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The Good Wife: Review 7×09 “Discovery”

posted by Paloma Méndez Pérez 6 diciembre, 2015 0 comments

The good wife 7x09

Como si no tuviéramos suficiente con las estupideces que hacen los políticos en España durante la campaña, ahora también tenemos ración de The Good Wife con además nuevos rumores sobre una candidatura de Alicia, ¿a qué? A lo que quede libre, que en eso Alicia Florrick parece una política española más que de Chicago.

Tenemos de vuelta al personaje de Monica Timmons. Aquella recién graduada que buscando prácticas de verano encontró toda la condescendencia que le quedaba en el bolso a Diane y que era mucha, además de varios comentarios que no debería haber recibido ni aunque se hubiera llamado Little de apellido. Así que la muchacha con más cabreo que Spike Lee con Reggie Miller, ha vuelto a Lockhart/Agos en busca de asesoría jurídica y representación, que parece ser su especialidad, que ya sabemos que de tratarse con otras razas van un poco más cojos. El caso se basa en una posible discriminación hacia barrios con mayoría de residentes negros por parte del sistema de localización de Chumhum. Estas áreas aparecen marcadas como poco seguras o conflictivas y provocan que el GPS proponga rutas alternativas impidiendo el acceso a los comercios de la zona que acaban condenados a permanecer en una especie de gueto sin acceso a nuevos clientes. Así se nos presentan Diane y Cary con Monica quien parece mucho más preparada para la acción que los otros becarios que hemos conocido, representando a la propietaria de una tienda que ha visto reducida su clientela al quedar su calle incluida en una de estas zonas a evitar. Para representar los intereses de Chumhum, Louis Canning decide contar con Florrick/Quinn, porque son muy buenas abogadas y no nos engañemos porque Canning quiere evitar el monocolor en su banquillo. Hasta aquí fácil, un posible caso de discriminación, con la dificultad de incorporar esa vertiente tecnológica para llamar a varios expertos al estrado y con la típica excusa de nosotros no somos racistas, son nuestros usuarios los que vuelcan esos comentarios y deciden sobre la seguridad o no de los barrios. Esta última polémica ya parece más interesante y acaba derivando en un cataclismo legal cuando el juez decide no limitar el descubrimiento al software de localización sino ampliarlo a todas las herramientas de Chumhum. Ahí hay premio cuando adaptando el caso del fallo en el reconocimiento facial de google, que etiquetó como gorilas a unas chicas afroamericanas, Chumhum se revela como una empresa más bien homogénea de programadores masculinos, blancos, y de la misma edad. Google se disculpó por cierto y seguro que están mejorando la técnica, que además de racista con errores de ese tipo solo demuestra que era una porquería. Aquí no solo Chumhum hace como que allí no ha pasado nada, también Alicia Florrick decide etiquetar ese descubrimiento como no relevante para la parte contraria. Cabreo del juez, mucha vergüenza que pasar para la mujer del gobernador y la sombra de Canning cada vez más alargada. Si la semana pasada era Diane la que debía traicionar sus principios progresistas, ahora ha sido Alicia la llamada a las armar por el ejército enemigo. Lo que pasa es que en este caso las pataletas han sido mucho más leves, además de que Alicia actúa de una forma poco profesional y aquí para los casos que nos (les) gustan como para los que no, siempre habíamos tenido claro quiénes eran los íntegros y quiénes no.

Vamos al cotilleo. Tenemos un conato de historia a la vuelta de la esquina. La relación entre Cary y Quinn que se van de discotecas juntos (lo que le puede gustar a esa mujer un baile). De todas formas ya dijimos que esto de Quinn y Jason era el remplazo del dúo amiga y amante que antes eran Kalinda y Will. La pareja Eli y Courtney, no es que destilen un gran amor pero están contentos y vemos como sustituyen la pasión por intriga política que al final es lo que nos gusta de ello y lo que a ellos parece gustarles más. Los que sí que tienen una bola que no se la tragan ni con disolvente son Jason y Alicia. Para no haber fornicio, hay mucho drama ahí. Mucho ruido y pocas nueces, que si le toca el brazo (esta mujer debe de venir muy de nuevas, porque aquí venimos de que la gente se toque mucho más), que si te mando a la ayudante a casa para que enfríe el ambiente. Y todo esto para tener conversaciones a medias, frases sin terminar y mucho alcohol de por medio. Yo a lo mejor estoy loca pero esto parecía más fácil antes.


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