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The Walking Dead: Impresiones de la mid-season temporada 4

posted by Omar Little 3 diciembre, 2013 0 comments

Walking dead too far gone

Hay muchas dichas que albergan grandes verdades, pero la de que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra cobra su máximo esplendor cuando nos referimos a los guionistas de The Walking Dead. Llegados al ecuador de la cuarta temporada vuelven a salir a flote algunas de las manchas que acarrean que The Walking Dead nunca pueda llegar a ser un producto AAA en la infalible escala S&P.

Y la verdad es que todo había empezado bien. Los personajes principales recluidos en sus celdas, algún personaje nuevo fichado de la órbita del Dios D. Simon, las típicas salidas en búsqueda de suministros y medicamento que acaban desembocando en matanzas a lo san Quintín, un nuevo marco de relaciones entre los personajes,  y los mínimos matices para describir a los personajes principales, básicamente, concentrados en Rick. Los clásicos derroteros de la serie que te conducen al entretenimiento simple, sí, poco atrevido, aún más, pero puro, efectivo y despreocupado que contenta a los pocos no críticos con el producto.

Sin embargo, hay mentes retorcidas dispuestas a joderlo todo. Si la gran larca de las primeras temporadas fue la presencia de Shane (aún recuerdo con una sonrisa cuando se lo cepillaron), en la cuarta temporada podríamos decir, que más de un soltó un respiro de alivio cuando en los primeros capítulos no había ni rastro del gobernador. Aunque todo el mundo sabía que ese villano de postín volvería a aparecer, nadie en su sano juicio hubiera apostado por el retorno que se empieza a mascar en el capítulo 6.

Aceptábamos repetir escenario, aceptábamos repetir patrones de conducta en los personajes, aceptábamos argumentos machacados por la propia serie, e incluso conflictos explorados, ¿pero de verdad era necesario martirizar al espectador con un déjà vu tan evidente? ¿Hay los santos cojones de repetir villano y mismo enfrentamiento de una temporada a otra, y con solo seis capítulos de distancia?….pues parece que en The Walking Dead sí (pero ¿por queeeé?). Y solo lo puedo achacar a dos motivos:

1. Todo el potencial creativo, toda la masa neuronal en tareas de guión, la AMC prefirió volcarlo en Breaking Bad, con lo que ahora que esa joya ha terminado, es posible que los despachos donde se gestan los guiones de esta serie aumenten la densidad neuronal.

2. Es conocido por todos el cariño que la sociedad norteamericana tiene con el western. Y por eso no han querido renunciar a otro duelo en el Ok corral. La prisión como fuerte, la trouppe del gobernador como los indios que quieren usurpar la libertad y que cortan cabelleras a su paso.

Pero aún ha habido un tema más exasperante en este tramo final de la primera tanda de capítulos, y son los casi 90 minutos que nos hicieron perder para plantear una redención del personaje del gobernador a través de la historia con esa familia, descubriendo su lado más humano, que al final no ha resultado ser más que una patraña pierde dosis, y mal ejecutada (¿o alguien se zampó una historia de amor y unos vínculos afectivos tan estrechos en tan poco tiempo?)

Sin embargo todo tiene su reverso positivo, y la conclusión de este “Too far gone” subraya ese aspecto . Todo parece indicar (crucemos dedos) que decimos adiós a la prisión, adiós de una vez por todas al gobernador, y a personajes como Hershey que parecían salidos de la saga de Los inmortales.

No ha sido una conclusión de los primeros capítulos apoteósica, más bien ha vuelto a subrayar los mecanismos tramposos y recurrentes en que se basa la serie para crear tensión, y una supuesta emoción, que aquí solo ha relucido en un par de instantes. Pero se ha agradecido la limpieza que han hecho de personajes, no habido espacio para la compasión (pobre Kirk Acevedo, cada vez dura menos en las series) con lo que deja un tablero idóneo de cara a la próxima tanda de capítulos que se iniciará en febrero. De entrada porque todos los personajes andan en grupos y desperdigados, con lo que abre campo para futuras subtramas, y ya alejados de esa prisión, que se estaba convirtiendo en una trampa mortal para sus personajes, guionistas, y espectadores que les perdonamos sus meteduras de pata.


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