Review

Twin Peaks: Episodio 3×15

posted by Omar Little 23 agosto, 2017 0 comments

Twin Peaks 3x15

La parte XV de Twin Peaks lo ha tenido todo: amor, terror, muerte, amago de resurrección y homenaje póstumo. Un capítulo antológico con el que han borrado de cuajo cualquier mota de duda alrededor de este retorno.

Porque a sus 71 años David Lynch sigue siendo el DIOS de muchos. Si no dejad un comentario en esta entrada diciéndome qué otro director es capaz de usar a Otis Redding, ZZ Top y The Veils en menos de una hora y salir victorioso.

De entrada se nos ha obsequiado con un relato de amor cursilero, de estampa clásica hollywoodiense con ese clímax en el Double R. Diner, cuando Ed y Norma han podido, por fin, estar juntos y comerse la boca, después  de que a primera hora de la mañana Nadine y su inseparable pala, le diera permiso a Ed para juntarse con su gran amor, y después de que Norma se sacará la cadena profesional y sentimental adquirida con el tipejo ese de la franquicia de diners. Todo potenciado con las cuerdas vocales de Otis Redding, capturado en riguroso directo en el Festival de Monterrey (ole tú, Sr. Lynch).

Aunque la felicidad del momento pronto ha dado paso a los momentos más tenebrosos, inquietantes y sombríos con la presencia del Cooper malo. El mismo que ha llegado a la recurrente gasolinera del mal con la intención de reunirse con Phillip Jeffries, y que, después de sortear habitaciones y universos pesadillescos(¿por la Black Lodge?), ha empezado a hablar con Phillip Jeffries, ahora convertido en una cafetera expendedora de humo. Su conversación sobre la llamada de éste, una tal Judy y reviviendo de nuevo esa aparición del Jeffries Bowie en las oficinas de Philadelphia. A un ritmo Juego de tronos temporada 7, el Cooper malote ha salido de ese universo y se ha encontrado el hijo de Audrey Horne apuntándole con una pistola, y pidiéndole saber. Obviamente las tornas han cambiado, y tras sugerirle amablemente que ni se le ocurra volver a amenazarlo, le ha invitado a subir a su coche donde tendrán tiempo para seguir hablando.

Y hablando de Audrey, esta sigue en su peculiar El ángel exterminador con su enano, con lo que cada vez cobra más sentido de que esté atrapada en un centro psiquiátrico.

Por su parte el calabozo de Twin Peaks sigue aumentando, cada vez más cerca de convertirse en la versión macabra del camarote de los Marx. Los últimos en sumarse James y brazo biónico, que previamente habían dejado en coma a dos tipos en el Roadhouse.

La nota más amarga y triste la ha puesto la despedida de la mujer del leño en el plano diegético y en el extradiegético – Catherine Coulson murió al poco de concluir el rodaje de la vuelta de la serie –  cuando llama a Hawk para avisarle de que “I’m about to die”. Una muerte del personaje, y de la actriz que ha ido siempre vinculada a este, que tiene su momento de duelo cuando Hawk reúne a los suyos para confirmar el deceso de un personaje tan inolvidable.

Ni taza de café, ni donuts, ni pastel de cereza, lo que podría devolvernos al añorado agente Cooper, es el Sunset Boulevard de Billy Wilder. Esa peli que Dougie intercepta por casualidad jugando con el mando mientras engulle trata de chocolate, y que acapara toda su atención cuando alguien menciona a “Gordon Cole” – el padre de todo esto, y nueva suma a los guiños de la casa. Ese flash revelador conduce a Dougie hasta el enchufe más cercano donde clava el tenedor para electrocutarse, provocando además un apagón en toda la casa…en pocos días sabremos si The real and only is back.

Otra pequeña viñeta se ha abierto en Las Vegas, con los sicarios del otro Cooper, en este caso Jennifer Jason Leigh cargándose a Duncan Todd y a su ayudante.

Y un último momento de intranquilidad lo hemos vivido de vuelta al Roadhouse, cuando una tal Ruby, después de ser desalojada de mala manera de su mesa por dos “Sons of Anarchy”, ha empezado a andar como un gusano hasta la zona de baile y lanzar un grito en harmonía con la música de The Veils.

El retorno de Twin Peaks se acerca a su fin, el tiempo se agota, las historias se acercan entre sí. Lo peor es tener que empezar a despedirse de una sana costumbre que nos ha alegrado las pasadas quince semanas. Lo mejor es que nadie es capaz de imaginar lo que Lynch h ideado para las siguientes tres horas.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.