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Review: The Good Wife 6×07

posted by Paloma Méndez Pérez 18 noviembre, 2014 0 comments

The good wife 6x07

La regla de los 30 pies de separación.

Al igual que hay teorías sobre los 6 grados de conexión, hay una norma para casos de alejamiento que prescribe una distancia de 30 pies o lo que vendrían a ser 9 metros más o menos en versión desayuno continental. En TGW la teoría no sirve para conectar personas sino para desconectarlas o en este caso para acercarlas de formas alternativas. La separación de Alicia y Cary de su antiguo bufete y que ahora les ha devuelto precisamente a sus oficinas previas, la comunicación alterada o constreñida de Kalinda y Cary o el truco en la que intentan pillar a Alicia en su entrevista televisiva. Todo son muestras de cómo nos antirrelacionamos o trampeamos la situaciones a nuestro alrededor. Un juego de roles, de medios y de distancias para no perder o aprovechar las pocas oportunidades que todavía quedan.

El capítulo comienza con un recordatorio de lo que pasó en el último. Ya sabíamos de la separación de Kalinda y Cary por orden del tribunal. Parece que a lo que en lo laboral se refiere no va a ser un problema, ya que la investigadora consigue un gran avance en el caso al encontrar a Tray para que testifique sobre la edición de la cinta, prueba principal en el caso contra Cary Agos. Esto hasta que nos comunican ya casi en la recta final del capítulo que Tray ha muerto en un accidente. Es especialmente cruel la composición de la trama en este capítulo, que nos enseña antes la línea de investigación del fiscal Polmar y más adelante las esperanzas de Cary en cada citación, a parte de la natural antipatía del juez. Al final parece que todo es oficialmente o judicialmente un cúmulo de desdichas. Por lo menos vemos a una Kalinda activa en la defensa de Cary lo que nos proporciona algo de trama de investigación extrajudicial. También nos da pié a presenciar esa enternecedora escena del “te echo de menos”. Si no supiéramos de lo inconstante de este amor, estaríamos en los prolegómenos de una boda televisiva.

Un intento por incluir la declaración del Gobernador Florrick permite ver que mientras que el jefe de campaña de Alicia parece que va ganando en inteligencia poco a poco, a la atractiva Ramona Lytton (Connie Nielsen) se lo hemos notado inmediatamente. Prudente y como quien dice “recién salida de casa” se desenvuelve con algún que otro problema en el tribunal pero con unas consecuencias más que satisfactorias para ella y el gobernador.

Otra de estas comunicaciones difíciles es la que mantienen el ayudante del fiscal Polmar y Alicia. Este le comenta las posibles dificultades que puede afrontar Cary sin especificarlas. Aunque luego da la bienvenida a los descubrimientos de Kalinda que supondrían la desinculpación de Cary y la esperanza de poder construir un caso contra Bishop, a todas luces alguien mucho más peligroso para la sociedad y que debería ser por tanto una prioridad en la fiscalía. Eso no ocurre en los dominios del fiscal Castro, ya declarado malo malísimo de TGW, que prefiere continuar la persecución del socio de su contrincante en las elecciones por la fiscalía. Esto es el fin de la carrera del fiscal Polmar, que dimite de la fiscalía para convertirse en el inquilino perfecto de la planta sobrante de Diane. Por un puñado de votos, ya ven.

Tenemos tercero en discordia en la carrera por la fiscalía. Frank Prady (David Hyde Pierce, Frasier) un periodista metido a justiciero. Celebramos su incorporación porque Castro ya olía a malo cutre poco inteligente que patalea en plan Austin Power. Que alguien le regale un gato a ese hombre. A Frank Prady se le ve la inteligencia a kilómetro. A lo mejor así también podemos ver una trama de campaña política de peso y no eso que íbamos a tener contra Castro.

Como dice Alicia: “fue divertido, nos vemos ahí fuera”. ¡Pues que así sea!


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