Piloto

Piloto: Believe (NBC)

posted by Omar Little 2 marzo, 2014 0 comments

Believe

Un acto de fe. O más bien, un salto de fe mortal. Eso es lo que exige la nueva engañifa de JJ. Abrams, que para la ocasión, se puede congratular de haber engatusado hasta al mismísimo Alfonso Cuarón, quien en la noche de hoy puede convertirse en el primer mejicano en ganar el Oscar. Vale sí, ahora a toro pasado, todo es muy fácil y uno es muy listo, pero no… asumo mi grado de responsabilidad cuando en un acto de desobediencia a la sensatez incrusté este artefacto de la NBC entre lo más prometedor del año.

El “believe” en esta patraña parece que se lo han tomado como un leitmotiv demasiado literal.  Y eso que la serie aguanta el tipo, y muy bien, hasta los 10 primeros minutos con varios aciertos en su puesta en escena y en la realización. Una secuencia de arranque espectacular, y la siguiente secuencia de escape de una prisión que te mantienen con las pupilas en foco. Sin embargo, esa urgencia de los pilotos por descubrir las cartas a toda mecha deja entrever un escenario muy poco estimulante para el resto de capítulos.

La serie sigue la pareja forzosa que forman un condenado a muerte a la fuga, salvado por la campana de la inyección, y una niña con poderes psíquicos extraordinarios. A él se le encarga la protección de ella ante unos malos de manual que pretenden secuestrar, y a ella de dar por saco al personal con su manera de ser. Sin embargo, esa imperiosa necesidad de ir al grano desfallece las primeras costuras, ya en su piloto, impidiendo que surjan huecos donde definir los matices de lo personajes, y entenderlos mejor para llegar, ni que sea, en el último capítulo (donde no me van a ver, ya lo adelanto), a empatizar con ellos.

Sin embargo, la serie va por derroteros tan machacados que da hasta vergüenza citarlos, pero me veo casi en la obligación: La redención, la fe y la creencia en las buenas acciones supuran con ardor por cada uno de los planos. Para más dolor el tipo pasa en un santiamén de malote criminal a malote impertinente. Y finalmente saltan todas las alarmas de la decencia cuando nos damos cuenta que la chica es una reactualización de Punky Brewster, el paradigma del amor, las buenas intenciones y esa lacra ñoña y sensiblera que pretende disparar los niveles de azúcar del espectador desde el minuto 15.

Los que busque un rastro sci-fi a lo Fringe, que se la compren en DVD, porque aquí lo fantástico, más allá de los poderes especiales de la chica protagonista (pero para eso mejor jugar/ver el Beyond dos almas con  Ellen PageWillem Dafoe), se encuentra en la manera de conectar las acciones, tejer la trama y escenificar las decisiones incomprensibles de sus personajes (¿Alguien entendió por qué tira la bolsa con el dinero por la ventana?). Believe no esconde que lo suyo va más por el terreno de la acción, con escenas de lucha un tanto insípidas, que la enemistan con Fringe y la emparientan más con otro producto de la factoría Abrams, Alias.

Quizá no hay que culpar al señor Abrams de todo el desaguisado,  (quizá tampoco a Cuarón, guionista de este piloto y productor ejecutivo), porque al fin y al cabo, la función del director de la nueva saga de Star Wars se reduce a poner su nombre como productor ejecutivo, marcar su sello personal con los lens flare de los cojones, para que otros nos vendan el producto como lo nuevo del creador de Lost. Pero sí que hay que culparlo de que con su nombre se haya orquestado toda esta ficción, y una vez más, se nos intente colar como un gran gol. Este que escribe, ni con toneladas de fe se apunta a este credo.


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