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The Good Wife: Review 7×12 “Tracks”

posted by Paloma Méndez Pérez 22 enero, 2016 0 comments

The Good Wife 7x12

De la propiedad intelectual y los derechos de autor sobre la música trata este capítulo, y como si de un patrón se tratara nos vemos con varios escenarios conocidos.

Empecemos con la primera consecuencia del capítulo anterior. El gobernador está de vuelta en su despacho de Springfield y con él Eli Gold como jefe de gabinete. Cerramos el capítulo de las elecciones, decimos adiós a Margot Martindale y le devolvemos a Eli el despacho ese en el que la puerta no golpea contra el escritorio al abrir. Quizá un poco más de buen rollo entre ambos habría dado mejor resultado en las votaciones, pero hacen bien los King en cerrar una deriva electoral que a esta serie le quedaba grande. No se va la exasesora sin una advertencia: “un gobernador derrotado tiene una diana en la espalda”. Lo que le faltaba a un Gobernador Florrick no en sus mejores momentos. Pero no debemos olvidar que esa solía ser la situación habitual de Peter, que la mierda le llegara hasta el cuello. Lo hemos visto hasta en la cárcel y en aquellos tiempos un político en la cárcel era una novedad.

Otra vuelta es la de Marisa Gold (Sarah Stele). Se presenta a darle la vara a papá para que la contrate de algo y este la manda con Alicia sin piedad. La niña se lleva un exabrupto que no le toca, ya se sabe eso de los justos y los pecadores. Intuimos que su inclusión en la última escena no es casualidad y que tendremos a la muchacha con nosotros en próximos capítulos. No hay que perder de vista que acabamos de superar la mitad de temporada y que estos pueden ser los últimos 10 capítulos de la historia de Alicia Florrick, seguramente querrán acabarlos con clase apoyándose en los secundarios que mejor han encajado en la trama y sin duda uno de ellos es Marisa Gold. A propósito, para hacerle hueco laboral a la joven hebrea, Alicia ha despedido a su hija. Normal que quiera retomar las riendas de la familia y ocuparse ella de Grace en lugar de lo que mayormente habíamos visto hasta ahora.

El caso que ocupa el capítulo es otro retorno a tiempos pasados. No solo el personaje de Rowby Canton, que ya apareció allá en 2014. Además tenemos otra vez ese binomio juicio sin mucho que aportar a nuestros conocimientos jurídicos y acusado pintoresco, que nos ayuda a pasar el rato. El derecho no es la juerga que os imagináis. Lo que no logro comprender es qué ha hecho el personaje de Lucca Quinn para terminar en brazos del cantante loco de nanas. Es un personaje independiente, inteligente y además se han buscado a una actriz guapa sin caer en lo obvio. Desde aquí no seremos nosotros los que nos opongamos al amor, pero una cosa es lo esporádico y otra muy diferente es el desparrame de carantoñas del capítulo. Nos hemos vuelto todos locos. Fijo.

Pero todavía tenemos una vuelta más y esta es bastante importante. Como esto del derecho da trabajo a multitud de criaturas hambrientas, el robo de clientes ha sido un clásico de esta serie. Algo así pasó cuando Alicia abandonó el Lockhart/Gardner (todas las veces que lo ha hecho). Aquello no pasó de ciertas tensiones con Diane. Ahora estamos más nerviosos y es porque los clientes están corriendo en dirección contraria, principalmente por la ausencia de una infraestructura acorde con la labor de Florrick/Quinn. A esto responde Cary Agos con una oferta a ambas abogadas para hacer otra vez la mudanza a la casa de mamá, para no cerrar esto de cualquier manera. Y ahí nos dejaron, más en dos semanas porque la próxima no habrá capítulo.


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