Review

The Good Fight: Review 2×02 “Day 415”

posted by Paloma Méndez Pérez 13 marzo, 2018 0 comments

The Good Fight 2x02

Parecía que la trama de los Rindell iba a dar para dos ciclos, pero los King han decidido que la batería le llegaba hasta el segundo episodio de la segunda temporada. Es perfectamente comprensible que así haya sido. Con temporadas mucho más cortas que en The good wife, no es conveniente abusar de un tema, que si con gran acierto no se cerró la pasada temporada, en esta solo ha servido como continuación del punto y seguido.

Espabila la joven Maia, pese a la incomprensible relación con su pareja; que digo yo que podemos querer mucho a la justicia, pero conviene también querer a las novias, y tras quedar en libertad decide ayudar a la justicia traicionando a su padre. Un Henry Rindell (Paul Guilfoyle) que deja atrás esquema Ponzi, mujer e hija para irse a vivir a Italia, como los marajás, con una profesora de tenis con la mitad de sus años. En esta serie el sentido de la justicia hace que gente de esa calaña, los que roban a la clase trabajadora y se aprovechan de sus familias, acaben siempre pagando.

En estas cuentan con la ayuda de una mujer con no muy nobles intenciones, algo interesada y que en este episodio demuestra que ha entendido la abogacía como el solitario deporte de la manipulación. Es Liz Reddick-Lawrence (interpretada por Audra McDonald) quien después de despedirse antes de ser despedida de la fiscalía, encuentra una posibilidad de venganza prestando ayuda en el caso de Maia Rindell, a quien sus padres parecen haber abandonado a su suerte. Solo con padrinos se bautiza uno y la madrina en este caso es Diane Lockhart quien hace lo que está en su mano para conseguir que la inocente sorprendida hija del matrimonio de ladrones no acabe en prisión.

Se ve que el golpe de la libertad y la justicia otorgan claridad en Maia Rindell quien ofrece sus indagaciones sobre el paradero y la pruebas en poder de su padre a la fiscalía. Bien pensado, las pruebas no le hacían falta ya que es libre y siempre viene bien que mamá no cargue sola con el muerto. No parece que Lenore Rindell sea el genio financiero detrás de la operación de estafa por mucho que tuviera conocimiento de ella.

Pero resuelto este caso no quedábamos huérfanos de trama para la temporada y resulta que hay más ganas de matar abogados en Chicago de las que podríamos considerar prudentes. Ante la plaga de violencia y asesinatos y en estado de conmoción por la situación del país, Diane confiesa a Liz Reddick sus miedos y se pone hasta filosófica hablando sobre la oscuridad. Liz es más de hacer y menos de hablar y aprovecha la situación para sembrar la duda sobre la retirada de Diane, haciendo a su exmarido participe del rumor de la jubilación.

Acabado el caso Rindell, esperamos más derecho en forma de algunas tramas de un solo capítulo, más disputas entre socios y avanzar en la epidemia de asesinatos de abogados.

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