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Primeras impresiones The Romanoffs

posted by Omar Little 7 octubre, 2018 0 comments

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Tras materializar la gran novela americana en formato serie con la seminal Mad Men, había expectación, y algo de temor, para conocer lo siguiente de su creador. Un Matthew Weiner que ha optado por Amazon como su nuevo lugar de acogida para lanzar The Romanoff, serie de antología alrededor de los herederos de la dinastía real rusa  cuyo primer capítulo ya hemos podido degustar antes de su llegada el próximo 12 de octubre en la plataforma de Jeff Bezos.

Bajo la sentencia de que solo existe una obra magna para cada creador, The Romanoffs partía de la desventaja del agravio comparativo adosado a su solapa. De hecho, el choque comparativo es evidente ya desde los títulos de crédito y con ese tono y fotografía que saluda en los primeros compases de este primer capítulo que transcurre en la ciudad del amor. Ahí donde una rica cascarrabias se tendrá que entender con una sirvienta musulmana mientras su sobrino espera hacerse con la valiosísima propiedad de su tía, supuesta heredera de la familia que da el nombre a la serie.

La verdad es que la entrada es desconcertante, como si la sombra de Weiner no hubiera sido invocada más que como productor ejecutivo u otra función difícil de palpar en pantalla. Sin embargo, los títulos de crédito lo desmienten, ya que consta como escritor, director y creador de un capítulo que puede utilizarse como nueva boya para la vida post Mad Men. Y es que aquí el subtexto como contenedor de las más profundas emociones y motivaciones de sus personajes no tiene  lugar de ser. Su sitio es ocupado por un masa narrativa liviana, casi cercana  a las últimas comedias de Woody Allen, con personajes unidimensionales o con dos capas de significado a sus lomos, incluso añadiendo cierta moralina a su historia.

Nada de lo descrito se entona con intención peyorativa, es simplemente un estilo, una ambición y un talante bien diferenciado de la insuperable serie catapulta. Adquiere casi más tonalidad de película (también casi por duración: una hora y veinte y cuatro minutos este primer capítulo) que de una serialidad estándar, y aún mucho menos presenta la amplia gama de emociones y temáticas con la intención de dibujar un fresco generacional que componía la maravillosa Mad Men. Así que por ahora, capta el interés sin deslumbrar. Pero aún hay algo que le añade valor…. que cada capítulo sea distinto, compartiendo solo el denominador común descrito filas más arriba, lo que da vía libre para que Weiner mute de piel y para que el que ve, darle una nueva oportunidad de encariñarse o adherirse con mayor aprecio a otros capítulos por llegar, quien sabe, si en distinto tono y/o género.


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