Review

Twin Peaks: Episodio 1×06

posted by Omar Little 12 junio, 2017 0 comments

Twin peaks 3x06

La propulsión del arranque de Twin Peaks ha quedado definitivamente desacelerada en los dos últimos capítulos. Esa tan desconcertante como desafiante con el intelecto entrada ha perdido pegada al entrar en una ritualidad costumbrista de lo más loca. La serie sigue acercando posiciones al desembarco definitivo a Twin Peaks, pero resulta que ese escenario es el más insustancial en la reimaginación de Lynch sobre su propia criatura.

También se está tensando demasiado el Better Call Saul de Twin Peaks, la parodia extravagante e hilarante del agente Cooper en Nevada. Se está alargando demasiado el retorno a la compostura original, aunque en este episodio parece que hemos sido testigos de ciertos destellos de cordura, al menos, bajo la interpretación de esos garabatos por parte del jefe de Dougie  ( la clave está en quien interpreta lo irresoluble, parece volver a indicar Lynch con esa escena). Pero, personalmente, esta cadena de casualidades delirantes está empezando a perder estímulo. No ayuda tampoco el personaje cambiante de Naomi Watts, quien ha arreglado con mano de hierro la deuda de Dougie con los prestadores criminales.  

El Doppelganger malote de la versión paródica no se ha personificado esta vez, y su pata del relato ha quedado reducida al encuentro de Albert con la mítica Diane en un bar de copas de una ciudad por esclarecer.

Así pues todo el peso de la trama ha conducido a Twin Peaks, donde tampoco es que hayan sucedido demasiadas cosas. Lo más interesante, a nivel narrativo, ha sido la rabieta de ese chico que lleva el fuego dentro y fuma en los interiores de los bares, quien tras sentirse humillado por un narcotraficante alucinado y de viñeta mala, ha atropellado a un chico en presencia de su madre. Sin duda un personaje interesante. El ayudante indio del sheriff ha resuelto un misterioso hallazgo en la puerta de un inodoro. También ha habido espacio para introducir algún que otro nuevo personaje, y hemos descubierto a varias víctimas colaterales de intervenciones militares yanquis recientes. Por último, la clausura ha vuelto a darse con un número musical, esta vez de Sharon van Etten, en el Bang Bang Bar de Twin Peaks.

En definitiva poco o nada relevante ha sucedido en este capítulo. Aunque la serie sigue desconcertando, y planteando acertijos de difícil resolución, la última hora de Twin Peaks ha dejado una de cal y una de arena. Especialmente doloroso ha resultado introducir lo ridículo en la ecuación, por lo general, un adjetivo poco usado en el diccionario utilizado para describir la obra de Lynch. Algo que sin embargo define bastante acertadamente la secuencia del encuentro del narcotraficante y su tropa recién salida de la guerra civil de Liberia para pactar la distribución de cocaína asociándose con el oscuro chico que, minutos después, atropella al inocente niño. Un accidente cuya ejecución visual también ha dejado bastante que desear, destapando la careta menos aplaudible del genio de Carretera perdida. Por último, también para borrar, esa secuencia de un enano irrumpiendo en oficinas bajo el espíritu de Patrick Bateman y un punzón en alto para perpetrar una masacre salpicada de sangre mientras la música extradiegética que acompaña es una pieza hip hop que parece implosionar en el universo Lynch como un artefacto desconocido y no bienvenido. Un movimiento con el que ha vuelto a desconcertar por lo inesperado y alocado, por estimular sensaciones opuestas, pero el porqué de la su inclusión sigue en el aire.

Las únicas notas del más allá (la habitación roja), ese “don´t die” soltado al agente Cooper, parece tener un efecto llamada en una serie que empezó por todo lo alto, y que esperemos que inicie la remontada previsible en los tres próximos capítulos que darán el cierre a la primera parte del regreso.


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