Piloto

Impresiones piloto Legión

posted by Omar Little 14 febrero, 2017 0 comments

 

Legion

Las expectativas eran altas, nosotros mismos las alimentamos, pero nada nos hacía presagiar que éstas quedarían aseguradas en caja fuerte al primer chispazo, uno que coincide con el primer acorde del “Happy Jack” de los The Who. Así arranca Legión y le sigue un frenético tour por un universo imaginativo, palpitante, generoso y desafiante. Uno de esos pilotos que te agarra al sofá sin remisión. Tenemos primera revelación de la temporada.

Aunque, en realidad, la etiqueta revelación le queda desajustada, porque detrás se encuentra la mente pensante de Fargo, temporada 1, y varios escalones por debajo, la temporada 2. Noah Hawley cambia de tercio adentrándose en la adaptación de un Marvel homónimo ideado por Chris Claremont y Bill Sienkiewicz. El mismo que sigue las vicisitudes de David Haller, un mutante que desconoce sus poderes mentales, los cuales achaca a un diagnóstico de esquizofrenia paranoide que quizás sea erróneo.

Pero tachad ya la imagen prototípica de historieta de superhéroes – sea Marvel o no- porque la criatura de Hawley se desmarca por otros derroteros. De entrada, en su piloto, se sumerge en la locura que aflige a este personaje, planteando al espectador constantemente la duda entre realidad y delirio. De hecho uno de los aciertos más gratos de su piloto es maquinar todo el producto como una scfi alucinada para, ya en su tramo final, desvelar su incursión en el relato de superhéroes mutantes. Un giro para el totalmente virgen que se prepara con detalle y a fuego lento.

Aunque lo más sorprendente de su piloto es la pulsión acelerada con la que te abduce la serie, no solo con un ritmo anfetamínico, sino por la multitud de acciones y consecuencias capturadas – parecen tres capítulos en uno -, la infinidad de easter eggs y guiños, o la otra infinidad de referencias que el espectador intenta destapar mientras atiende atónito al ritmo endiablado del desarrollo de la trama. Sin duda controlar todas esos inputs: a nivel de estructura, intensidad dramática y construcción del universo, no es nada fácil, si ya no lo es, seguirlo como el espectador, pero sintoniza con las sensaciones por las que pasa el sujeto principal del relato.

A nivel argumental por el momento se nos ha introducido a este chaval problemático ingresado en un psiquiátrico y dopado hasta la cejas que interpreta Dan Stevens hasta que conoce a Sydney Barrett, una rubia a la que le pide salir a la primera oportunidad y tras el sí de ella , la única condición, es no tocarse. Sin embargo, la verdadera locura en el centro se desata cuando se besan, lo que desencadena un intercambio de sus cuerpos y un extraño fenómeno en todo el centro. Esto provocará que unos tipos con malas intenciones, y otros con buenas, vayan tras él. También descubrimos que con ese beso, chico y chica intercambiaron fisonomías, o sea, que por un instante él tuvo tetas. Lo que no queda nada claro, es cómo éste recupera su cuerpo original, o sea, el masculino – ¿se supone que solo dura unas horas?.

Igual de estimulante es el universo ideado por Hawley. Legión se mueve por un mundo retro futurista ambientado e inspirado en los finales de los 60 y principios de los 70. Tanto La naranja mecánica (clockwork se llama el psiquiátrico), Alguien voló sobre el nido del cuco, Quadrophenia, y X-men: días del futuro pasado, y el cine de Wes Anderson  parecen referentes claves para levantar este apasionante mundo diegético. Un cúmulo de identidades absorbidas que no solo se reducen a la gran pantalla, la música con la que abren, más el “She’s a rainbow” de los Stones cuando los dos protas se conocen, o que ella misma se llame Syd Barrett, el miembro esquizofrénico de los Pink Floyd, apuntalan ese homenaje explícito, y a veces no tan explicito, de Hawley por ese pasado pero bajo un prisma futurista peculiar. Hasta un videojuego reciente como, We Happy Few, o la serie Utopía, con la que comparte campo estético, personajes de cómic y la paranoia de organizaciones secretas maquinando en las sombras, parecen resonar en las vibrantes imágenes de la serie. Y por supuesto, la propia firma de Hawley desplegada en Fargo, con esos tándems de personajes extraños pero emblemáticos reluce ya en las primeras estrofas de la serie.

Es por todo esto, y por lo que se escapa en un simple sólo visionado, lo que convierte a Legión a una serie de cabecera instantánea. Ya con su piloto te agarra, te sacude y te cita a verte de nuevo en la consulta psiquiátrica cada lunes (aquí en Fox TV). Nos han introducido en un universo mutante al que sí que vale la pena internarse con tanto fogueo de estímulos y desafíos.

 


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