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Review: Vinyl 1×06 “Cyclone”

posted by Omar Little 22 marzo, 2016 0 comments

Vinyl Cyclone

Vinyl se está asomando a un pozo de difícil salida. Lleva  tres capítulos invocando, en mayor o menor medida, sus peores tics. Lejos de ahuyentarlos, el último capítulo ha incidido en esas flaquezas que le quitan lustre a la producción de la HBO.

Si aún no te has subido al Cyclone, agárrate porque vienen curvas de spoiler.

La caída en picado de Richie Finestra está causando daños colaterales en la estructura de la serie. El último capítulo se ha servido como una galería de los brotes paranoicos y psicóticos de un Richie con la napia cada vez más hundida en el harinal. Después de esa tensa reunión entre Devon y Hannibal, la pareja se ha separado. Mientras Devon se ha refugiado en el Chelsea Hotel con sus compañeras de fatigas de su etapa Hard, Richie se ha refugiado en su mansión para marcarse un farrote digno de Ozzy Osbourne. De nuevo 50 minutos para avanzar más bien poco en la trama; que Richie estaría cayendo en un pozo sin fin era algo evidente desde que arrancó la serie, así que no se entiende tanto recreo en esa espiral manida de drogas y anhelo sexual extraconyugal.

Ingredientes que han dejado a un Richie más desbocado que nunca, en el que la línea de entre el ridículo cómico y el ridículo patético empieza a ser difusa. Bobby Cannavale se pasa de afectado en cada intervención, algo que no ayuda un guion que lo obliga a protagonizar las escenas más trilladas – ¿de verdad el numerito en el bar mitzvah de su colega?-, que con su permanente estado de globo de perico, resultan, si no más rocambolescas y poco creíbles.

Aunque el capítulo ha dejado un momentazo. Reencontrarse con el Bowie de ficción para todos aquellos que no nos hemos desprendido del duelo de su muerte, ha sido emotivo. Además han mostrado gran acierto con el actor elegido, cuyo físico es clavado y reproduce con puntería el habla. Ese ensayo con “Suffragette City”, y la posterior charla con los dos representantes de American Capitol ha sido de lo mejor de la noche del domingo.

Lo de intentar resolver la entidad del capítulo de forma individual con Ernst, el amigo imaginario de correrías de Richie, ha resultado un recurso tosco, manido casi infantil. Si querían jugar con cierto factor sorpresa a los Shyamalan, o pretendían volar alguna cabeza con la resolución, se han quedado bastante en la intención. Creo no ser el único que se lo venia venir de manera evidente, ya que el principal problema de la serie, es su carencia de sutileza. Por si no hubieran sembrado suficientes pistas a lo largo de todo el capítulo, va y lo mastican del todo con ese final que reproduce el fatídico accidente que terminó con Ernst.

Terminó igual que como he entrado. Vinyl ya no ofrece ese chute de endorfinas que te lanzaba a escribir estas review semanales para despejar la cabeza como cuando uno acomete algo genial o disparatado y siente la imperiosa necesidad de contárselo al mundo. La ficción se está enfriando enfilandose por senderos muy transitados, y los aborda de una manera muy exagerada y acentuada, perdiendo el poco fuelle realista que había conseguido, pero lo que es peor, reduciendo el impacto inicial por sobreexceso y por tirar de lo explícito en lugar de jugar más frecuentemente con lo sutil. En su último viaje ciclón ha descarrilado por exceso de equipaje.


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