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Primeras impresiones Black Monday

posted by Omar Little 23 enero, 2019 0 comments

Black Monday

De vez en cuando llega una ficción que te facilita la vida social, las tareas domésticas, el trabajo, los lazos afectivos y demás. Ocurre con la última llegada al gran bazar seriéfilo de Movistar +. Black Monday insinuaba un atracón de risas a costa de yuppies, cocaína, hombreras, stock market y mucho billete verde. Y todo ello está presente en la serie de Showtime pero dispuesto de una forma que, para quien escribe, resulta poco apetecible. Con lo que sí, una serie menos que incluir en la apretada agenda.

Black Monday dilapida pronto el goloso escenario del Wall Street de los excesos golpeado por el fatídico Lunes negro, la mayor caída de la bolsa desde el crack del 29. Ahí arranca este relato, con la clásica estampa de un suicidio que golpea a un Lamborghini del copón. A partir de este instante, la ficción retrocede un año antes para presentarnos a Moe Monroe (Don Cheadle), un despiadado tiburón de las finanzas que controla una de los principales fondos de inversiones en Manhattan, y que maneja un plan diabólico alrededor de Blair Pfaff (Andrew Ranells) , un pardillo con talento recién entrado en la jungla de la bolsa. A partir de estos dos personajes, un paseo exprés por la ausencia de moral, ley y por el salvaje Wall Street de los 80.

El problema no es el qué, sino el cómo. En lugar de rendirse a las enseñanzas impartidas por Scorsese en El lobo de Wall Street –  obra seminal para entender y divertirse con la desvergüenza de esos entornos-, la serie de Showtime opta por la caricatura, por el desfase sin bilis, por una vena sin complejos mucho más inofensiva de lo que pretenden. Influye, y mucho, que la dupla Seth Rogen y Evan Goldberg se responsabilice de la dirección del primer episodio. Su estilo gamberro impregna la serie de David Caspe y Jordan Cahan, pero ese humor disparatado emblandece el dibujo de los personajes y el mínimo interés en la trama.

Puede que sea que no comulgue con su tipo de risa 8 (y el método para buscarla), o el tono optado,  pero la sensación, viendo Black Monday, es de oportunidad perdida, de producto malbaratado por un enfoque mal diseñado, por una sucesión de gags y diálogos irreverentes de mínima punzada. Tiene potencial estético, tiene una banda sonora morcillona, tiene un escenario propicio para un disparate con ritmo y juicio, y nada de esto asoma. Como dije en la entradilla, hasta aquí mi trayecto por el lunes negro de Wall Street.


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