Review

The Good Fight: Review 2×08 “Day 457”

posted by Paloma Méndez Pérez 1 mayo, 2018 0 comments

The Good Fight 2x08

Si la semana pasada hablábamos de las similitudes de The good fight con su predecesora The good wife, en este capítulo debemos hablar de sus diferencias.

La principal que el personaje protagonista es Diane Lockhart (Christine Baranski) quien por cierto está fenomenal en un papel al que parecía que ya le había sacado todo el jugo pero que está teniendo una segunda juventud en este spin off.
Porque si de paralelismos va el tema, en The good fight, Alicia Florrick serían sin lugar a dudas Lucca Quinn (Cush Jumbo) y Maia Rindell (Rose Leslie). Dos mujeres jóvenes con algún hándicap en sus carreras que les impide codearse con directamente con los más grandes, pero que con inteligencia y algo de estrategia consiguen sobreponerse a las inclemencias de la realidad de un mundo bastante machista, racista a más no poder y clasista donde los haya.
Pero Diane es diferente y por eso las infidelidades, que dieron lugar a la primera serie, en casa de Diane son harina de otro costal. El capítulo comienza con la declaración de Kurt McVeigh (Gary Cole) como experto por parte de Diane. Extrañamente el abogado contrario, un jocoso Alan Alda, decide interrogarle sobre cierto particular totalmente fuera de lugar. Extraño en un juicio por responsabilidad civil, en el que las estrategias son como el ajedrez. No se va allí a preguntar cualquier cosa por si cae. El supuesto perjurio de Kurt es parte de una campaña de noticias falsas descubierta por Marisa (Sarah Steele) que al no poderse poner en evidencia se utiliza en favor del bufete de Boseman. En un giro de estilo tenemos testificando a la experta Holly Westfall (Megan Hilty) antigua alumna aprendiz de Kurt además de amante ocasional. En el propio juicio en el que testifica a favor de la parte contraria evidencia que su relación con Kurt sigue vigente. Pues allí no se abren las aguas, ni vuela medio plato. Diane se acuesta con su amigo anti Trump y resume su postura en una frase lapidaria “yo no soy esa mujer”. Que por cierto, volviendo al tema que suele ocupar gran parte de los capítulos, la presidencia de Trump, podría entenderse como una postura por parte de Diane más radical que la representada por Hillary.

Además de noticias falsas y testimonios sobre amoríos en el estrado, el caso defendido por Boseman termina en un acuerdo para que su representado, a la postre un delincuente, cobre la indemnización de la policía, mientras sus casos de inculpación corrupta no se pueden sacar a la luz. Y en esa deriva moral nos encontramos en plena celebración por el acuerdo que hace a algunos millonarios y algunos otros muy miserables (como algún amigo de Jay) y ya no sabe uno que pensar sobre lo que está bien y lo que no. Jay Dispersia (Nyambi Nyambi) hombre cabal y de gran mesura, con un sentido de la legalidad y la ética donde los haya, decide encararse con Adrian Boseman y compartir sus dudas y este no se lo toma con la paciencia requerida. La noche termina sin saberse si el despido fue antes de la dimisión, pero lo más importante es que no debemos perder de vista que gran parte de la trama de la temporada son los asesinatos de abogados acusados de falta de ética por sus clientes. Igual solo estábamos presenciando como se sientan las bases para un ataque.


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