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Vinyl: Review 1×05 “He in Racist Fire”

posted by Omar Little 15 marzo, 2016 0 comments

Vinyl 1x5

Vinyl sigue en su misión de empujar al espectador por el espiral de sexo, drogas y Rock & Roll que sacudía los cimientos de la industria discográfica en los 70’s, en particular, los cimientos de estabilidad de Richie Finestra, ese capo desmadrado asociado a Bobby Cannavale. Sin embargo su último capítulo ha enseñado la cara menos distinguida y destacable de este recorrido frenético diseñado por Terence Winter, Scorsese y Mick Jagger. Una de cal y una de arena que reinciden en los primeros signos de flaqueza recogidos con el anterior capítulo.

Si aún no has pasado la aguja por los surcos de la HBO se te acumula el material en la oficina.

Vinyl ha llegado al ecuador con un capítulo que apenas ha avanzado en la trama y que ha enseñado los primeros descosidos decepcionantes en las formas. Un lote que básicamente se ha utilizado para indagar en los orígenes de los conflictos, para seguir escarbando en los arcos de los personajes más recurrentes, y para seguir describiendo el ritmo vertiginoso con el que afrontan el día a día para intentar levantar un sello en caída pronunciada.

Sin embargo, hay formas y formas de narrar, y Winter se está destapando en su última criatura como un mero principiante de la sutileza de Weiner en Mad Men – no paro de repetir la serie de la AMC porque considero que es un claro referente. Lo que en Weiner daba lugar al uso del cerebro y a estar en máxima alerta para decodificar los signos que afectan a los personajes, aquí se vuelve prácticamente en material masticado, en señales visibles hasta por Sergio Ramos. Ni un atisbo de sutileza vaya. Ejemplos ha habido varios….

Por un lado las conversaciones entre Richie Finestra y su padre…a falta de espacio (nadie les ha dicho que puedan contar con 7 temporada), de seguridad, o de talento literario, se vomita todo el conflicto mútuo en conversaciones subrayadas con fluorescente. Algo similar ocurre con la otra relación tumultuosa entre la camello de la oficina en ascenso (profesional) y la madre de ésta, una aristócrata de la parra. Tampoco han sumergido demasiado significado en la relación que afecta a Richie y a su ex, a quien intenta fichar para lanzar el nuevo sello.

Entre la arena del capítulo también hay que sumar al líder de The Nasty Bits, con un personaje cada vez más irritante, y la interpretación que lleva a cabo James Jagger, que parece mentira que sea el hijo de quien es. Se entiende que como aspirante a estrella de rock sea insolente y cargante, pero la actuación del vástago de Jerry Hall y Mick Jagger no ayuda a hacerlo creíble como malote rockstar. Si el espectador tiene ganas de partirle la cara, ¿que le impide hacerlo a Richie Finestra?

Hasta aquí los acordes disonantes. La cara positiva ha llegad0o con esa cena que insinuaba un cuarteto y que ha terminado sacando a Richi de sus casillas, alterado y furioso al ver como su mujer utilizaba sus armas de mujer para poner a Sly Stone calentísimo por debajo del vientre y a su marido por arriba de éste. Un juego femenino bien representado en la pantalla con ese sensual baile que iba subiendo la temperatura en la sala. A partir de ahí el ritmo se ha acelerado con los dos manteniendo una discusión acalorada, que ha terminado con cada uno cogiendo direcciones distintas en el noche de Nueva York. Olivia Wilde adentrándose en el mítico Chelsea Hotel y Richie enterándose de la dolorosa firma asestada segundos después por Sly Hannibal con el sello rival, y tras el golpe, dirigiéndose a una sala con concierto incluido de Lou Reed para fichar su ex, y aún con la rabia bombeándole la aorta por la noche que acababa de vivir. Entre medio, intercalado, ha habido momentos ridículos, como el del manager negro echando a Buck (uno de los nasty) después de que el frontman no se atreva y prefiera irse a fornicar con la homóloga de Peggy para acto seguido buscar el doble placer con la heroina. O algo bastante inexplicable como los dos polis que investigan la muerte del amigo de Richie escuchando una cinta del padre de Richie que contiene la conversación que minutos antes había tenido lugar en la oficina de éste.

Demasiado ruido para tan poca sustancia, que se perdona si se da el caso que estamos en esos capítulos de transición de cualquier temporada televisiva. Vinyl necesita recuperar esa aceleración del arranque provocada por montañas de coca.

 


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