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Review: The Good Wife 6×10

posted by Paloma Méndez Pérez 5 diciembre, 2014 0 comments

The Good Wife 6x10

Echando una cuenta a ojo, puede haber cerca de unos 4 millones de libros sobre cómo afrontar un problema. Meditar, rezar, pegarse hasta con tu sombra, escribir un libro a lo Valérie Trierweiler, correr como Forrest Gump… Hay gente que ha desarrollado una carrera literaria en base a decirte frases mágicas para cuando te arrepientes de haberte comido una tableta de chocolate en menos de media hora. The Good Wife en su capítulo décimo hace una exhibición de muestrario de maneras de reaccionar ante lo que la vida te presenta. No es un capítulo de causas o consecuencias, es un capítulo de decisiones. Del aquí y el ahora. El capítulo de la inmediatez.

Alicia decide enfrentar un problema con humor. El sentido del humor, la fina ironía, el sarcasmo, el uso de la sátira son unos recursos que en muchas ocasiones se entiende como origen de la discrepancia. No es cierto, es una forma de participar en un enfrentamiento que requiere cierta inteligencia, capacidad de contención y mucha educación. Es un problema cuando el contrario en el enfrentamiento no ostenta ninguna de estas características. Como ejemplo de respuesta satírica la nota de Alicia era perfecta. En plena campaña es el origen del mal. Menos mal que el político Peter Florrick toma la decisión de permitir que le deban un favor a él en lugar que a su mujer. Gracias Peter.

También puedes arriesgarte. Eso hace Kalinda. Hay que tener arreos tamaño Big Ben para ir a casa de Bishop, hablar con su hijo en la cocina, enseñarle a Bishop las fotos de la fiscalía y amenazarle con la posibilidad de perder la custodia. Sobre todo si recordamos lo que pasó con la madre del chaval. Al final, como ocurre cada vez que encontramos la posibilidad de salvar a Cary, el testigo o se muere, o se retracta o sale la abogada del Gobernador de Ilinois y no te deja seguir con tu estrategia. Así a Cary se le presenta la posibilidad de aceptar un trato por 4 años y declararse culpable o arriesgarse a que lo puedan condenar a 15 años. Como Bishop no es el malo malísimo de esta serie, sino un atractivo mafioso obligado por las circunstancias, ofrece una salida a Cary como fugitivo en Barcelona trabajando para él en sus asuntos internacionales. Solo hay que ver a Alicia delante del cartel de Florrick/Agos/ Lockhart, para saber que Cary podría aceptar el trato o no, pero nunca exiliarse como delincuente fugado.

Otra posibilidad es la toma de decisiones de Finn Polmar. ¿Por qué no ser amigos? Pues a lo mejor porque resolver los problemas comiendo tortitas con tu compi no es lo que estábamos esperando. Lo dicho, la sombra de Will Gardner es muy alargada como colega, abogado, amigo, amante, compañero y socio criminal.

Solo una crítica. Es cierto que es habitual en TGW dejarnos en la incertidumbre varios capítulos y retomar las tramas sorpresivamente. Hay que tener en cuenta que aquí las temporadas son más largas que en la tele de pago, pero a lo mejor están perdiendo un poco el control en la sexta temporada dejándonos demasiadas líneas sin cerrar. No sabemos nada de Lana, ni de su futuro laboral (ella jamás estuvo allí y ahora parece que Kalinda y Cary son requeteamantes), la tarjeta blanca y Ramona son otras ramas de las que esperamos ver continuación. Será en enero.

Por cierto, Cary acepta el trato de la fiscalía. Esa es su decisión.


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