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Primeras impresiones: Perry Mason

posted by Omar Little 23 junio, 2020 0 comments

El nombre de Perry Mason nunca ha pellizcado el hipotálamo de quien aquí sirve. Este detective y abogado criminalista fue personaje de amplitud popular para nuestros abuelos y padres. Pero no es necesario haber mamado de esos lodos para entregarse a esta relectura del personaje. De hecho, creo que hasta incluso es mejor adentrarse a esta nueva serie (la tercera sobre el personaje) sin equipaje retrospectivo.

El nuevo Mason acumula todas las aristas marlowianas del cine negro y los detectives de la vieja escuela. Un aspecto zarrapastroso (que va acicalando en sus visitas a la morgue), una dependencia severa a la botella, divorciado y con un hijo al que apenas ve, dotes hábiles de investigador (o se le suponen), una experiencia traumática en la guerra, una indiferencia chulesca y unos malos hábitos acordes al aura noir. En ese sentido, el Mason que interpreta Matthew Rhys cumple con los requisitos de las novela de Raymond Chandler y Dashiell Hammett.

Sin embargo, a ese molde clásico, se le da una vuelta contemporánea acorde al zeitgeist. En los cincuenta primeros minutos iniciales, ellas beben igual o más que ellos, no renuncian a la confrontación, llevan la batuta en la cama y, por el momento, ni rastro de femme fatale.

Es también plenamente un producto HBO, y esto se agradece. La serie arranca con Mason investigando a una especie de Oliver Hardy que practica cunnilingus de frutas y dulces con una actriz hollywoodiense y que termina a la carrera del protagonista (quien les ha robado una foto en pleno acto) con sus partes colgando. Aunque la trama principal la marca el secuestro y asesinato de un bebe y el interés del jefe de una iglesia para ayudar a resolver el caso a los pobres (o no tan pobres) padres de la criatura. Es ahí donde entra en acción nuestro renovado Perry Mason, mientras va haciendo enemigos, y algún amigo – aquí destaca John Litgow y Shea Whigham.

Además de la valentía explícita con el sexo y la violencia, el producto destaca por la factura de la casa. Un aroma a cine negro clásico o nuevo clásico (más cercana a LA Confidential o Chinatown), pero bajo una fotografía más moderna. Una carcasa que recuerda a la serie de la casa, Boardwalk Empire. De hecho, Tim Van Patten, director veterano que trabajó en la serie de Terence Winter, dirige este episodio de arranque.

Estamos así ante un potente hardboiled macerado con ingredientes maduros y osados, cierto humor, mientras el antihéroe Mason se abre camino por una trama manida, sin demasiadas ocultaciones, y de interés alto, como lo ha resultado todo su capítulo inicial. Quizá fuera por la ausencia total de expectativas, pero Perry Mason no deja de ser un producto de HBO resuelto con mimo y madurez.


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