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The Good Wife: Review 7×18 “Unmanned”

posted by Paloma Méndez Pérez 11 abril, 2016 0 comments

The Good Wife 7x18

El ultimo capítulo de The Good Wife me ha devuelto una habilidad que pensaba había perdido; la de la videncia. He visto el final de la serie y no sé si hay polvo en el ascensor o no. Que yo apuesto por el sí, porque es una tradición y ya sabemos que al matrimonio King le gusta mucho una referencia circular. No me lío, volvamos a lo que he visto, Alicia Cavanaugh abriendo su propio despacho. ¿Que quién es esta? Es Alicia Florrick con su nombre de soltera. Y es hora de que en esta serie se hable seriamente de un divorcio por mal que al gobernador Florrick le siente. Y por muy católica que Grace sea.

Otra cosa que parece cierta es que el caso contra el gobernador es algo serio. No solo es esa maniobra del fiscal contra Eli Gold, triangulando un caso contra él que puede acabar con Marisa testificando. Además es la sensación de que la citación a Cary es algo más.

Vayamos con el joven socio. No sabemos si es la crisis de los ¿35?, pero después de casi jugarse la perpetua ahora esto se le ha hecho cuesta arriba. No es la primera pelea de socios que ocurre en Lockhart Agos, por qué esta vez las intrigas han afectado tanto a Cary no es explicable sin el efecto de la citación en el caso que la fiscalía construye contra el gobernador. Por ahora sale del despacho con la cara de beberse un mojito y no en un bar de abogados de Chicago.

Ese es otro gran tema, ese momento Scandal del governador entrando en el piso de su mujer para encontrarse con Jason en calzoncillos bebiendo café. Es comprensible que el investigador se enfade, porque una pelea de gallos no es algo que a uno le guste sobre todo si le pilla a uno sin desayunar. Alicia resuelve esta cuestión como resolvió la de la semana pasada mirando para adelante.

El caso que ocupaba esta semana trata sobre el uso privado de los drones y está ahí para indicarnos que ni los jueces, ni las leyes, ni los abogados están preparados para los avances tecnológicos. Un terapeuta tiene una vecina empeñada en utilizar un dron para la vigilancia del barrio, lo que pasa es que cuando eres terapeuta a veces a tus pacientes no les gusta que les graben. Protesta, denuncia y hasta dispara al dron y la conclusión es quién sabe lo que es legal o no. Al final parece que tener un dron sobrevolando tu hogar lo es.

El final fue otro clásico, una decisión de Alicia en diferido ahora que tenemos parón. Yo como he dicho al principio apuesto por el divorcio.


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