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Juego de tronos: Review 7×06 “Más allá del muro”

posted by Omar Little 21 agosto, 2017 0 comments

Juego de tronos 7x06

El penúltimo cartucho de la temporada más breve de Juego de tronos ha estado a la altura de lo imaginado. “Más allá del muro” se ha cepillado la medición de los análisis de guion con acumulación de picos de adrenalina y emocionales y ninguna bajada para dar algo de respiro. Como era esperable, el Suicide Squad se ha desenvuelto pidiendo a gritos un Spin off de cinco temporadas, como mínimo.

Incluso el camino de la expedición ha resultado la mar de amenizante con unos diálogos y reflexiones cargadas de ingenio, humor, sarcasmo y burlas, siempre dentro de la camarería que se espera de este Doce del patíbulo dirigiéndose a una misión suicida. Antes del esperado encuentro han sido atacados por lo que ellos han definido como un oso muerto, aunque desde este otro lado de la pantalla ha parecido un puma de la era glaciar, cruzado con algún animal mitológico. Una bestia parda que ha acabado con un despistado de la expedición y ha dejado mal herido al pegado a la petaca.

Pocas escenas después han dado con la primera avanzadilla de ese ejército de muertos que recuerda en su faceta estética al Ejército de las tinieblas y en la sonora asimilan los chillidos zombie de The Walking Dead, pero que, por suerte, resultan mucho más hábiles, temibles y veloces que los de la serie de AMC. Aunque sin querer le han encontrado el talón de aquiles para vencerlos, ya que Jon destruye a un caminante blanco y seguidamente el resto se inmola, convirtiéndose en polvo. A excepción de uno de ellos, el necesario para seguir con el… pon un zombie en casa de Cersei. Aunque tras un primer encuentro solventado con cierta sencillez, la liada se ha cernido sobre ellos con la llegada del grueso de los huestes del Rey de la noche. Viéndose acorralados han decidido enviar a Gendry hacia el muro para alertar vía mensajería express a Daenerys. Y ha sido poco después, con los caminantes blancos y zombies acechando, que han tirado por el recto, por una especie de lago congelado que se ha ido descongelando a medida que la presión humana y no humana aumentaba sobre su superficie Al final han quedado aislados en un montículo firme, mientras hordas y hordas de los no muertos lo observaban con aterrador silencio.

Mientras tanto en Invernalia, la guerra entre las hermanas Stark se ha oficializado con Arya sacándose la careta para acusar a su hermana de arpía y vanidosa, una apredniz de Cersei a fin de cuentas. No le falta algo de razón, pero Sansa ha hecho hasta pena viéndose fustigada por su propia hermana y con un escenario nada propicio para ella: Brienne enviada a Desembarco como representante de los Stark, el meñique metiendo el dedo a su beneficio y Jon con otros problemas en la cabeza como para ejercer de mediador. Esperemos que el golpe de estado de Arya no termine en tragedia.

Por su lado, en Dragonstone solo hemos tenido un par de escenas, un diálogo  entre mano enana y Daenerys cargado de información, en que tras varios reproches, estrategias a adoptar con el encuentro cercano con Cersei, ejercicios de yoga con lo que controlar impulsos y hasta plantear un debate sobre la sucesión de Daenerys sabiendo que no puede fecundar, algo a lo que ésta ha inidicado un interés desmesurado de Tyron. Sin embargo, esta escalada de reproches y bajezas ha vivido su reconciliación cuando Daenerys ha decidido partir, con su dragones, para ayudar la expedición patibulera, mientras Tyrion le imploraba que no lo hiciera, que con su muerte Poniente estaría perdido.

Por su lado, los hombres de la islita de hielo, han analizado sus opciones después de ver como el frío de la noche se llevaba al herido y bebedor Thoros, con lo que el del sable de fuego se ha quedado sin vidas extras. Sin embargo, ha sido este quien ha planteado un suicidio salvador, enfocando el iris hacia el Rey de la noche, cuya muerte, en principio, aniquilaría todas sus tropas, o al menos, el grueso de estas. Jon no lo ha visto demasiado claro, así que han seguido ahí pasándolas canutas con el frío aislacionista hasta que un aburrido Perro ha lanzado una piedra hacia los zombis a los lejos. Sin causar ninguna baja, ha optado por tirar una de más gruesa que al quedarse corta ha señalado un camino estable para el segundo asalto después de que el hielo volviera a cubrir el lago. Y ha sido en el fragor de la batalla, acorralados por la muerte, cuando los dragones ha hecho acto de irrupción, nivelando la desigual lucha. Cuando todo se ecaminaba a un rescate épico y feliz, Jon Snow se ha quedado vigilando  que todas las piezas se subieran a los lomos del Dragi de Deny, momento que ha aprovechado el rey de la noche para clavar una lanza en el vientre de otro de los dragones, el cual ha fallecido y hallado sepultura en el agua helada que les rodeaba. En un primer momento pensamos que las pérdidas humanas de esa expedición merecían mayor tristeza, pero tras ver la cara de desolación incurable de Daenerys, hemos tenido que replantear nuestro primer juicio de valor. Una cara de pena terrible que ha repetido cuando ha visto a Jon acorralado por zombis, indicándoles que se fueran debido a que el rey de la noche ya cargaba otra lanza, y por último siendo tragado por uno de esos agujeros en el lago helado. Ante la imposibilidad de hacer nada, los dos dragones de Daenerys han partido y esquivando la lanza mientras Jon era tragado por la profundidad.

Pero si algo caracteriza la temporada, es su ritmo endiablado, su acumulación de acción y acontecimientos. Sin lugar para el cliffhanger hemos recuperado a Snow, quien de algún modo, ha logrado sobrevivir y salir de ese pozo mortal. Y muy mal herido, cuando pensábamos que se uniría al ejército de muertos (aún no sabíamos si estaba vivo o muerto), el insaciable guerrero ha empuñado la espada para seguir batallando, por suerte para los aficionados, y en una de las patilladas más salvajes de la serie, su tío ha irrumpido de la nada con una antorcha de fuego de perroflauta y tras ponerle a salvo en su caballo se ha sacrificado luchando con las hordas de huestes que iban llegando.

Y cuando parecía el punto óptimo para saltar a los títulos de crédito, hemos sido aún testigo de la llegada del mal herido Snow al Muro, donde sin mucha explicación Daenerys se ha hecho cargo de él y se lo ha llevado en barco a saber dónde. Dejando para el recuerdo una tierna escena, en la que Jon ha despertado, y tras ver a Daenerys, se han confesado más que respeto, mucho cariño, algo de amor, y hasta Jon llamándola Deny, algo que a ella no le hace especial gracia, porque así lo llamaba su hermano, entonces…”¿qué tal mi reina?”…ohh sonidos de mascletá de fondo. Detalle importante también ver cómo Deny ha esquivado hacia el final de la conversación lo melindroso de la situación, dejando a Jon algo mosqueado con esa frialdad y con la primera oportunidad de beso y polvo perdida. Aunque no hay que preocuparse, hay boda a la vuelta.

El capítulo ha terminado finalmente con una imagen aterradora, el ejércitos de los Caminantes blancos sacando al dragón Viserion de las aguas y transformándolo en un activo clave para sus tropas.

Reflexiones finales

Hay varias explicaciones en la trama del capítulo difíciles de explicar, empezando por…

¿Era necesario arriesgar la vida de todos esos valientes cuando con un golpe de dagón llegabas en un santiamén e impartías mayor daño?

Ahora que la alianza entre Daenerys y Snow es firme, ¿necesitan a los Lannister para vencer a los no muertos?

¿Por qué se llevan a un Jon mal herido en barco?, alejándolo así del conflicto interno en Invernalia

La lista de bajas en Juego de Tronos es muy moderada desde que la serie se desvinculó del escritorio de George R. R. Martin. En un capítulo como este se esperaba algo más de lápidas ilustres, seguramente la próxima semana lamentaremos uno o dos nombres importantes, o quizá más, porque es obvio que los Lannister jugarán con la carta de la traición, dando mayor gasolina a la venganza final.


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