ReviewSeries

Twin Peaks: Episodio 3×10

posted by Omar Little 18 julio, 2017 0 comments

Twin Peaks 3x10

La última ración del “Damn Good TV” de Showtime ha vuelto a pasar por todos los puntos cardinales por los que el genio de Montana es capaz de navegar. El terror, el drama, el melodrama, el humor y gotas de surrealismo se han dado la mano para dar forma al décimo episodio del retorno de Twin Peaks.

Sensación extraña la que abrazo cuando degusto el último episodio de la serie de Frost y Lynch después de que, no pocas horas antes, anduviera pisando los escenarios reales en los que se ambienta la ficción. Especialmente para una dosis en que los fantasmas de la oscuridad de Twin Peaks han vuelto a ser invocados para ocupar parte importante de la pantalla.

Empezando por Richard Horne, la oveja negra de los Horne, que se ha plantado delante de una de esas roulette que pueblan la América profunda más desolada. En el interior la mujer que lo vio atropellar a ese niño en esa escena ridículamente rodada, y quien le avisa que tiene la soga al cuello ya que ha enviado una carta al sheriff con todos los detalles del atropello. Sin embargo, Horne irrumpe a la fuerza en la casucha para terminar con la vida de su propietaria. Segundos después llama a uno de los ayudantes del sheriff para que intercepte esa carta lo cual consigue hacer sin percatarse de la atenta mirada de Lucy observándolo todo.

La acciones de violencia misógina perpetrada por el nieto Horne, e hijo de Audrey Horne (¡¿pero dónde está ella?!), no han terminado allí. Pocas escenas después se ha dirigido a casa de su abuela, con el hermano de Audrey  ligado a la mesa delante de un sórdido peluche de cabeza lynchiana, para robar las posesiones de mayor valor y aterrorizar a su familia.

También el drama y la violencia doméstica ha surgido desde la ventana de la casa que comparten el perturbador actor de Antiviral y la amenazada y maltratada Amanda Seyfried), mientras su vecino, Harry Dean Stanton, observa la situación con disgusto desde su porche.

El humor ha vuelto a sobresalir con la historia de Dougie y su esposa, quien tras una revisión a su marido se ha dado cuenta del buen estado de forma del reemplazo, cosa que no ha tardado en aprovechar escenas más tarde con una sesión de sexo con un hilarante Doug en posición pasiva.

Esa trama se complica con la entrada de un hombre de seguros, el interpretado por Tom Sizemore, encargado de convencer a los hermanos Mitchum, dos hampones dirigiendo el casino de Las vegas donde Dougie rompió la banca con su mágico “Helloooooo”, de que es el propio Dougie quien estuvo involucrado en la quema de un casino de su propiedad meses atrás. Así pues, Belushi y su compañero, pondrán pronto precio al pescuezo del bobalicón Dougie.

En la trama de South Dakota solo hemos visto intimar a Albert con la forense en una breve escena, precedida por un extraño encuentro de Gordon con el fantasma de Laura Palmer, antes de comentar a Albert que Diane está pasando información a otra persona situada en México. La consigna dada por el del FBI es mantener a Diane cerca.

Y si con todo esto uno andaba liado, ha llegado el turno de la mujer del leño, quien ha aportado algo de luz mediante sus pistas encriptadas con su charla telefónica con Hawk. Lo más notorio de lo hablado con este es que el círculo (¿de la serie?) está casi completado.  Que los hermanos Truman (¿quién?) son hombres de verdad y que “Laura Palmer is the one”, ojo ahí. El capítulo más corto de la temporada ha concluido con la aburrida y larga actuación de Rebekah del Rio, con el inesperado cameo de Moby encima del escenario.

Un capítulo de vaivenes irregulares en su exploración de distintos pelajes emocionales, y que no aclara mucho sobre los próximos pasos narrativos, sí es que los va a ver. Escenas potentes seguidas por escenas de presencia dramática reducida.


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.