Review

Transparent: Review 4×01 y 4×02

posted by Omar Little 24 septiembre, 2017 0 comments

Transparent 4x02

Desde que hemos conocido que Jill Soloway se apartaría del mando de control de Transparent, para en su lugar, centrar  esfuerzos en el hemano desatendido e infravalorado I, love Dick, la sensación reinante es que tras la cuarta temporada – lanzada ayer en bloque sobre la plataforma Movistar + – esa magia contagiosa que llevaba al espectador a pedir el ingreso en la familia Pfefferman se evaporará o disminuirá.

Ya habrá tiempo para confirmar el desgaste tras la marcha de Soloway como empleada full time, de momento la cuarta temporada – al menos los dos primeros capítulos que ha podido ver este servidor- arranca lúcida, resplandeciente y divertida como acostumbra, dejando al espectador, durante la irrupción de los títulos de crédito finales, con una sensación de “Qué hermoso es vivir otras realidades paralelas más oxigenantes a este gris presente”.

La temporada ha empezado como se esperaba, sin bodas, ni grandes oficios religiosos, sino recuperando a cada uno de los pilares de la família en su actual situación. Maura dando clases en la universidad y anunciando a sus pupilos que se va de viaje a tierra santa para dar una conferencia sobre género y judaísmo, Ali respondiendo las preguntas acusadoras de un comité que investiga las denuncias por abusos a su antigua tutora y amante, Josh pasándolas canutas intentando mantener la calma ante el temperamento histérico de una madre que acoge en su casa y Sarah disfrutando de sexo con su ex-marido.  O sea, sin cambios a la vistas, pero en enredos emocionales y vitales distintos.

Un capítulo de pura introducción  que ha tenido, sin embargo, instantes de gloria. Como esa primera reunión familiar, que adquiere un tono angustioso, incluso tétrico para Ali, como si se hubiera fumando una maria triposa y estuviera teniendo un mal viaje, aunque en realidad el efecto, que tan bien acentúa la cámara y sus encuadres, obedece al mareo provocado por los comportamientos y filias de los grandes de la casa, algo que lleva a los tres hermanos a escaparse a la azotea con la intención de colocarse de verdad y criticar la velada, pero al final, olvidan las drogas porque se ven envueltos en un cuestionario que pone a prueba su adicción al sexo, ninguno de los tres la pasa. Excusa para el día siguiente hacer una visita muy divertida y nutritiva a un centro de Michael Douglas anónimos.

Por su parte el capítulo 2 ya se ha metido de lleno en materia Soloway. Diálogos de una agudez desarmante, exploraciones sexuales, de género e identidad que nadie se había atrevido a tocar, situaciones hilarantes y una carga emocional en los personajes desarmada con esta sutileza superior de la que siempre se ha valido la ficción de Amazon.

Ha sido un capítulo soberbio coronado con la delirante secuencia del aeropuerto. Un viaje tripado a la cotidianeidad insana del arco de seguridad de los aeropuertos donde se nos ha hecho pasar de la risa tonta a un angustiante proceso donde lo absurdo, lo indignante y lo hostil han colisionado. Me refiero a ese momentazo en que Maura ha tenido que ser registrada por agentes aduaneros (¿se llaman así?) y nadie de los presentes sabía qué procedimiento seguir con una persona transgénero. Y eso es solo el punto de partida de este viaje a Israel, aún en suelo Trump, no puedo imaginarme las que desventuras que van a vivir en Tierra Santa…pero de entrada…agradecido de que esta maravilla siga existiendo en estos tiempos de asco y oscuridad.  


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