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Juego de tronos: Review 8×03 “La larga noche”

posted by Omar Little 2 mayo, 2019 0 comments

Juego de tronos 8x03

Juego de tronos vivió el pasado domingo otra de sus citas históricas. Uno de esos capítulos antológicos que ahondan en su huella colectiva como corresponde a un fenómeno de masas de esta envergadura. El efecto ha sido visible a lo largo de todos estos días en los grupos de whatsapp, foros, blogs y demás depósitos de SPOILERS que servidor ha ido sorteando a lo Arya Stark hasta la madrugada de ayer, una vez cumplido el deber con la serie de HBO.

¿Y qué decir a estas alturas sobre el tan cacareado capítulo de la semana? Más allá de los desajustes de brillos que han llevado a la queja a muchos televidentes – aquí un director de fotografía explica con detalle la causa de esa oscuridad -, “La larga noche” ha sido un botín de acción épica, emoción y tensión, y, hasta cierto punto, angustiosa, pese a que todos conocíamos de antemano el resultado en positivo de la contienda. Sin embargo, la gran incógnita no era aquí qué bando se iba a imponer, por muy jodidas que se pusieran las cosas (algo que ya sabíamos), sino quién de los personajes elementales sobreviviría. Para sorpresa de muchos, y enfado de algunos (tampoco entiendo estos seguidores que le siguen pidiendo a los guionistas una “Boda roja” a la mínima ocasión), las bajas resultaron de poca intensidad, sin que cayera ninguno de los apóstoles de Poniente. Aunque sí algunos secundarios de nivel, y estimados por una amplia mayoría de los espectadores.

Zona de spoilers

“La larga noche” arranca con un dilatado plano secuencia de distintos personajes preparándose dentro y fuera de las murallas para el inminente enfrentamiento con los White Walkers. Una especie de visualización del entre bastidores antes de saltar al campo de batalla. Todo ello filmado con un pulso cinematográfico de aúpa, tal y como se resuelve en la mayor parte del capítulo. Reforzado, además, por esa sublime banda sonora que potencia el dramatismo de algunas escenas. Pero lo más interesante de ese arranque que te zambulle de lleno en el hormigueo previo al fragor de la batalla, dentro de esa oscuridad mencionada – un elemento utilizado con precisión para subrayar el temor que aflora ante el choque incierto contra la muerte – es la aparición inesperada de Melisandre, la bruja nudista, quien ha dado fuego a la primera facción que se adentra en la zona oscura de los caminantes blancos, dando lugar a un maravilloso plano aéreo que descubre cómo esa bola de fuego se va apagando, poco a poco, en la distancia, hasta quedar reducida a la nada en la oscuridad.

Primer signo de que la batalla con El rey de la noche y sus poseídos no iba a ser de toser y cantar. La épica confrontación se ha desencadenado poco después en tierra, donde los guerreros más legendarios se han dejado la piel y la vida para repeler a las hordas de zombies que les atacaban, dando lugar a imágenes CGI muy World War Z y a tácticas de combate dignas de William Wallace. Una confrontación que también se ha desarrollado por vía aérea, con los dragones dirigidos por Daenerys y Jon Snow calcinando a los huestes de la noche, antes de enfrentarse al dragón en posesión de el Rey de la noche. Y finalmente, un tramo aún más interesante y tenso, cuando derribadas las líneas de defensas y sobrepasadas las murallas, la acción se ha trasladado, al más puro estilo survival horror, a los pasillos y salas del castillo de Invernalia, con Arya, el Perro y Beric sobreviviendo a la carnicería. Y ha sido en uno de los resquicios para recuperar el aliento, cuando Melisandre, en uno de los pocos momentos de diálogo (y de pausa) en todo el capítulo, le dice a Arya Stark que es la elegida para salvar a los vivos, como demostrará poco después. A lo que añadiría que no es solo la elegida, sino la Nikita de Poniente… qué manera de cepillarse al personal. También, Melisandre, poco después, y en una imagen sobresaliente, se sacrifica para el Dios de la luz tras haber jugado un papel crucial en las horas previas. En otro espacio, colindante a esa fortaleza donde los héroes de la serie sobreviven como pueden a una horda de zombis que aumenta en tamaño en el momento que Jon Snow intenta dar cazar al  Rey de la noche y este le responde, en todo su jeto (qué gran instante), con una llamada que despierta a los muertos, Theon se deja el pellejo y la vida, en un acto de redención, para salvar a Bran ante el ataque furibundo de las hordas. Finalmente, padece de forma algo ridícula ante el jefe señor de los muertos, hasta que tiene lugar ese final un poco patillero y discutido (¿de dónde sale la guerrera de los Stark?, ¿ningún caminante está por la labor de detenerla?) que concluye con el preciado puñal de acero valyrio clavado en el cuerpo del rey. Segundos después, el efecto cadena barre todo su ejército.

Por el camino, algunas bajas significantes. A las ya mencionadas, hay que sumar la de Lyanna Mormont, quien antes de palmarla logra cargarse a un gigante. O la del fiel escudero de Daenerys, un Jorah que cae en el campo de batalla defendiendo a su amada reina (ahí hay más que una relación de vasallaje y aprecio). Una lista de bajas llevadera antes de marcarse la última batalla, ahora sí, la definitiva, esa que enfrentará al grupo de héroes de los Siete reinos con las tropas y aliados de Cersei, y en las que se espera deserciones, traiciones y todo lo que más nos chana de este producto, y que en esta batalla ha quedado reducido al mero espectáculo y a un tono épico condimentado con gotas de género de terror.

Ante todo, “La larga noche” queda como un capítulo memorable, pero por debajo de ” La batalla de los bastardos“. Una lucha sin cuartel, sin apenas espacio para el diálogo – no se han molestado ni a darles una última línea a los personajes fallecidos, algo que se agradece, la verdad-, que ha resultado vibrante. Especialmente con esa atmósfera sudorosa y angustiosa previa al choque, luego la ejecución en sí ha resultado algo confuso y atropellado, sin ese punto salvaje de otras batallas, y al que le hubiera sentado de maravilla mayor ingenio en el desarrollo del enfrentamiento con tal de despertar mayor asombro o sorpresa en el espectador. Pero reitero, que los instantes más de sigilo, con los personajes moviéndose por criptas y pasillos, y corriendo tras hordas de zombies a la velocidad punta de los de 28 días después han resultado mayúsculos.

En definitiva, un capítulo que cierra la primera parte de la temporada con una nota alta tras dos primeros episodios algo descafeinados.


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