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The Walking Dead: Impresiones 5×10 “Them”

posted by Omar Little 16 febrero, 2015 0 comments

The walking Dead 5x10 Them

Tras faltar a nuestra cita de la semana pasada por causas mayores aún no esclarecidas – algunas líneas apuntan a saboteadores que tumbaron Internet, otras lenguas hablan de fuertes ventiscas y nevadas como la causa más probable – reemprendemos nuestro compromiso de pasar revista semanal a The Walking Dead, ahora que Rick y los suyos han vuelto tras el parón con el que la AMC le gusta tocar las narices.

Si no has pasado la tormenta en la cabaña del tío Sam mejor quédate quietecito donde estás.

Ver The Walking Dead se ha convertido en un libro abierto, donde uno puede colarse en la oficina de los guionistas sin necesidad de desplazarse a LA. Con el despropósito acometido en el 5×09 se pudo hasta explorar el recto del equipo de guionistas. Clásico capítulo de relleno en que los becarios se ven en un apuro por falta de material, y los productores siguen dando la lata de que hay que reducir costes mediante el equipo artístico, con lo que la única salida es la de cargarse un personaje, y para ello, montan un viaje relámpago, y sin sentido, a la aldea de Will Smith Jr. La putada es que el personaje en cuestión fue Tyreese, a quien personalmente le confesaba aprecio, y no fue una muerte limpia. Más bien bochornoso por todo el espectáculo Más allá de la vida y Shyamalan que montaron alrededor. Rozando lo infame vaya.

Con esas energías, y mentalizado a pasar por una de esas fases de estupor cancerígeno a las que te obligan a pasar en esta ficción , las expectativas para este “Them”, eran nefastas, quizás ahí radique que haya salido de la proyección bastante satisfecho.

Explico el contexto con el que ha sido consumido, porque supongo que para la gran mayoría habrá sido uno de esos capítulos pelmazos en los que no pasa nada. Y curándome en salud, y antes de que otros saboteadores me dejen sin internet y luz durante otra semana, os doy la razón. Pero prefiero un capítulo más de contención que de acción, de supervivencia minimalista, que la vergüenza que nos hicieron pasar la semana pasada.

“Them” al menos está articulado para acercarnos emotivamente a algunos de los personajes a quien deciden dedicar los minutos, que no son otros que a los que no se les ha hecho ni puñetero caso en el anterior. Básicamente el recorrido del capítulo, con el hambre apretando, y la sed haciendo mella en las fuerzas físicas y mentales del grupo dirigiéndose a pie hacia Washington, es para remarcarnos la pérdida de fe. Lo subrayan a un nivel religioso, luego la tormenta y el plano de una biblia les servirá para seguir jugando con las alegorías bíblicas, pero especialmente inciden en la pérdida de fe en sobrevivir, en el desencanto propio de alguien que ya no sabe a qué agarrarse para vivir. Especialmente recrudecido en el caso de Maggie, que tras haber perdido a toda su familia se ve lógicamente abocada a la depresión y a la negritud en la que vive Europa desde los últimos 7 años.

No le anda lejos un Daryl, el impecable hombre de hierro que por primera vez vemos romperse cuando estalla en lágrimas en una escena que de por sí justifica el capítulo, y los 40 minuto perdidos en el anterior.

No son los únicos, y cada uno canaliza esa desesperanza a su manera, unos con alcohol, otros con violencia, otros quemando sotanas. De hecho solo se salvan del augurio pesimista un Rick intentando avivar la alegría, así como Glenn y Carol.

Así pues el capítulo se guía mediante la falta de alimento, agua, alojamiento y fe, y cómo todo ello erosiona al grupo, convirtiéndose así en otro conflicto, este más invisible, y por lo tanto la recompensa para el espectador es mayor.

Tras esa tormenta que va cambiando de signo, de amenaza a aliada, y que da pie a otra emotiva secuencia de todo el grupo dándolo todo para evitar la entrada en la cabaña de la horda de zombis, el capítulo termina con un cliffhanger efectivo, con la irrupción de un inglés inmaculado que parece salido de una programa de viajes y que asegura traer noticias buenas, aparte de un cargamento de Font Vella considerable. Si no fuera porque ese mecanismo narrativo ya ha sido utilizado, me ilusionaría con lo que pueda pasar en el próximo capítulo, pero en realidad, solo deseo que lleguen de una maldita vez a la capital.

Por el momento, me quedo con que el capítulo al menos ha desarrollado un cambio de signo en los personajes (de pérdida de fe por vivir a recuperarla) con los escasos acontecimientos que plantea, y que resulta más efectivo para simpatizar con éstos que toda la basura lacrimógena volcada en el anterior.


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