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Primeras impresiones Homecoming

posted by Omar Little 4 noviembre, 2018 0 comments

Homecoming

Desde el pasado viernes se puede encontrar en Amazon Prime uno de los productos más deseados de la factoría de ficción de Jeff Bezos. Se trata de Homecoming, un thriller psicológico dirigido por Sam Esmail (Mr. Robot) y creado por Eli Horowitz y Micah Bloomberg.

En su primera dosis la serie planta las semillas de lo que será un desarrollo pausado, acoplado a una intriga en crecimiento sostenido alrededor de las prácticas realizadas en Homecoming, ese centro que se ocupa de limpiar los traumas de soldados yanquis que sirvieron en el extranjero con la intención de devolverlos “funcionales” a la vida pública. Un programa de reinsercción social que tiene en Heidi Bergman (Julia Roberts) un pilar básico. Heidi es la psicóloga que se ocupa del progreso de estos animales rotos y centro de un relato dividido en dos períodos temporales: el presente (2018), y cuatro años después, alejada de su antiguo trabajo, cuando se instala en una población costera para trabajar de camarera cerca de su madre. Es ahí, donde recibe la visita de un auditor del Departamento de Defensa preguntándole qué carajos ocurrió en ese centro y el porqué de su huida y su hermetismo sobre el asunto. O sea, el incidente incitador que desencadenará la búsqueda de los secretos alojados debajo de lo que parece un siniestro programa psicológico.

Ya el primer episodio deja entrever logradas ejecuciones visuales desde el plano de una realización donde Esmail sigue siendo un cachorro superdotado. El primer traveling in/out que a su vez ejerce de elipsis temporal bajo sonido de música clásica resulta maravilloso. Así como planos cenitales para conocer el complejo donde se desarrolla la trama o su habitual batería de encuadres imperfectamente perfectos.

Aunque no tan meritorios resultan ciertos diálogos ni salidas dramáticas de un guion algo desmedido y forzado. Hablo del diálogo poco natural entre el personaje de Roberts y su pareja, la pelea entre soldados (de hecho todos los soldados resultan poco creíbles) en el workshop y alguna que otra situación algo mal llevada.

Es tan solo una carta de presentación de una serie que desde el minuto 1 anuncia su progresión calmada y exige cierta paciencia en el espectador ávido de mil estímulos por minuto. El aliciente con el que convoca al personal es el compromiso de que late algo turbio bajo la superficie, así como el espectacular elenco actoral (además de la actriz de Hollywood, encontramos a Sissy Spacek, Bobby Cannavale, Alex Karpovsky, Shea Whigham y Dermot Mulrroney) y el fascinante envoltorio visual que dispone su director. Además la exigencia de la serie se encapsula en raciones de 30 minutos y tiene confirmada una segunda temporada, otra buena señal para seguir atentos.


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