Series

Review: Masters of Sex 2×11

posted by Paloma Méndez Pérez 28 septiembre, 2014 0 comments

Masters of sex 2x11

Romper el vidrio.

El capítulo 11 empieza en el mismo lugar en el que dejamos el 10, con Virginia y Bill en el hotel, esta vez afrontando con poco optimismo su futuro sexual: Es un accidente (como romper un vidrio) no el inicio de una tendencia.

Hubo un personaje en el quinto capítulo, el Dr. Charles Hendricks interpretado por Courtney B. Vance, que usando alegóricamente el salto a un lago helado, alentaba al Dr. Masters a dirigir su propio destino. En este capítulo es el personaje de Robert el que nos habla con sabiduría de su experiencia como delincuente, que Libby encuentra tan inspiradora para revelarse y sacar algo a la luz más allá de la formalidad y la mesura. Romper un vidrio y robar unos neumáticos, esa fue la acción que definió a Robert como delincuente. Es por esa razón por la que Robert puede considerarse un fuera de la ley y objeto de detención y observación por parte de las vecinas de Libby.

Salir en televisión y hacerse visibles. Contar su estudio a la audiencia, es atravesar también otro cristal, entrando en la dimensión de lo público. Curioso es como su estudio parte del análisis de lo intimo, para intentar entender cómo es expresado y cómo precisamente a través de la televisión, va a entrar en la vida cotidiana de los americanos. Transcender de lo oculto a la luz, haciéndose definitivamente notorio, servirse de esa fama e invitarse nuevamente a la vida sexual de los espectadores.

Esta nueva expresión de la sexualidad choca con las censura de la época: -“No se puede decir orgasmo. El orgasmo es un problema”. -Sí para algunos sí lo es”, culmina en una alocución de Bill en contra de la censura.Es Lester en esta ocasión el que ejerce de voz de la conciencia y preservadora de la integridad del estudio: “Si lo edita, va a desvirtuar las intenciones del Dr. Masters y la Srta. Johnson, que son propiciar una honesta discusión en lo que pasa cuando se tiene sexo”. Honesto como sinónimo de decente, justo e íntegro. Es Virginia quien se descubre como la gran comunicadora.

Lo que ya es un poco exagerado es cómo están empujando a Libby fuera de su matrimonio.Ya nos hemos ido dando cuenta de quien sobra. Ella también. Cada dos capítulos escuchamos a algún outsider haciendo un comentario sobre lo buena pareja que hacen Bill y Virginia. Tampoco hay que culpar del todo a Libby; Robert y ella se han venido echando las luces desde que se vieran por primera vez. Ya era hora de que se mosqueara, aunque esto no es flor de un día, porque desde que se enrolara en el Congreso de Igualdad Racial parecía que ya no salía de casa con 4 lexatines y 5 Valiums.

El caso es que entre los celos, el “porque yo lo valgo” y la inestimable ayuda del policía racista (entre el amago de detención y el botón de la camisa, los podía haber acompañado a la cama) presenciamos un dialogo (la ruptura del vidrio de Libby) que deriva en una de las escenas de sexo que más tiempo llevábamos esperando en esta serie, que para llamarse Masters of Sex, nos tiene muy académicos.

Otra pareja que en este caso continúa su affaire, son el Dr. Langham y la jefa de las pastillas adelgazantes. Deambulan por esa linea en la que ya no sabes si las cosas van a Misery o a Dirty Dancing. Desde luego tratarla de desequilibrada sería faltarle al respeto. Una psicópata no diría: ¿Cuándo la autoconciencia ha cambiado el comportamiento de una persona?.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.