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The Walking Dead: 5×01 “No Sanctuary”

posted by Omar Little 13 octubre, 2014 0 comments

TWD No Sanctuary

Hemos sufrido todo tipo de vejaciones. Se nos ha humillado y ridiculizado en foros online, pero también en la plaza publica. Nos han escupido y meado prácticamente en la cara desde esa desastrosa estancia en la granja. Pero por fin, resistir como seguidor de la irregular The Walking Dead nos está reportando nuestras recompensas.

Si ya el segundo tramo de la cuarta temporada se instalaba en lo positivo, el arranque de la quinta confirma las sospechas de que la producción anda encarrilada en el buen camino con uno de esos capítulos redondos, en los que no hay ni que molestarse en cambiar una coma.

Poco a poco parece que los guionistas y el equipo involucrado han cogido el punto exacto de cocción. Algo que mi cabezota quiere pensar que se reduce a  tener claro que el verdadero enemigo en la situación que plantea la ficción proviene del lado humano, y que los zombies, en parte porque los diseñaron como lentos y torpes (pero bastante salvajes en este capítulo, por cierto), no es más que el atrezzo de ese escenario, con el que divertirse de vez en cuando.

A partir de esta línea spoilers

Y así lo han entendido en una entrada de temporada frenético, festivo, demoledor, todo un salpicadero de la hemoglobina más anhelada por los fans de la serie. Los primeros cinco minutos pujan fuerte por disputarse el mejor arranque de temporada del año con los de The Knick. Sin tiempo de colocar nuestro culito en el agujero pertinente de nuestro sofá, el capítulo ha arrancado como una estampida de bisontes infectados de Creutzfeldt Jakob, y cuando aún no sabíamos muy bien por dónde nos venían las sacudidas nos han estampado contra la pared con una virulencia que solo habíamos presenciado una sola vez en toda la serie, en la cuarta temporada, cuando Rick decide homenajear a Mike Tyson y aprovisionar su estomago de carne humana.

El degolladero humano que hemos presenciado en estos primeros cincos minutos nos ha dejado sin habla, con la presión muy baja, y con el orificio bucal óptimo para dar la bienvenida a Nacho Vidal. Un pico de violencia hiriente y animaloide que no es nada normal de ver en un producto con estas audiencias tan amplias.

Tras ese violento arranque la cosa no ha menguado en prácticamente ningún instante. Parecía que la cabaña con el negrazo y el redneck podría ser el respiradero del capítulo, pero al final ha resultado que tampoco, ha habido chicha y una pizca de tensión.

La mecha ha prendido al segundo y ha empapado el resto de minutos. Detonando a lo grande cuando Carol ha llegado allí con su artillería pesada. Aunque la explosión del tanque con un cohete de 15€  y sin apuntar haya sido tan patillera como cualquier movimiento de Macgiver, y aún así, nos la ha sudado bastante porque eso ha desencadenado en 40 minutos de acción non stop en la que las balas, los machetes, y la carne humana colgando de garfios se han dado de leches y entrecruzando sin pedir permiso.

Ha sido tal la locura, que un servidor casi ni se ha enterado de qué coño era el Santuario, más allá de un refugio para peña chaladísima con añoranzas de Waco y con ínfulas de Ed Gain.

Pero lo más sorprendente de todo es que los guionistas han finiquitado ese escenario en 40 minutos. De tener a los protagonistas de la ficción más agarrados por los huevos que Michel a Valderrama, a salir por la puerta grande de ese santuario “asylum”. Y es que como digo, parece que los guionistas van aprendiendo de sus errores, y lo que hubiera apostado en bwin que iba a costarles 3 o 4 capítulos salir de ahí, se lo han pulido en uno. Bravo.

Es tal la bravura con la que han acometido a lo largo de todo el episodio, que este sirviente vuestro se siente perdido a la hora de apuntar por dónde podrían ir los tiros de la serie desde este instante. Camino a Washington DC, vale,  pero con varios altos por el camino me imagino, ¿no?

Un capítulo que por tener, hasta ha tenido momentos de ternura, como ese reencuentro del grupo con Carol (lavada y cambiada de forma milagrosa), quien se ha ganado la reconciliación con Rick después de sacar al grupo del infierno anal en el que se encontraban. Único motivo (conveniencia del guión) por el que se explica que vaya Carol a su rescate y no el negrazo de Tyresse como sería lo propio.

Otro apunte muy interesante es ver cómo Rick, líder indiscutible de la manada, tiene esos brotes psicóticos, aquí saliendo a la superficie cuando insiste en aniquilar a la escoria que los retenía. Luego en un intento, un poco burdo, de explicar el origen de ese santuario express, hemos visto a la mujer que se encuentra con Carol, y al líder con cara de cantante de grupo folk, encerrados, tiempo atrás, en uno de esos containers esperado ser adobo para The Butcher, y soltando esa frase que reza algo así: “O eres carnicero o eres ganado”, que vendría a resumir el capítulo.

Así que difícilmente nos podríamos imaginar un capítulo tan contundente y rabioso, si hasta los personajes nuevos se les ha tenido que dar entrada ya en los segundos finales, en el epílogo, por falta de espacio. Por cierto, es él, ¿no? ¿Lennie James? visto en Line of Duty y Low Winter Sun.

A mí ya me tienen subido al barco y con la cabeza bien alta por no haberme unido al motín. ¿Vosotros?


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