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Vinyl: Review 1×09 “Rock and Roll Queen”

posted by Omar Little 12 abril, 2016 0 comments

Vinyl 1x09

En la semana en que se ha destapado la crisis interna con la patada en la calle de Terence Winter como showrunner para la segunda temporada, Vinyl ha entregado uno de esos capítulos que te reconcilian con los mejores momentos de la producción.

Si no has sido invitado a un trío de secretos incendiarios, arreglos suicidas y napias evitando perico no deberías seguir deslizando el mouse.

El anterior y flojo capítulo – sí, ese al que por circunstancias ajenas a nuestra voluntad no pudimos acudir a la cita con vosotros – habíamos dejado a Richie en una trena de guardia de Nueva York después de que los dos detectives lo pillaran confesando su pecado mortal a un micro instalado en la oficina. En “Rock and Roll Queen” hemos despertado junto a Richie y una infecta cucaracha en esa celda en la que se lo ha retenido el máximo estipulado, básicamente hasta que un abogado lo ha sacado de ahí para escuchar la oferta que le tenía preparada la bofia. Aparte de los dos detectives que se encargan del asesinato, ha irrumpido el del bigotito antimafia que le había dejado la tarjeta a Richie para plantearle una única salida si no quiere postrar su culo entre barrotes y bestiario carcelario durante los próximos 30 años. Una oferta más jodida que pasarse el resto de la vida en San Quintín, o sea, pasar  informes de las actividades de Galasso, el mafioso al que ha recurrido para el préstamo que debería salvar American Century de la ruina.

Así de entrada, las cosas no podían empezar más torcidas para Richie, pero sí que podrían agudizarse, tal y como ha ocurrido al poner el pie en la oficina con una cara más devastada que las de cuando llegaba desencajado tras un globo de 48 horas party people. Primero se ha encontrado con los nuevos vecinos con los que comparte espacio por órdenes del mafioso, luego ha tenido que lidiar con varios frentes abiertos entre sus empleados, un embarazo no deseado, un micro que no consigue hallar – y ante su ausencia una paranoia en expansión-, y lo peor de todo, tener que lanzar un recopilatorio de baladas oldies de los 50’s.

Por si las cosas no andaran suficientemente revueltas y jodidas en el plano criminal, y en el profesional (donde el agujero económico depende de una deuda contraída con un mafioso que puede erigirse como su único salvoconducto para evitar chirona…mucha telita sí), Richie se las ha visto pasándolas canutas con la família. De la manera más surrealista e hilarante ha conocido al tipo que se cepilla Devon, antes de que esta apareciera para amenazarlo con no dejarle ver a sus hijos si vuelve a darles plantón (pobre Richie, si supiera Devon con quien ha pasado esas horas encerrado), y pese a los intentos de reblandecer su corazón, Devon parece firme en no pasarle ninguna más.

Por otra parte los Nasty Bits han seguido con todo el proceso de promoción previo al lanzamiento de su rookie album. Ofreciendo algo más de atención a la groupie oficial del grupo, que ante las enseñanzas y consejos de la jefa de imagen y promoción ha decidido ignorar (momentaneamente) su corazón y, como groupie oficial, montarse un trío con su noviete del clan Jagger y el guitarrista ya no melenudo. Un hazaña en la cama cuyo principal afectado parece que va a ser el duro insolente líder de la banda.

El único alivio en el terremoto non stop que sacude la vida de Richie ha sido un alejamiento de su inseparable compañera de viaje: se ha pasado todo el episodio sin esnifar, sabiendo que una simple línea, con el polvorín que le rodea, sería suficiente para implosionar como un terrorista.

Y por si la cosa no estuviera revuelta y agitada, el socio y mejor amigo de Richie ha recibido una llamada de Las Vegas que le ha puesto sobre la pista de desvelar lo que verdaderamente ocurrió mientras daba rienda suelta al sueño del trío. La reacción obviamente no se ha hecho esperar, y ha terminado en plan Solange Knowles y Jay-Z en un ascensor. Para rematar Richie se ha ido a ver de nuevo a Devon en el Chelsea hotel para confesar que la mala temporada que está viviendo se debe a que cometió un asesinato solo arrancar la temporada.

Cuando parecía que Richie se encaminaba a caer de nuevo sobre el polvo banco, o directamente a agarrar una pistola, la música, y toda la ferviente defensa y lucha por mantener a flote el sello implícita, ha surgido como el ángel de la guarda que ha evitado un final fatídico. Así pues, el capítulo concluye con un Richie escuchando la canción de los Nasty Bits cedida por el cantautor negro de voz ronca, y aferrándose a su compromiso musical, por el cual, se jugará el pellejo para delatar a Galasso tal y como registra la llamada final a la policía.

Capítulo frenético de subidas y muchas sacudidas, donde lo profesional, lo sentimental y lo criminal han ido sumando una bola capaz de engullir a Richie, pero con él, también el reloj del espectador. Pocos números musicales, y una cantidad moderada de canciones, han demostrado que el sustrato principal de cualquier producto sigue siendo un buen guión, y “Rock and Roll Queen” lo ha tenido, y además nos has dispuesto en muy buena inercia para encarar la última dosis de la temporada.


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