Análisis

Spec Ops: The Line (Xbox 360)

posted by Hazuki 25 septiembre, 2012 0 comments
El corazón de la locura

Spec Ops the line

Desde su primer frame, Spec Ops: The Line pone sobre la mesa la principal fuente de inspiración utilizada por sus desarrolladores: El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, y especialmente la adaptación cinematográfica que Francis Ford Coppola llevó a cabo en 1979 con Apocalypse Now. Ambas obras salpican con fuerza  los recovecos de este shooter en tercera persona diseñado por el estudio Yager y editado por 2K Games.

No solo resulta obvio en el plano argumental; un comando de Delta Force que llegan a una ciudad de Dubai devastada por una tormenta de arena con la misión de encontrar al batallón 33, un equipo militar enviado por los EEUU para evacuar la ciudad tras el desastre. Sin embargo, la misión se pone rápidamente cuesta arriba, y el personaje que controlamos, el sargento Walker, se obsesiona, de forma enfermiza, con Konrad (no hay que ser muy avispado para apreciar el homenaje literario), el jefe del batallón de infantería, quien parece haberse adueñado de la ciudad; pero también en el plano atmosférico, el dibujo de algunos personajes, la excelente selección musical y en las costuras de drama psicológico se aprecia la alargada huella del filme de Coppola.

Y es precisamente en su voluntad de arrastrar al jugador hacía el paulatino enloquecimiento que sufre el protagonista de esta historia donde el juego arranca sus máximas cotas. En este sentido, el desarrollo narrativo, las acciones que llevas a cabo como soldado embutido en el infierno de una guerra donde el enemigo son los propios compatriotas, adornado por elementos visuales (destacables los momentos oníricos o de desfallecimiento) jugables y sonoros que acrecientan esa sensación de pesadilla en un ambiente hostil, de pérdida de la cordura y la sensatez ante un entorno que engulle a Walker, y con él, intenta engullir al jugador, o como mínimo, provocarle cierta inquietud y malestar.

Un intento que se percibirá más o menos logrado según el grado de implicación y observación que le ponga cada jugador, pero que al menos, denota la voluntad de bombardear al gamer con situaciones peliagudas, turbias y enrarecidas que sirvan como un reflejo del sin sentido y la locura que se vive en el campo de batalla, y a la vez,  enfrentarle moralmente ante algunas tesituras donde deberá elegir entre una acción u otra, algo que se reproduce incluso en el epílogo de uno de sus finales .

Un espíritu que se mantiene hasta un varios finales de lo más desconcertante y atrevido vividos en tiempo, en la línea abierta a  interpretaciones y enigmas que el que proponía Valve en Half-life 2.

Otro de sus aspectos más trabajados en su ambientación abrasiva y terrorífica. Yager ya se apunta un primer tanto tomando la decisión de ubicar su juego en un escenario bastante insólito para los videojuegos: una Dubai, que a ojos de todos imaginamos lujosa, y que aquí se entierran bajo la arena y se puebla de cadáveres colgando de farolas. En ese sentido la recreación post apocalíptica de este Dubai en ruinas e infernal se convierte casi en otro personaje de este juego, y si Camboya y Vietnam era el escenario idóneo para el viaje a la locura del capitán Benjamin L. Willard , Dubai lo es para el de Walker.

Y en ese viaje a lo insano, juega un importante papel uno de los apartados más gozosos del juego, la banda sonora. Un juego que en su menú de inicio ya suena la deconstrucción del himno de los EEUU hecha por Jimi Hendrix (tocado por el de Seattle en Woodstock 69 y convertida en canción protesta contra la guerra del Vietnam) difícilmente podrá ser malo. De hecho solo puede ser un gran juego, porque a ésta le siguen  hitazos de artistas de la talla de Deep Purple, Alice in Chains, Bjork, Martha and the Vandellas, Mogwai.

A nivel gráfico Spec Ops The Line se sirve del motor gráfico Unreal  Engine 3. En la primera toma de contacto su look es un poco desconcertante, los tonos ocre encajan bien para marcar el escenario caluroso, pero a la vez, los colores marcados y ciertos modelados le quitan parte de realismo al asunto.

A nivel jugable la producción de Yager convence sin deslumbrar ni aportar novedades significativas. El título transcurre como un shooter en tercera persona lineal, al que se ha querido dar mucha importancia a su sistema de coberturas, imprescindible para eliminar a los abundantes enemigos, y al que se le suman una variedad de armas muy generosa, ciertas fases singulares (algunas misiones que transcurren encima de un vehículo o una a los lomos de un helicóptero que traslada la mítica secuencia de Apocalypse Now de la selva a los rascacielos de la ciudad de los Emiratos árabes), y un sencillo e intuitivo sistema de ordenes de equipo, para que Lugo y Adams sigan tus ordenes de ataque. Esencialmente estamos ante un juego de gatillo fácil, de acción a raudales, con enemigos que presentan una IA justilla, de control y manejo asequible, y con una dificultad considerable en su nivel “misión suicida”.

Spec Ops: the line se posiciona como una interesante propuesta en el género Shooter, con una historia potente y salvaje, con un tono muy adulto, y una voluntad atrevida de poner el dedo sobre la llaga con temas espinosos que afectan directamente al ejército norteamericano y sus prácticas en conflictos internacionales, y hacerlo además desde un punto de vista insólito, un marine que es consciente de la desazón de la guerra y de las atrocidades de sus compañeros de ejército, mientras él se ve arrastrado hacía mismo destino. Puliendo ciertas mecánicas, logrando que las animaciones fueran más naturales, y aportando una variedad de acción y situaciones jugables más amplia, estaríamos hablando de un juego mucho mejor, pero esto no impide que Spec Ops sea un valor seguro para los fieles a este género, y para aquellos que valoran un cambio de perspectiva narrativa en un género tan manido y escaso de buenas historias.

8

Análisis del modo multijugador


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