serie de la AMC con otras dos producciones de época de la competencia: Deadwood y Boardwalk Empire. Con la primera comparte el escenario del lejano Oeste, y con la segunda el metarelato de explicar la creación de imperios desde el drama y la codicia más despreciable, y sin el más mínimo reparo ético (con lo que te das cuenta, una vez más, de lo poco que ha cambiado el ser humano desde entonces hasta ahora)

Su piloto no es el clásico que juega con la intriga y la creación de expectativas, que como casi siempre, suelen decepcionar, sino que pone de golpe todas las cartas sobre la mesa. De hecho, el villano de esta empresa Thomas “Doc” Durant (una mezcla entre Al Swearengen y Nick Thompson) e interpretado por Colm Meaney, ya deja claro en ese monologo hacía el final del capítulo, las vías temáticas por las cuales va a circular esta ambiciosa locomotora catódica.

De momento su trayecto está sujeto a muchas variables, visto el piloto puede apuntarse el acierto de haber dibujado un protagonista ambiguo, de pelaje auténtico (físicamente recuerda a Daniel Day Lewis en Pozos de ambición), y con la sangre alterada por un drama del pasado. Y a su contra juegan unos esquemas reconocidos, ciertas ofuscaciones estéticas (exceso de ángulos holandeses, fotografía esteticista que le quita verismo) , así como una ambientación demasiada limpia, poco mugrienta, un poco como le pasaba a la primera temporada de Boardwalk Empire, y todo lo contrario que en Deadwood, donde se situaba a millas de distancia.

Yo voy a seguir agarrado a este tren de la AMC con ganas de que la caldera se llene de leña, el vapor no cese de salir, y las chispas invadan las vías. De momento no estamos ante un Sin Perdón, ni se acerca a Deadwood siquiera, estaríamos hablando de un Open Rage; casi todo encaja bien, pero no hay ninguna parte de ese encaje que deslumbra.


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