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The Good Wife: Review 7×16 “Hearing”

posted by Paloma Méndez Pérez 17 marzo, 2016 0 comments

The Good Wife 7x16

Por fin encontró Alicia algo más provechoso que hacer que inventar combinaciones de tequila. Se llama Jason (Jeffrey Dean Morgan), es investigador, no sabemos por qué seguía a Alicia, sospechamos que él responde con evasivas cuando se le pregunta, y está de acuerdo en la superioridad del león como depredador. Le damos el visto bueno. Veronica la madre de Alicia, su hermano, el que entrega citaciones del juzgado de Eli Gold también están de acuerdo. De hecho Eli no se pronuncia porque tiene cosas más importantes sobre las que discutir; pero normalmente si se opone lo notamos, así que lo contamos entre las voces a favor.

Han decidido en The Good Wife hacer algo como el camarote de los Hermanos Marx y es que además de graciosos estos guionistas son amigos de las repeticiones y de los patrones. Deben de tener un matemático dentro. El capítulo empieza con casi jornada de puertas abiertas en casa de Alicia y continua con un concepto como ese repitiéndose antes o después. Gente que acude como por llamada de la naturaleza a un sitio a que le pasen casualidades. Como entrar en un baño de minusválidos para encontrarse con la oportunidad de escuchar la declaración del agente del FBI ante el gran jurado, cosa que es máximo secreto para que nos vamos a andar con tonterías. Allí se pelea Eli con minusválidos de todo pelaje, a veces hasta permitiéndoles el paso, ¡qué barbaridad de buenas formas!. Se consigue enterar de cierto nombre y después de mucho investigar, Cary Agos le ilumina con alguna información sobre dicho caso, de cuando él era el ayudante del fiscal. Resulta ser un juicio por un delito a bordo de un vehículo cuyo acusado contó con abogados defensores de los que valen un primogénito. No sabemos de quién era amigo pero alguien apunta hacia el gobernador Florrick, tranquilidad que mala hierba nunca muere.

Además de cotillear, la razón por la que la familia de Alicia la visita en casa, es porque Veronica en una de sus meditadas decisiones invirtió 100.000 dólares en un chiringuito financiero de los que huelen a timo a kilómetros. Al final es Jason el que ingenia una triquiñuela para pillar al timador por seguir recomendándole inversiones a su ¡suegra!. Que se ve que es razón suficiente para meter a alguien en la cárcel, porque ya es como notorio que eres pardilla y que sigan aprovechándose es motivo de reclusión.

Donde sigue habiendo cierta tensión es en villa Lockhart Agos. Y ahora voy a decir una cosa que a las fans del abogado infantil a lo mejor les sienta mal. El chaval es muy mono, estaba muy guapo de novio de Rory Gilmore, pero no tiene esa ansia ganadora que destilaba Will Gardner ni la tendrá. Que Diane Lockhart le quiera pegar la patada es más que normal. No llegas a ser la abogada de más prestigio de Chicago apadrinando inútiles. Estaba en una necesidad y buscó asociarse con Cary y Alicia, los llevó de vuelta al top de los despachos y ahora está reinando como es normal que haga, porque es de lejos quien domina el panorama en Lockhart Agos.

Desde aquí pedimos más minutos para Diane en su demostración de que si ella no estuviera esta serie la podrían haber ambientado en una panadería, y más para Jason y para la telerrealidad de depredadores de la selva. Es que quien puede imaginarse a un tío así viendo programas de cocina. ¡Bah!


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